Ha pasado la Semana Santa
Desde este domingo 5, se inicia el retorno del bullicio en las ciudades más importantes del mundo occidental, y llamado » mundo cristiano». De igual manera, se comienzan a normalizar las actividades propias de estas ciudades.
Muchos olvidarán los mensajes que escucharon en los medios de comunicación o en las diferentes iglesias; Cristo y su sacrificio será olvidado debido a los diferentes quehaceres en que se involucrará la ciudadanía. Sólo se oirá decir: ha pasado la semana santa. Pero, me pregunto, ¿valió la pena la celebración?
No se puede negar que los sermones enseñados han de llegar aunque sea a una mínima cantidad de personas del total de la población de cada conglomerado humano. Muchos esfuerzos se han hecho para que el Evangelio sea predicado. Felicito a todos los medios de comunicación radiales, escritos y televisivos por abrir espacios para que se predique el evangelio de nuestro Señor Jesucristo.
Jesucristo dijo a sus discípulos: «Id por todo el mundo y predicad el Evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado» Mr. 16:15, 16.
En Dominicana, la iglesia católica domina el escenario y sin duda tiene una gran fuerza religiosa. Los líderes católicos han realizado en los últimos un gran trabajo que está haciendo resurgir a la misma. Sin duda, los últimos papas, y especialmente Francisco I, han contribuido a dar un nuevo ánimo a esa iglesia. La verdad debe ser reconocida; no es la misma de los años ochenta, pues tiene una visión diferente. Felicidades a los católicos.
Por otro lado, las iglesias cristianas han dejado el ritmo en la predicación del Evangelio, que antes era lo que las identificaba. Los ataques entre ellas y la comodidades del presente han hecho que muchos cristianos se dediquen a una vida de simple adoración y diversión.
El mundo se está perdiendo, y los que tienen la misión de llevar el evangelio de salvación están dormidos. El apóstol Pablo escribió: «Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego» Rom. 1:16.
Ha pasado la semana santa. La sociedad dominicana se involucrará en los asuntos que han tomado control en los últimos meses, como es escoger a sus candidatos presidenciales, provinciales, municipales y distritales. Se llenarán las calles, barrios y campos de bullas, cada quien vendiendo su oferta electoral. Sin embargo, los políticos que emitieron mensajes no deben olvidar sus palabras y deben actuar como creyentes en Jesucristo; hubo muchos mensajes hermosos, parecían de pastores cristianos. ¡No olviden sus mensajes!. Espero y confío en que sus mensajes no sean demagogias políticas, sino, de convicciones cristianas.
La muerte y resurrección de Jesucristo fue para crear un pueblo de gente santa y de paz, como lo profetizó Isaías, cuando escribió: «Morará el lobo con el cordero, y el leopardo con el cabrito se acostará; el becerro y el león y la bestia doméstica andarán juntos, y un niño los pastoreará. La vaca y la osa pacerán, sus crías se echarán juntas; y el león como el buey comerán paja. Y el niño de pecho jugará sobre la cueva del áspid, y el recién destetado extenderá su mano sobre la caverna de la víbora. No harán mal ni dañarán en todo mi santo monte; porque la tierra será llena del conocimiento de Jehová, como las aguas cubren el mar» Is. 11:6- 9.
Si hemos sido capaces de recordar la muerte, sepultura y resurrección de Jesucristo, entonces seamos sabios para comenzar a vivir como él enseña en sus palabras. Seamos personas de bien y lleguemos a nacer de nuevo, a través del bautismo y la presencia del Espíritu Santo. Empecemos ahora a vivir con nuestro Dios, siendo obedientes en todas las cosas que él manda. Apliquemos a nuestra vida, todo lo bueno que aprendimos durante la semana santa.
Jesucristo hizo un llamado, que toda persona debe responder, pues él dijo: «Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga» Mt. 11:28- 30. Por tanto, como ha pasado la semana santa, el llamado es preciso, venga a Jesucristo e imite la vida social, religiosa de Jesucristo, y sobretodo sea obediente a su llamado y a sus palabras. Dios le bendiga.

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