El lastre de la crisis y el destino del Poder
La pandemia de covid-19 sigue en su peor momento y, a pesar del avance de la vacunación, no parece ceder en su ataque a la comunidad. El gobierno no luce bien en ese aspecto y anuncia una tercera dosis cuando aún no se completa la segunda. La comunidad científica reaccionó con escepticismo ante tal situación.
La inflación aprieta y supera el 10%, hay reclamos de aumentos salariales y la cúpula empresarial reacciona rechazando esos aprestos, a pesar de ser el sector al que mejor le ha ido en esta pandemia.
Se dice que la reforma fiscal es obligatoria pero nadie dice en qué consistirá y a quiénes le van a cobrar más impuestos. Se exige recortar el gasto público aún más y que se eliminen las exenciones a sectores privilegiados.
El ministerio público aprieta su lucha contra la corrupción del pasado gobierno y algunos casos del presente gobierno, con eso se distrae un poco la atención del covid-19 y de la inflación galopante.
Creo que el covid-19 será controlado en los próximos meses en la medida en que se incremente la vacunación, pero los problemas económicos y financieros del gobierno y de la población ocuparán el centro de la atención el próximo año, mientras que el ministerio público seguirá con sus operaciones haciendo arrestos y sometiendo gente del anterior gobierno a la justicia.
El próximo año será la prueba de fuego del gobierno del PRM y Abinader, y en ausencia del covid-19 la población le exigirá soluciones a los acuciantes problemas que la agobian.
Las demandas estarán por encima de las posibilidades del gobierno por lo que se necesitará crear situaciones que distraigan la atención de la gente, y en ese escenario surgiría la modificación constitucional, que si se incluye el referendo se haría más larga y participativa para surtir dicho efecto.
De esa manera llegaríamos al 2023 con un PLD disminuido y absorbido por el Dr. Leonel Fernández y diezmado por la persecución del ministerio público y las condenas sucesivas de la justicia por actos de corrupción.
Las figuras para el 2024 serían Leonel y Abinader, mientras que el PLD se relega a la tercera posición pudiendo sufrir desprendimientos importantes antes de las elecciones del 2024.
Dependiendo de la capacidad mostrada por el gobierno del PRM y Abinader para manejar la crisis, la población podría validar el boleto por cuatro años más o refugiarse en lo que vendría a ser su salvador: Leonel Fernandez.
Esperemos un poco más y veremos qué pasa aquí en República Dominicana en los próximos 3 años.
JPM

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