Por JOSE NUÑEZ
Este tema tiende a soslayarse con el día a día de la política criolla, donde a cada instante surgen noticias novedosas, con ribetes de escándalos, opacando y eliminando las demás, provocando que los otros temas fundamentales tiendan a minimizarse.
En otras palabras, además de sacrificarse la calidad de los cuadros políticos por el de la cantidad en las organizaciones políticas populistas y por lo tanto, casi siempre masificadas, los temas del diarismos juegan un rol importante sin proponérselos en estas exclusiones.
En este contexto histórico coyuntural del país y de las minimizaciones de los aspectos ideológicos, el cuadro político es un ser envilecido, producto de que no fue formado para las adulaciones ni las búsquedas, muchos menos a costa de ofertar o facilitar dadivas para fortalecer su liderazgo y el del suplidor de estas necesidades primarias.
El cuadro político fue formado para fortalecer el convencimiento, la conciencia del individuo en pro de un objetivo y del bienestar colectivo, sustentados en planteamientos teóricos de cientistas sociales y pensadores políticos. Su trabajo es más por lo institucional que personal.
Pero como hoy lo que prima son los resultados, el pragmatismo, la cantidad por encima de la calidad, lo de corto plazo, donde el fin justifica los medios, y como todos aplauden al que gana, adiós al romanticismo y a los sueños.
No estamos diciendo que los cuadros políticos sean soñadores, lo que queremos puntualizar es, que en estos tiempos la calidad la representa el resultado, inclusive, ya casi de generaliza el dicho de que a usted lo valoran por lo logrado, no por sus ideales, el dato es lo que se valora, no las ideas ni las aspiraciones.
Y como las masificaciones en los partidos son las fuentes primarias para garantizar, primero llegar al poder, después son la base fundamental para mantenerse en el mismo, entonces, el cuadro político se mantiene o mejor dicho lo mantienen aislado, salvo honrosas excepciones.
Es que los cuadros políticos al ser entes cualificados, no los formaron para llenar guaguas ni levantar banderas, mucho menos para buscar votantes, ellos son instructores y formadores de dirigentes, para estar ahí en las buenas y en las malas.
Como en la actividad política de hoy, se busca y valora al dirigente por las masas que mueva, por los votos que suma, no por lo que tenga en su materia gris, ni por su capacidad para analizar asuntos sociales y políticos, mucho menos por lo que cree o piensa, los cuadros políticos en los partidos de masas y los que aspiran a masificarse, la valoración que tienen de éstos no es significativa.
Por tanto, el que se crea o es un cuadro político y no se adapte al modus vivendi de los partidos masificados o populistas, tiene una única salida, aislarse, ese es su pago por tener la capacidad de pensar.
jpm

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