Cristina Fernández advierte de que no se dejará condicionar y evita hablar de Nisman
BUENOs AIRES.- La presidenta argentina, Cristina Fernández, ha pedido este miércoles que no se trasladen a su país «conflictos que no le son propios», ha insistido en que su Gobierno no permitirá que «le marquen la cancha», que le condicionen, y ha evitado referirse a la manifestación convocada en memorial del fallecido fiscal Alberto Nisman.
«Es un mundo de intereses. Quieren que unos estén subordinados y se enfrentan con gobiernos como este que no permiten que nadie les marque la cancha», ha asegurado la presidenta, quien ha añadido que no quiere que «nos trasladen conflictos que no nos son propios. Nuestras costumbres y nuestros ideales son los de un país pacífico donde conviven distintas etnias y religiones».
No es la primera vez que Fernández, en el centro de una crisis política tras la muerte del fiscal, desliza la existencia de una supuesta importación de «conflictos», teoría en la que insiste desde la acusación en su contra por presunto encubrimiento de los sospechosos iraníes del atentado contra un centro judío en 1994 en Buenos Aires.
Cartas a Estados Unidos e Israel
Además, la presidenta se ha referido a las cartas que este martes entregó el ministro de Exteriores, Hector Timerman -también imputado junto a Fernández en la causa denunciada por Nisman-, a los Gobiernos de Estados Unidos e Israel para expresar su «preocupación» por las divergencias de ambos países en las negociaciones nucleares con Irán y para pedir a Washington que se incluya en el diálogo el atentado contra la mutua judía AMIA, en el que murieron 85 personas.
Durante su discurso, que tuvo lugar en una central nuclear, la presidenta ha subrayado que «acá no le ponemos bombas nucleares a nadie ni amenazamos con misiles a nadie». «No estamos aislados, vivimos en un mundo con profundos intereses geopolíticos y estratégicos que fueron los que obturaron y clausuraron el proyecto nuclear en Argentina», insistió la gobernante.
Fernández ha evitado hablar de Nisman
Por otra parte, la presidenta ha evitado toda referencia a la manifestación convocada por organizaciones de fiscales en memoria de Nisman, bautizada como «la marcha del silencio» y que dirigentes del oficialismo han cuestionado porque consideran que tiene un sesgo político.
Fue Nisman, el fiscal especial de la causa AMIA, quien señaló el pasado mes de enero a Fernández como principal responsable de un plan para encubrir a presuntos terroristas a cambio de intensificar las relaciones con Irán, cuyos intereses estarían ocultos tras el memorándum de entendimiento firmado en 2013.
El pasado viernes, el fiscal Gerardo Pollicita solicitó a la Justicia la imputación de la presidenta, el canciller argentino, Héctor Timerman, y el resto de acusados por Nisman, que murió en circunstancias aún no aclaradas el 18 de enero, en la víspera de explicar su denuncia contra Fernández en el Congreso argentino.
Fernández, que dejará la Presidencia en diciembre próximo, dijo a los militantes oficialistas presentes en el acto que se debe procurar la continuidad del modelo de Gobierno: «En 2015 tenemos que garantizar que quien conduzca tenga las mismas ideas. Es la mejor herencia que debemos dejar».

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