PORJUAN MOLINA
Para nadie es un secreto la situación política que ha venido atravesando Estados Unidos en los últimos años, que ha tenido como rasgos característicos los siguientes fenómenos relevantes:
A) El asalto al capitolio el 6 de enero del 2021, B) El sobreendeudamiento de más del 124.10% de su capital, teniendo este un PIB de USD$ 25.31 billones de dólares y una deuda de USD$ 31.40 billones de dólares aproximadamente. C) Los diversos juicios políticos e intentos de asesinatos contra el expresidente Donald Trump.
Sin duda alguna, estos eventos detallados precedentemente han afectado la estabilidad social y política de dicho país.
Hasta hace poco en un informe sobre el índice de democracia en el mundo, publicado por la revista Británica The Economist, Estados Unidos arrojó un 7.85% en cuanto a su índice como una democracia defectuosa. Como es evidente, esos fenómenos sociales han dado ciertas connotaciones a la actual contienda electoral, la cual culminará con las elecciones de este 5 de noviembre del 2024.
Vale decir que, aparte de estas problemáticas, los temas centrales de debate entre los candidatos presidenciales de los principales partidos, Donald Trump, del partido Republicano, y Kamala Harris, del partido Demócrata, respectivamente, son la inmigración, la guerra de Ucrania, el alto costo de la vida, la crisis de Venezuela, el conflicto entre Israel-Palestina, y la crisis fronteriza entre Haití-República Dominicana.
Sobre estos tópicos, solo haré hincapié en el último: «crisis fronteriza entre Haití-República Dominicana».
Como es evidente, la comunidad internacional y sobre todo el actual gobierno de turno de los Estados Unidos, ha hecho un cliché de expresiones como «Los dominicanos son racistas o no contribuyen humanitariamente con los haitianos». Expresiones estas carentes de sustento crítico, puesto que el Estado Dominicano en las últimas décadas ha desembolsado miles de millones de pesos en gastos humanitarios en favor de los haitianos, hasta el punto de construir una Universidad en territorio Haitiano.
De ahí que, la actual gestión gubernamental de Estados Unidos ha tomado como medida, diversos métodos de coacción contra la República Dominicana, como podemos citar: 1) No designar un embajador de Estados Unidos en República Dominicana, 2) Declarar una alerta migratoria a todos los afroamericanos que vienen desde Estados Unidos a República Dominicana, 3) El cierre del comercio binacional en el Central Romana entre Estados Unidos y República Dominicana por unas supuestas explotaciones laborales a los trabajadores de color negro, 4) La no renovación del DR-CAFTA en cuanto a la importación de arroz de Estados Unidos a República Dominicana con aplicación de arancel, el cual expira en 2025.
Evidentemente, todas estas medidas tienen una peculiaridad en común, que es: afectar la economía dominicana. Por lo que, es de suma importancia que la diáspora dominicana residente en Estados Unidos, la cual es de 2,393,718 personas, tome conciencia sobre cuál es el candidato a la presidencia por los Estados Unidos que representa los mejores intereses para su patria natal.
jpm-am


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