POR JOSE VANTROY REYES
Las elecciones del 5 de noviembre en los EE. UU. se celebrarán ante un electorado dividido en dos debido a profundas contradicciones.
Los equipos de campaña de la vicepresidenta Kamala Harris y del expresidente Donald Trump se enfrentan utilizando una retórica incendiaria que apela a diferentes emociones, dejando de lado la discusión de los problemas fundamentals que aquejan a la población norteamericana. Una parte promete eliminar ciertas políticas, mientras que la otra se limita a ofrecer un freno a la agenda conservadora de su rival.
Esta narrativa incendiaria, generalmente fundamentada en interpretaciones religiosas acomodadas al líder de turno, ha derivado en turbas y bandas que, rozando la ilegalidad o abiertamente violando la ley, desahogan sus frustraciones contra las autoridades.
Esto llegó al punto de que se saqueó el Capitolio el 6 de enero de 2021 tras la derrota en unas elecciones, una situación que se repitió el 8 de enero de 2023 en Brasil al perderse otras elecciones y, más recientemente, aunque con menos intensidad, en Venezuela.
Esto incrementa la preocupación sobre cómo reaccionarían estos grupos en Estados Unidos si vuelven a recibir un resultado adverso en las próximas elecciones del 5 de noviembre de 2024.
De los dos candidatos, uno será derrotado, pero en su afán de ganar la contienda electoral, no están tomando en cuenta que luego tendrán que gobernar el país juntos, ya que el sistema garantiza una cuota congresional al derrotado. Con el “check and balance” que establece la Constitución de Estados Unidos, la colaboración del partido contrario es fundamental para una gobernabilidad efectiva.
La mitad que sea derrotada y/o agraviada, luego del vendaval de insultos, a veces más explícitos de lo recomendable, y estableciendo el bullying como el nuevo estándar para dirimir las diferencias políticas, creará una atmósfera hostil para obtener los consensos necesarios para tomar decisiones importantes.
Esto dejará al país en una desventaja estratégica en una coyuntura internacional muy complicada, por decirlo de alguna manera.
jpm-am


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El problema de USA solo lo puede arreglar un líder experimentado como el Republicano Donald Trump que dio muy buenos indicadores económico como un índice de desempleo a el más bajo en muchos años y 4 años sin producir un conflicto bélico cosa que no puede decirse de Biden y Obama demócratas.