En el periodo que abarcó desde 1914 hasta mediados de los años setenta, el mundo fue testigo de la proliferación de gobiernos autoritarios conocidos como tiranos o dictadores. Estos regímenes, presentes en Asia, Europa, África y América Latina, se caracterizaron por la opresión, persecución política, tortura, encarcelamiento y la muerte de aquellos que se oponían a sus políticas. Este periodo también fue marcado por una intensa carrera armamentista que desencadenó la Primera y Segunda Guerra Mundial, generando sufrimiento y humillación a una escala sin precedentes en las nacientes democracias.
El surgimiento de figuras dictatoriales como Rafael Leónidas Trujillo, Anastasio Somoza, Fidel Castro, Stalin, Francisco Franco y Benito Mussolini, revela un patrón común: la creencia de ser imprescindibles, el narcisismo, la búsqueda constante de atención, y la consolidación del poder mediante golpes de estado, guerras o fraudes electorales. Estos líderes se rodeaban de leales seguidores, despreciaban las instituciones y establecían organismos de seguridad como la Gestapo, la KGB, SIN, y otras milicias.
El temor al resurgimiento de regímenes autoritarios se evidencia en la imposición de la Ley 1-24 en la República Dominicana por el presidente Luis Abinader. Esta ley, considerada violatoria de la constitución y catalogada como «ley mordaza», ha provocado el rechazo de la sociedad. Si el presidente no reconsidera y modifica la ley, podría enfrentar las consecuencias en las elecciones de mayo de 2024.
Los principales tiranos del siglo XX, como Hitler, Stalin, Mao, Trujillo, Franco, Castro, Gadafi, Amin Dada, y Somoza, causaron estragos a través de guerras, persecuciones políticas e ideológicas, y genocidios. Destacan figuras como Hitler, responsable de la Segunda Guerra Mundial y del Holocausto que cobró la vida de más de seis millones de judíos. Stalin, por su parte, gobernó la URSS con represión y purgas que resultaron en la muerte de millones.
El siglo XXI presenta una realidad opuesta. Las tiranías han desaparecido, dando paso a democracias neoliberales en un contexto de alta conectividad tecnológica. Sin embargo, surge la amenaza del «Estado Profundo», una nueva forma de dominio global que se manifiesta, por ejemplo, en la gestión de la pandemia de COVID-19 y las tensiones geopolíticas con China, así como las guerras de Rusia en Ucrania y la de Israel sobre l Franja de Gaza.
En conclusión, el siglo XX fue testigo del fracaso de los tiranos y dictadores, con sus regímenes caracterizados por la opresión y la violencia. Aunque el siglo XXI presenta un panorama diferente, la sociedad debe permanecer vigilante ante nuevas formas de amenazas que puedan surgir. Creo personalmente que el presidente Luis Abinader fue engañado con la aprobación de la ley 1.24 sobre creación del Servicio Nacional de inteligencia y podría pagar los platos rotos de otros.
La inteligencia artificial, el desarrollo de la tecnología de la información y la comunicación impiden que se puedan meter cartas bajo la mesa porque el tiempo de los dictadores y tiranos son cosa del pasado.
of-am


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