Cada presidente tiene su propio estilo y colaboradores. Los primerizos suertudos, tal Leonel en 1996, pueden aprovechar mentores, como Balaguer con su lucidez y Bosch aun senil. Hipólito lideró la agropecuaria cuando Guzmán. Luis Abinader es distinto.
Sucedió a veteranos con décadas traveseando con el poder. Llegó rodeado de compañeros casi todos sin experiencia de Estado. Armó un gabinete de su confianza, pero de heterogénea preparación y disposición.
Desde Raquel Peña, Valdez Albizu, Carolina, Díaz Morfa, Jochi, Yayo, David, Samuel Pereyra y otros cuyo desempeño prestigia al Gobierno, hasta Fulcar, Almonte, Neney (o diputados presos en Miami) que fueron destacados opositores, pero decepcionan como funcionarios, pasando por los peores: los obsequiosos “yes men” de indeciso carácter que nunca contradicen al líder y los que se pelan por un cargo hasta honorífico para realizar su propia agenda.
La integridad, honestidad intelectual, prudencia, criterio propio (expresado privadamente por respeto jerárquico) y sagacidad, son imprescindibles alrededor de un presidente.
Los estadistas y sus opositores necesitan consejeros, no cortesanos. Unos opinan lealmente en prensa, otros les calientan el oído.
jpm-am


Trump elige a Susie Wiles como jefa del gabinete en Casa Blanca
Abinader entrega muelles en Río San Juan y Cabrera para la pesca
Primer Ministro Haití seguirá en Puerto Rico, su futuro es incierto
CNM concluye entrevistas de evaluación a jueces de la SCJ
Gobierno China advierte tomará «todas las medidas necesarias»
Canadá impone aranceles hasta 50 % acero y electrónica de EEUU
Gobierno expresa condolencias familiares asesinados en Haití
Haitianos protestan ante embajada de su país en Chile
Medios Haití destacan triunfo en fútbol sub-14 ante Jamaica
Economía de RD crece 4.6 % en julio; tiene expansión de 4.5 %
Miches acogerá festival cultural de la región Este dominicana
Francisco Javier cuestiona las estructuras comunicación PLD
Muere jurista Wenceslao Vega; referente historia derecho RD


