La joya mágica
Toda fuerza provoca una aceleración, en el caso de la gravedad y en el de la bomba eléctrica del corazón: causa del primer deceso más súbito y sorprendente. La prisa, las emociones incontrolables, aceleran el ritmo cardíaco, elevan la tensión sanguínea. Pretendemos llegar más allá de la distancia a velocidad de misil, cuando nos sorprende la inmovilidad del tráfico, la joya mágica genera una fuerza, acelera su comportamineto, altera sus funciones. Acaso una llamada inesperada, tal pensamiento erróneo, dificultad económica, penuria, exaprubto de un intruso. Familias que se desvanecen prematuramente como se desvanece una flor, estigmatizadas por fallas de origen. Y los verdugos, los que dirigen la industria del comestible, adjudican un nombre comercial a los alimentos modificados, venden como artículos masticables o ingeribles. Una bomba eléctrica que ha superado la marca mágica de los 115 años sin detenerse ni ser reparada. Una de las piezas mecánicas de naturaleza biológica más sofisticada en cuanto a su diseño anatómico, fisiología, diversidad de tejidos. Se contrae y se dilata en cualquier posición, en estado de ingravidez, durante el sueño, en estados de vigilia, bajo el influjo de la fuerza G, bajo la hipnosis profunda, sumergida. Su diseño, apariencia estética, es capaz de ridiculizar a cualquier manifestación espontánea de la plástica. La joya mágica del corazón humano, la bomba eléctrica más sometida a trabajo forzado, resulta una esclava del feudalismo cibernético. El maltrato desmedido le obliga a repararle prematuramente o la lleva a la muerte súbita que le libere de su hospedario. El tiro de gracia del consumo excesivo de azúcar, sal, el oleoducto de la manteca a causa de un paladar mal educado, camino de la represión hospitalaria, fastidio, constituye su muerte. La joya mágica permanecerá quién sabe si por los tiempos de la edad planetaria o como pieza de arte de los nuevos museos. ¿A quién preguntárselo? Del futuro no nos llegan noticias, resulta tan intrigante y desolador como el silencio que guarda una imperturbable tumba. Los vendedores de comestibles, de nicotina, alquitrán, los usurpadores del medio ambiente, los violadores del código genético de las gramíneas, tal vez sepan del asunt de uno de los órganos más notables de la anatomía humana y más sometido a su prematuro deterioro. Del trampolín se refiere, donde los oportunistas saltan de júbilo, se impulsan, zambullen en las aguas contaminadas del lucro desmedido. diosdado0811@hotmail.com

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