El liderazgo del PLD, con el Comité Político y el Comité Central incluidos, saben y deben estar conscientes que Juan Bosch lo fundó para ser, como lo es, un instrumento de la democracia y que este partido es propiedad exclusiva y absoluta del pueblo dominicano y de nadie más.
Preservar integra y monolíticamente unida a esta organización política debe ser la prioridad de todos y cada uno de sus líderes, dirigentes, miembros, militantes, simpatizantes, amigos y colaboradores. O sea, que mantener la unidad es una tarea y una responsabilidad colectiva.
El PLD es un partido de historia y para la historia. El partido morado fue concebido como una formación política única, sustentada en ideas, valores y principios que le convierten en un ejemplo que traspasa las fronteras de la sociedad dominicana.
Los intereses particulares y las individualidades no pueden diezmar ni resquebrajar la armonía ni la unidad de nuestro partido. Las apetencias y ambiciones personales no pueden superponerse a la colectividad partidaria.
El pueblo dominicano merece y necesita al PLD. La democracia y el sistema político de la Republica Dominicana deben seguir recibiendo y nutriéndose de los trascendentales aportes que hace la organización fundada por el profesor Juan Bosch.
Los que quieren convertirse en sepultureros del Partido de la Liberación Dominicana deben meditar y reflexionar antes de transitar por la tortuosidad del egoísmo patológico y del nefasto y angosto camino del divisionismo.
Aquellos que desde dentro y fuera del PLD pretenden minar y socavar las estructuras que han sustentado y sustentan la grandeza y los éxitos de nuestro partido, tienen la obligación de mirar detenidamente los nublados y oscuros espejos de otros partidos políticos que han sucumbido ante el odioso fantasma de la división.
La historia está ahí, la reciente y la que no es reciente, la de este siglo, la del anterior y la de más atrás. Los espejos abundan e ilustran cómo es y cuál ha sido el destino de los partidos donde las ambiciones, los intereses y las apetencias personales, individuales y grupales se imponen sobre la generalidad.
Partidos grandes y fuertes han dejado de ser opción de poder o simplemente han desaparecido porque en ellos ha primado el cáncer de las pugnas y la división. Solo basta que nos miremos en los espejos de la Unión Cívica Nacional, del PRD, del Partido Reformista y hasta de los llamados partidos de izquierda.
No juguemos con candela porque nos podemos quemar. El PLD debe estar unido para ganar en el 2020 y seguir gobernando para bien del pueblo dominicano. Los espejos están ahí, silentes pero despiertos y atentos, esperando una mirada nuestra.
JPM

Trump elige a Susie Wiles como jefa del gabinete en Casa Blanca
Abinader entrega muelles en Río San Juan y Cabrera para la pesca
Primer Ministro Haití seguirá en Puerto Rico, su futuro es incierto
San Cristóbal y la posibilidad de una presa
La Cámara de Cuentas: institución en crisis
La paradoja dominicana: expansión sin desarrollo
150 años del fallecimiento de Duarte
El grito de una profesión desprotegida (OPINION)
Teotihuacán enciende el fuego Juegos Centroamericanos 2026
Medidas urgentes para enfrentar la crisis (OPINION)
Politólogo Juan González ve frágil contexto Medio Oriente
SNS interviene Hospital en Puerto Plata tras inundaciones
La UCE gradúa 915 nuevos profesionales de grado en SPM
