A propósito del recién pasado proceso electoral, el pueblo dominicano demostró, una vez más, su vocación cívica y su decisión de seguir avanzando por senderos de paz, democracia y progreso económico, social y cultural.
El 70% de los ciudadanos cumplió con su deber e hizo uso de su derecho constitucional. En forma pacífica acudió a la cita con la historia para elegir sus gobernantes a nivel presidencial, congresual y municipal para el período 2016-2020.
De los 24,296 candidatos que postularon 26 partidos políticos, fueron seleccionados presidente y vicepresidenta, 32 senadores, 190 diputados, 158 alcaldes, 1,164 regidores y 234 directores de distritos municipales con 1,270 vocales.
De conformidad con los resultados que contiene el Boletín No. 10 de la Junta Central Electoral (JCE), el bloque formado por el PLD y 14 partidos aliados resultó triunfante en los tres niveles de tan complejos comicios.
Sin precedentes en la historia democráticas del país, el 62% votó a favor de Danilo Medina y Margarita Cedeño. Al bloque PLD y aliados le corresponden 29 de los 32 senadores. Ese bloque conquistó más del 80% de los diputados y ganó en más del 90% de los municipios y distritos municipales.
A reservas de un análisis multifactorial a mayor profundidad que prometo en otro artículo, estos resultados electorales, tan favorables al PLD y aliados, son productos de tres esenciales factores:
- a) La unidad en la diversidad que, política e inteligentemente, supieron conservar los dirigentes del PLD.
- b) La dispersión de la oposición, que actuó con sectarismo y débil vocación a la unidad, al participar con 7 diferentes candidatos a la presidencia y muy difusos acuerdos en los niveles congresuales y municipales.
- c) A la percepción positiva que tiene la mayoría de los dominicanos sobre las ejecutorias de los gobiernos del PLD, el estilo del Presidente Danilo Medina y la campaña propositiva que realizó.
Ante esta tangible realidad, ya los candidatos del PLD y partidos aliados que perdieron a nivel congresual y municipal aceptaron la voluntad popular.
Sin embargo, en base al derecho que le asigna la Constitución y usando los principios de la democracia, algunos sectores de la oposición objetan esos resultados a través de diversas manifestaciones y declaraciones a los medios de comunicación.
“Luchar con razón, con ventajas y sin sobrepasarse” debe ser la consigna de parte de quienes no están conformes con esos resultados. Deben utilizar procedimientos civilizados y pacíficos para sus reclamos y saber agotar el debido proceso y canalizarlos por los mecanismos que al respecto establecen la Constitución y la Ley Electoral vigente.
La sociedad dominicana exige y merece que los líderes y dirigentes de las organizaciones políticas se coloquen a la altura de las circunstancias y asuman un comportamiento apegado a la prudencia política y controlar las emociones a los fines de corresponder, en forma positiva, con la madurez cívica que demostró el pueblo con su masiva participación en las elecciones más amplias y complejas que, en más de 20 años, se han realizado en la R. Dominicana.
jpm

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