La muerte de un amigo: Felipe Neris Cordero
La muerte es simplemente el término de la vida. En Juan 11:11-14 Jesús compara la muerte con un sueño.«Dicho esto, les dijo después: «Nuestro amigo Lázaro duerme, mas voy para despertarle».Dijeron entonces sus discípulos: «Señor, si duerme, sanará». Entonces Jesús les dijo claramente: «Lázaro ha muerto»».
Me encuentro en la ciudad de Nueva York. Recibí un mensaje el cual informaba que Felipe Neris Cordero, el periodista, el intelectual, había sido llevado de emergencia al hospital regional. Luego recibí un segundo, un tercer mensaje: que la salud de mi carísimo amigo penosamente había agravado. Y temprano por la mañana del lunes recibí un último mensaje: Felipe Neris Cordero ha fallecido.
Inmediatamente entré en un estado de completo silencio, diría de dolor. La primera reacción fue de negación e incredulidad. No hay nada que nos pueda destruir más que la muerte de un ser querido, sobre todo si se trata de un amigo. Me pregunto mientras intento comprender la inmensidad de nuestra pérdida ¿qué hacer en una situación tan desconocida para nosotros?
Multitud de dudas, preguntas y miedos nos invaden y sentimos no poder resistir vivir más vida que, de repente, ha cambiado y nos sentimos totalmente desamparados para afrontar lo que nos parece un reto imposible. Ahora nada nos parece importante salvo su ausencia, las cosas cotidianas de la vida carecen de valor.
Lo anterior es muestra de la gran repercusión que sentimos en lo más profundo tras la muerte de nuestro amigo del alma Felipe Neris Cordero y que harán emerger intensas emociones no experimentadas antes, como la sensación de que nosotros también hemos muerto por dentro junto con él. Durante mucho tiempo Neris estará constantemente en nuestra mente y seguramente sentiré gran soledad, vacío y una gran nostalgia por abrazarle y compartir de nuevo nuestras inquietudes por la literatura.
Muchas cosas nos recordarán a este ser humano: lo que vemos, tocamos, oímos, olemos, despertando en nosotros una gran tristeza y sentimos una honda brecha en el centro de nuestro pecho. Sé que muchas veces creeré oírle, verle, hablarle. Esto también podría depender de nuestras creencias religiosas, morales o espirituales. Aun no teniendo ninguna creencia es como si estuviéramos esperando que de un momento a otro vuelvan a entrar por la puerta y esto se debe a que involuntariamente no terminamos de creer ni aceptar que Neris Cordero ha fallecido.
Es posible que algunas veces tendremos que olvidar su aspecto físico o no recordar el sonido de su voz y ver sus fotografías, ropas y objetos personales nos produce dolorosas emociones. Son intensas y profundas las emociones que se sienten cuando muere un ser querido que nos deja rotos, como sucederá con esta muerte de Neris Cordero. Lloraré esta muerte. Aun si lloro sé que las lágrimas son una forma de expresar la angustia y es muy necesario llorar. Muchas veces no podemos evitar el llanto y tenemos que afrontar esos momentos sin intentar evitarlo, pues llorar es un gran desahogo.
Les diré que es común que nos perdure una especie de agotamiento bastante tiempo después del sepelio de Neris. No obstante debemos empeñarnos a veces en fingir que estamos bien cuando la realidad es bien distinta. ¡Es una equivocación! Este comportamiento de hacernos los fuertes hará que gastemos la poca energía de la que disponemos durante el tiempo del duelo, por lo que es muy importante que nos comportemos como somos y nos sentimos sin disfrazar nuestros sentimientos.
Esta muerte hará que todo nos parezca gris y muerto, como si el mundo mismo pasara por una convalecencia. Reconozco que para mí esta muerte cambiará mi vida; jamás será la misma tras la muerte de nuestro amigo y casi hermano Felipe Neris Cordero.
¡Adiós, amigo mío! Hablaremos de mi último escrito en la otra vida, aún así me harán faltas tus consejos y tus intervenciones literarias, oírte recordar frases de los grandes maestros de la filosofía, de hablarme de lo mucho que quisiste a tus hijos. Oír tu preocupación por sacarte un dinerito en la Lotería para ayudar en la terminación de la construcción de la casa de Sofía. ¿A quién le diré ahora que mueva la silla para poderte ver bien y leerte uno de mis trabajos?
Recordar la muerte de Luis Rojas Durán, quien estuvo en tu casa antes de su fallecimiento en Nueva York.
Ya no oirás a Lucy romper el envase del hielo en la pared para preparar un trago a mí y a Carlito. Tampoco te oiremos a mi llegada a tu hogar todas las tardes exclamar: ¡Carlito, Carlito, llegó Rafelito! Tampoco volveré a oír tu voz contándome tus quejas a mi llegada porque una pelota penetró por la ventana y casi te pega u oírte recordar a José Osvaldo Leger y a contarme sobre el último artículo económico de tu amigo Fernando Álvarez Bogaert.
¡Gracias Neris por quererme tanto! Creo que nunca te decepcioné. Fuimos dos fieles amigos y lo seremos más aún después de tu muerte temprana cuando el sol enseñaba sus rayos luminosos y su grandeza. No te preocupes, que aun después de muerto haré que tus gallos canten un Ave María después de tu partida a reunirte con los ángeles que esperan tu llegada en la puerta del cielo para conducirte ante Dios y le escribas versos hermosos a los querubines. Tu hermosa oratoria quedó plasmada en mí para continuarla y no dejar que muera tu excelencia y tu grandeza.
¡Adiós Felipe Neris Cordero!


Trump elige a Susie Wiles como jefa del gabinete en Casa Blanca
Abinader entrega muelles en Río San Juan y Cabrera para la pesca
Primer Ministro Haití seguirá en Puerto Rico, su futuro es incierto
Migración deportó en 2025 a 379,553 haitianos ilegales
Familias de fallecidos durante régimen Maduro piden justicia
EU suspende procesamiento de visas 75 países, incluido Brasil
China alcanza superávit récord US$1,2 billones, pese aranceles EU
Trump llama «incompetente» al presidente de Reserva Federal
Donald Trump: Necesitamos a Groenlandia para Cúpula de Oro
El dólar bajó y era vendido a RD$63.86; euro a RD$76.40
Afirman que en BAGRÍCOLA hay «señales graves de deterioro»
RD asume presidencia Ministros de Hacienda de AC y Panamá
Defiende gestión: «Bagrícola no regala dinero, sino que presta»
















