Venezuela al abismo

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EL AUTOR es periodista. Reside en Santo Domingo.

Venezuela se encuentra al borde de una guerra civil. Los problemas internos de  los venezolanos tienen que ser resueltos por sus ciudadanos. La injerencia externa  es un atentado a la libertad de los pueblos a escoger su propio destino. Imponer soluciones extrañas en la crisis de Venezuela, constituye una intervención.

 Las posiciones del gobierno y de la oposición son irreconciliables. El gobierno se verá en la obligación de utilizar la fuerza para acallar las protestas y manifestaciones, luego de las venideras elecciones generales. La oposición rechaza esas elecciones y desde ya las considera fraudulentas.

Considerando esa mesa de oposición de ilegitimo  al gobierno  y a las elecciones fraudulentas, solo les queda el camino de la conspiración, y jugar a un fraccionamiento militar.  De ahí el olor a guerra civil. De hecho, las grandes potencias, los Estados Unidos y sus aliados europeos, sobre todo España, no han dado un paso más en la crisis venezolana, porque saben que se puede destapar la olla de la guerra.

En ese panorama, una mediación no dará resultados. Siempre el diálogo es el  mejor camino para que los hombres se entiendan, y eviten los enfrentamientos violentos. Cuando se apodera la sinrazón y la prepotencia, en cualquiera de los bandos,  se cierra la puerta de entendimientos pacíficos.

Varios intentos de diálogo fracasado se celebraron en la República Dominicana. Fueron un sainete, una pérdida de tiempo, un dar largas  para no ir a ninguna parte. No puede seguir el país sirviendo de mediador a la crisis Venezolana. Que busquen otro lugar, para jugar  al gato y al ratón.

Los dominicanos sabemos de crisis política. No se olviden que tuvimos dos intervenciones militares norteamericanas, un golpe de Estado, una revolución y un gobierno de doce años de puño de hierro. Nunca los intentos de mediación dieron resultados. Lo máximo a que se  llegó tras un alegado fraude electoral, fue recortarle dos años al gobierno del doctor Joaquín Balaguer y llamar a nuevas elecciones.

No hay ninguna justificación para que ese diálogo sin razón se siga efectuando  en la República Dominicana. Nadie tiene en su cartilla conversar, buscar soluciones, ceder. No. Es una profunda crisis política, donde el rompimiento extremo puede llegar en cualquier momento.

Los actores de este drama venezolano se tienen que preparar para lo peor. La oposición ha logrado concitar fuerzas en sectores de clase media, muchos de los cuales han salido despavoridos de su país. El gobierno, los chavistas, mantiene una representación mayoritaria en las capas pobres, la gente de los cerros, los que solo tienen por techo el cielo y en el corazón la esperanza.

Hugo Chávez fue un referente para toda América Latina. Gobernó en un país donde las capas oligárquicas tradicionales salieron desacreditadas, pera que luego de su muerte se han reagrupado y orquestado cierta capacidad de  fuerza de convocatoria,  con el respaldo de los Estados Unidos. Solo los venezolanos tienen derecho a  decidir su destino. ¡Fuera la injerencia extraña de Venezuela!. La mediación fracasó, aunque se haga  un último esfuerzo. Me huele a guerra civil. ¡Ay!, se me acabó la tinta.

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