Una epidemia de cesáreas innecesarias en México

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EL AUTOR es experto en seguridad social. Reside en Santo Domingo.

 

Este tema es tan crítico que este prestigioso periódico decidió publicar un amplio reportaje. Según la periodista Jennifer Juárez, ya muchas mujeres no dicen “parí” o “tuve” o “di a luz”, sino “me sacaron a mi bebé”: una conjugación absolutamente pasiva, como si hubiesen estado allí para que les quitaran una muela o el apéndice.

Dos de cada tres cesáreas en México son innecesarias. A nivel nacional, 45 de cada 100 nacimientos son por cesárea, según las últimas estadísticas de la Secretaría de Salud, realizadas en 2015.

The New York Times cita un estudio de la OMS en el que la República Dominicana encabeza el conteo mundial con mayor proporción de cesáreas (un 56,4 por ciento). Le sigue Brasil, en segundo lugar, con un 55,6 por ciento y México en el quinto.

Según la Procuraduría Federal del Consumidor, para el sector público las cesáreas se traducen en pérdidas. Pero para la iniciativa privada son ganancias, ya que cuestan en promedio un 50 por ciento más.

Las instituciones privadas en México hacen más del doble de cesáreas que las públicas. En los hospitales privados prácticamente ocho de cada diez bebés nacen por cesárea y solo dos por parto natural.

En México las mujeres más propensas a cesáreas pertenecen a estratos económicos altos, se atienden en servicios de salud privados, tienen altos niveles de educación, viven en zonas metropolitanas, son primerizas, o tienen 35 años o más.

El reportaje es bien amplio y personalizado, usted puede acceder al mismo en este link:https://www.nytimes.com/es/2017/08/28/una-epidemia-de-cesareas-innecesarias-en-mexico/

Alto riesgo y violencia obstétrica contra la parturienta

La predica de que las cesáreas son inocuas fomenta esta práctica en América Latina. La periodista cita el caso de Teresa Aceves, quien le declaró que durante su embarazo, el médico nunca le informó sobre los riesgos de la cesárea, pero sí le advirtió sobre toda clase de peligros de un parto vaginal.

La hemorragia es la primera causa de muerte materna en el mundo. Esta intervención aumenta la probabilidad de hemorragia, de infección, de extirpación de la matriz y de lesiones a órganos vecinos.

Teresa cuenta que tuvo mucha suerte y sobrevivió. “Me estaba desangrando. Mi ginecólogo tuvo que hablarle al doctor del hospital para que entre los dos buscaran qué vena me habían roto”.

Varios estudios recientes han encontrado que los niños nacidos por cesárea pueden tener mayores índices de obesidad, síndrome de colon irritable, diabetes, esofagitis, asma, alergias ambientales y alimentarias y alejamiento del seno materno.

Karen Luna, investigadora jurídica del Grupo de Información en Reproducción Elegida (GIRE), afirma que una cesárea innecesaria es una violencia obstétrica, porque el médico incumple con su deber de informar al paciente todos los riesgos y beneficios de cada procedimiento.

En un estudio sobre violencia obstétrica en salas de maternidad, investigadores del Instituto Nacional de Salud Pública documentaron desde aventones a las piernas de la parturienta, hasta insultos y alusiones a la vida sexual de las pacientes.

En 2012 en la tercera maternidad más grande de Argentina, cuatro de cada diez mujeres atendidas, reportaron maltrato verbal; ocho de cada diez rupturas artificiales de membranas y un 96% medicalización para acelerar el parto.

Las advertencias de la OMS sobre el alto riesgo a la salud de la madre y su hijo, así como las tantas evidencias debidamente documentadas, constituyen causales suficientes para justificar una mayor regulación y supervisión, a fin de contener esta epidemia de cesáreas innecesarias que azota a América Latina.

jpm

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