Inventario moral #3: el Jefe, la fortuna y su nieto

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El dictador Rafael L. Trujilloo y su esposa, María Martínez

El que tiene la dicha de nacer y recibir enseñanzas de sus abuelos es más que afortunado. En lo personal tuve ese privilegio con tres de los míos, uno había muerto antes que yo naciera. De mis dos abuelas una me aconsejaba que fuera respetuoso con los demás; hacía  énfasis en que dijera siempre la verdad, porque, según ella, “el mentiroso no llega muy lejos”.

Leí en un artículo la afirmación sobre el robo de la fortuna del dictador Trujillo. Eso lo planteaba un nieto suyo a quien, al parecer, le han contado la historia acomodada y, según él, “la fortuna de su abuelo permaneció dentro del territorio dominicano” y jamás el dictador sacó “un sólo centavo del país”. Dijo además que los que alegan que Trujillo poseía millones en bancos extranjeros “no han podido producir prueba ni tan siquiera de una sola cuenta o de sus bienes fuera del país”.

Finalmente, para justificar cómo fue acumulada la opulencia de su antepasado, dijo: “Al asumir el poder en 1930 ya Trujillo era un hombre rico”..

No es descabellado llegar a conclusión sobre la fortuna de Trujillo cuando sube al poder en 1930, ya que para 1918, o sea doce años antes, él  trabajaba sobre el lomo de un mulo como guardia campestre, o sea de vigilante en los cañaverales del ingenio Boca Chica.  ¿Cuánto podía acumular un vigilante rural entre 1918 y 1924?. No fue hasta ese último año cuando Trujillo tuvo una posición militar de cierta relevancia. Si llegó rico al poder, su fortuna la acumuló entre 1924 y 1930 durante el gobierno de Horacio Vásquez.

En honor a la rectitud que me exigía mi abuela, creo que el pueblo dominicano merece que aportemos algunas pruebas que hemos encontrado en nuestras investigaciones y que demuestran que el Generalísimo si tenía depositados millones de dólares en bancos fuera del territorio dominicano y en bonos de la Bolsa de Valores en Nueva York.

EL AUTOR es historiador y comunicador. Reside en Nueva York.

Tenemos en nuestro poder la copia de una carta que fuera enviada al Dictador en 1939 por el abogado y activista para la defensa de los judíos James N. Rosenberg, a raíz de la oferta que hizo Trujillo de otorgarle cien mil visas a refugiados hebreos para que se establecieran en el territorio dominicano. El ofrecimiento fue hecho en el marco de la Conferencia de Evian, en 1938.

En la nota, James N. Rosenberg comunicaba a Trujillo que como un gesto de gratitud y en retribución a su buena voluntad, la organización que él dirigía (DORSA) depositaba en la Bolsa de Valores de Nueva York el total de 200 mil dólares en bonos a su nombre. Era una compensación por las tierras facilitadas por Trujillo para el asentamiento en Sosúa, Puerto Plata.

Más tarde la revista “Time Magazine”, edición del 4 de Junio de 1956, en medio del escándalo generado por la desaparición del profesor Jesús de Galíndez en la ciudad de Nueva York, reportó que el dictador Trujillo le pagaba 30 mil dólares anuales al abogado Franklin D. Roosevelt Jr. en honorarios por representar sus cuentas en bancos de Estados Unidos a través de la firma legal Roosevelt and Freiden Associates de New York.

Pero la prueba más contundente y que confirma la existencia de la fortuna que Trujillo tenía fuera del país se conoció el 29 de julio de 1964 cuando, en diferentes periódicos de Suiza, Francia y Estados Unidos,  se expusieron titulares sobre el arresto en las afueras de Paris del hijo menor de Trujillo, Leónidas Radhamés Trujillo Martínez, al que un banco suizo acusaba de falsificar documentos y  haber retirado 150 millones de dólares de una cuenta registrada a nombre de su padre.  El revuelo estalló porque su hermana mayor, Flor de Oro Trujillo, y los hijos de Trujillo con Lina Lovatón hicieron un reclamo de herencia a la entidad bancaria.  Después del arresto, Radhamés Trujillo fue extraditado de Francia a Suiza, le pusieron impedimento de salida y ganó su libertad con una fianza millonaria hasta que el diferendo fue resuelto en una corte.

Ciertamente, la mayor parte de la acumulación de bienes de Trujillo durante la dictadura quedaron en República Dominicana, No era posible que los familiares se llevaran las fincas, fábricas, edificios, mansiones, compañías, franquicias, etc., que luego fueron saqueadas por las masas enardecidas o por los neotrujillistas que le sustituyeron en el gobierno. Eso de que Trujillo y su familia no sacaron un centavo del país, es un desatino de este joven, que no sabe cuál es la diferencia entre entre la realidad y la fantasía.

 

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