En medio del eterno circo

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LA AUTORA es periodista. Reside en Santo Domingo.

 

 

La gente llana, la del pueblo, la que pone folclor y color  a la vida diaria. La que debate cualquier tema en palestra y de todo está e condición de opinar.

Esa gente sencilla y astuta repite de generación en generación que en este país un tema saca a otro de circulación y está segura de que cuando hay interés de que algo no “suene”  los afectados buscarán la firma de colar.

Así nos movemos entre escándalos y reacciones y seguimiento acasos que crean asombro, indignación o indiferencia, según el oído.

Entre primarias abiertas o cerradas, caso Quirinito y la  suspensión de funcionarios judiciales que arrastró,  por irregularidades que nadie asume,  vemos desfilar problemas, malestares, violencias y..

La población comenta al principio, saca conclusiones, discute en las calles, luego, poco a poco ese brío decae y empieza la certeza de que otros asuntos igual o más fuertes vendrán a ocupar ese espacio.

Los periodistas queman sus últimos cartuchos consientes de que pronto tendrán material distinto para llenar sus páginas y pararse frente a las cámaras o transmitir desde las cabinas.

Lo que une a todos alrededor de esas situaciones es la sospecha de que en cuestiones como la Ley de Partidos, que contempla las elecciones internas, es posible que vuelva al limbo y la olvidemos por un tiempo.

En el caso de Quirinito,  el elemento común es la certeza de muchos de que no caerán todos los que son y de que a lo mejor caigan algunos que no estaban.

Pero mientras es extraído el último “juguito” a ambos temas, la gente tiene material para entretenerse.

JPM

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