OPINION: La democracia occidental a prueba

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EL AUTOR es periodista. Reside en Miami.

 

La verdad monda y lironda es que algo está pasando en todo el mundo que  el  establecimiento o los que dicen dominar el mundo, no nos explican.

Los hechos están ahí. Quien podría pensar que la democracia más vieja del mundo los Estados Unidos de América uno de sus partidos políticos tradicionales, el Republicano, ve en peligro su sobrevivencia, porque por un azar de la política, al escoger o verse presionado a escoger un candidato con más condiciones de payaso que de político del mas bajo rango de militancia.

Pero no menos llamativo es el  hecho de que ese insólito candidato a quien se enfrenta es nada menos y nada más que a una mujer, una de las primeras en los EUA,       pero primera que se impone en un sistema eminentemente machista hasta ese nivel, y cuando la era de la Informática se impone abrumadoramente en los medios de comunicación. No hay noticias de los candidatos si no hay Twist. Por ese medio se cuelan chismes y serias acusaciones personales.

Eso que nadie pregunte si esto ha cambiado la vida del los 324 millones estimados de norteamericanos promedio: Pues no, mire que no, que continúa como si nada pasara en la lucha diaria por sobrevivir o lo que sea.

Es por eso que el Main Stream de la noticia se focaliza en los Estados Unidos: todo el mundo, pierda o gane esta pendiente de lo que diga o no Donald Trump o las respuestas de Hilary Clinton.

Estas líneas sobre lo que soporta la democracia estadounidense bien podrían quedar hasta aquí,  pero hay más y de mucho tiempo atrás.

España la aleccionadora democracia española tiene más de 300 días avergonzando ese país, porque no tiene gobierno alguno, y eso no lo decimos nosotros insignificantes observadores de ese proceso, lo dicen sus grandes medios de comunicación.

España tiene  46 millones de habitantes y el show de su crisis política en la que no acaban de ponerse de acuerdo con quienes y quien encabezara su nuevo gobierno, no ha provocado ni la más insignificante protesta pública de nadie.

Muy cerca de allí solo hay que cruzar un canal, en el Reino Unido, que es solo fácil decirlo, renuncio y desapareció de la vida pública sin mayores miramientos ni lagrimas uno de los más poderosos  ministros del mundo, David Cameron. Y fue simplemente porque perdió  un referéndum sobre si su país se quedaba en la Unión Europea o no. Perdió y para colmo cuando se celebraron las elecciones nacionales que incluía su distrito también perdió. Por eso renuncio porque ya no lo quieren como político representante de ese segmento y la Gran Bretaña sigue una vida normal para sus  58 millones de habitantes.

Y la también impensable crisis de Brasil, un gigante de más de 200 millones de habitantes con una democracia que ha resultado tan solida como cualquier otra, porque ha tenido que enfrentar manifestaciones multitudinarias por parte de todos los extremos políticos, sin que el sistema se tambalee.

Haría falta espacio para resaltar y detallar las ganas que tienen las agencias de noticias porque definitivamente estalle a su modo la crisis política, social y económica en Venezuela, se le escapó Bolivia con la muerte de un ministro a mano de un grupo indígenas, la de Argentina que se cocina lentamente, el impensable acercamiento de Cuba a Estados Unidos y viceversa, las claras acusaciones de ex presidentes de Guatemala acusados de corrupción, la  quiebra del estado Asociado de Puerto Rico y el rápido coqueteo con su independencia.

Es decir a nuestro modo de entender este estallido múltiple en la democracia occidental tal y como la conocemos, solo podemos decir que se ha consolidado de tal modo que nada parece poder contra ella, a pesar de lo latinoamericanizacion de la política estadounidense, por lo vulgar y feo que ha asimilado en la actual contienda, pero así son las cosas que el hombre toca. Siempre tiene algo de asombroso y para avergonzarse al mismo tiempo, porque Trump nos ha puesto a reírnos como nunca de lo que esconde la democracia americana y asombrarnos de lo vulgar que puede ser.

Para cerrar esta nota cuando en la vida republicana de la aparentemente endeble democracia dominicana se había hecho una huelga de alegados familiares y policías que reclaman un mejor salario y que no se tirara un hollejo, en su contra como décadas atrás. Algo realmente inconcebible.

jpm

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