El PLD en su laberinto (OPINION)

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El autor es politólogo

Cuando un partido está débil le conviene tener muchos aspirantes a la candidatura presidencial. El PLD llegó de pie al 2024 porque Margarita Cedeño, Abel Martínez, Francisco Dominguez Brito, Maritza Hernández y Karen Ricardo se pusieron en la escena.

La candidatura temprano conviene cuando hay un liderazgo dominante. En el PLD el único liderazgo que puede activar a los desmotivados y concitar amplia empatia social es Gonzalo Castillo.

Adelantar y escoger en el 2025 el candidato presidencial es un error. Escoger un candidato que no sea Gonzalo Castillo es otro error más garrafal, porque equivale a congelar o frizar el crecimiento de la organización.

Si el PLD repite en el 2028 el resultado pírrico del 2024, automáticamente habrá desaparecido.
Inhabilitar a Gonzalo Castillo para el 2024, incluyéndolo en un proceso que no debió estar, fue una jugada política para tenerlo fuera de la boleta y garantizar la reelección de Luís Abinader. Hay que ser muy pendejo, ignorante o bruto para no saberlo.

Con Gonzalo Castillo como candidato el resultado electoral era distinto y la segunda vuelta era inevitable. El PLD pudo pedirle a Abel Martínez que declinara para inscribir a Gonzalo y no lo hicieron.

Gonzalo Castillo.

Sin importar la obra de gobierno y el legado en beneficio de la Nación los partidos sucumben cuando no postulan a los actores indicados. En ocasiones es porque no lo tienen como sucedió en el PRSC y en otras es que no lo entienden como sucedió al PLD en 2024 y podría sucederle en el 2028.

El PLD tiene un abundante activo de liderazgo nacional con capacidad y experiencia de Estado, pero el Time no está a favor de estos ni la coyuntura es fértil para despertar interés en las gentes y crear un puente empático que estimule y consiga el voto a favor.

Empatía

Gonzalo Castillo como Ministro de Obras Públicas y candidato 2020 logró hacer empatía, germinar sentimiento y cariño con las gentes que aún se mantiene.

Una candidatura presidencial para que sea competitiva y ganable requiere que se conjuguen muchos factores. A veces los actores sufren porque la población se encariña con otros y no con ellos. Ese sufrimiento hizo que algunos dirigentes importantes abandonaran al PLD después del 2020 y es probable que otros lo hagan en el camino hacía el 2028. Hay que entenderlos y respetar su decisión.

La población siempre tiene claro lo que desea, pero a veces ese deseo es contrario a los intereses y deseos de las cúpulas partidarias.

Cualquier encuesta bien hecha arroja que los candidatos deseados para el 2028 son: David Collado (PRM) Omar Fernández (FP) y Gonzalo Castillo (PLD).

Es posible que algunos amigos que tengo en esos tres partidos se sientan molestos con mis argumentos, pero es lo que percibo y creo. No necesariamente tiene que resultar así, porque las estructuras de dirigentes no siempre están en sintonía con el deseo de las mayorías, y por eso los partidos se deslegitiman.
He dicho.

jpm-am

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