Una sociedad esperanzada

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El autor es ministro cristiano. Reside en La Vega

Cada día escucho a algunas personas, decir que están frustradas, porque no ven soluciones a sus problemas. Sin embargo, es importante que ningún individuo ni  la sociedad se den por vencidas, sino que se convierta en una sociedad esperanzada, fundamentada en realidades que puedan transformar a cada integrante de ella. Las ilusiones, no ayudan, pero hacen perder el tiempo. Una esperanza, es algo que se espera, lo más parecido a la fe, si se pone en buen fundamento.

El fundamento en una educación integral, indispensable, para que esa esperanza alcance un objetivo verdadero y significativo. El aprendizaje de conocimientos viables para el desarrollo y crecimiento  de la sociedad, debe conseguirse a través de un sistema educativo aplicable, realista y objetivo ante la necesaria transformación de la sociedad.

Nuestras autoridades van por buen camino de acuerdo a la ejecución de “la tanda extendida,” y del programa “quisqueya aprende contigo,” entre otros que se implementan por medio de la llamada “Revolución Educativa.” El resultado favorable se dejará sentir en las próximas décadas. La sociedad civil logró que se implementara  el cumplimiento de la ley del 4% para la educación. Pero, el Presidente, ha hecho un gran trabajo, incentivando a las clases docente y de educando.

Asentar los conocimientos en los educandos, debe ser la prioridad en el proceso enseñanza- aprendizaje, pues éstos bien capacitados serán el motor de desarrollo social y económico en el futuro. Por eso se requiere que los docentes sean excelentemente pagados y eficazmente comprometidos con el proceso educativo.

Pero, también se requiere de una docencia aplicable a nuestra realidad social, económica y espiritual. La capacidad es el tercer factor más importante, en la obtención de una sociedad esperanzada.

Se requiere crear las oportunidades necesarias  e indispensables, para que puedan producirse las consecuencias de los conocimientos adquiridos. Los sectores privado y público tienen que unir esfuerzos, en crear nuevos empleos para la producción de riquezas.

Una economía informal, producto de empleo informar, permite  sobrevivir, pero no el desarrollo y crecimiento social. Por eso la micro y macro economía constituyen el segundo factor más importante en una sociedad esperanzada.

El cimiento de una sociedad esperanzada, está en que cada uno de los actores humanos, puedan demostrar su desarrollo sostenible. Lo importante es lo humano, razón de la existencia de toda actividad del hombre. Capacidad y función son existentes, por el factor primordial: Lo humano. Hombres felices, producen sociedades felices; hombres enfermos, producen sociedades empobrecidas y enfermas.

En consecuencia, deben crearse proyectos y programas que verdaderamente reduzcan la pobreza, evidenciando una justicia social en la producción y distribución de las riquezas. Asimismo, basados en una educación integral, apoyados en valores fundamentales. Se necesita renunciar a ese hombre viciado, que ha perdido el rumbo del propósito de su existencia. Por eso Jesucristo dijo. “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame,” Mt. 16:24.

El apóstol Pablo escribió: “En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de nuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad” Ef. 4:22- 24.

La religión cristiana, presentada fielmente, es el fundamento en el desarrollo social, en la medida en que educa en el espíritu y para el espíritu, tomando al humano como su sujeto a transformar y hacer crecer. De ahí que, Jesucristo es la verdadera esperanza de gloria para toda sociedad; sus promesas y enseñanzas son motivadoras de una verdadera educación cristiana, erradicando toda filosofía humana.

No basada en tradiciones, sino en transformaciones; no basada en ignorancia, sino en una verdadera sabiduría; y no prometedora de ilusiones, sino de una vida abundante. Todo lo antes expuesto, es la base de una sociedad esperanzada. Dios le bendiga.

jpm

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