RD es una tiranía de poder

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EL AUTOR es periodista. Reside en Estados Unidos.

Desde tiempos ancestrales República Dominicana vive una tiranía de poder donde todo aquel que logra ocupar el solio presidencial se empodera con ambigüedad de su mando extremo, hasta incidir en que debe permanecer por más tiempo del establecido por la Constitución y las Leyes que lo postularon para ejercer el mandato; o en su defecto, dirigir la nación con apego a los principios que nos legaron nuestros antepasados.

 

No hay dudas, el país vive una dictadura de poder peor que en los anteriores gobiernos, donde se dictaban ordenes con principios fundamentados en leyes que al no cumplirse sus violadores se abstenían a las consecuencias. Hoy día estamos dirigido por un poder mesiánico, crítico de las verdades que en efecto sucumben con similitud en las cimientes de la nación, centralizada en los tres Poderes del Estado.

 

El ciudadano común ha sido encadenado por políticos embroquetados de ideologías inoportunas en medio de un callejón sin salida, donde se ha cerrado el camino a todo aquel que busca permitir el cambio funcional de la permisiva economía, que según tratadistas versados en la materia se encuentra en el peor momento de la historia.

 

En materia política, el país debe pasar balance y reeditar su historia, hacer una reingeniería cambiante que nos redima como dominicanos, con base específica para recuperar la moral que han perdido los partidos del sistema, emburujados en una corrupción desmedida y una justicia impune que por más de veinte años carcome la simientes del poder.     

 

República Dominicana es un paraíso natural mal administrado, promotor de una democracia ausente de la realidad que postula al ciudadano, cifradas en mentiras gallardas y abusos contra el mismo pueblo, aletargada por una delincuencia abismal que provoca miles de muertos y coloca a nuestro país en el sitial de preferencia más inseguro de Latinoamérica.

 

De acuerdo con la Declaración de los derechos del hombre, en la democracia inciden cinco puntos que de cumplirse podrían ser fundamentales para garantizar la estabilidad y el cumplimiento sine qua non de las leyes, los cuales cito a continuación:

 

1ro. Todos los hombres nacen y permanecen libres con los mismos derechos.

 

2do. La finalidad de los partidos políticos es la de proteger los derechos naturales e inalienables del hombre, el derecho a la libertad, a la legítima propiedad y a la resistencia a la tiranía.

 

3ro. El principio de todo gobierno reside en la propia nación. Ningún grupo, ningún individuo puede ejercer una autoridad que no emane única y exclusivamente del pueblo.

 

4to. La libertad nos faculta para poder hacer todo aquello que no perjudique a los demás.

 

5to. La Ley tiene derecho a prohibir todos aquellos actos que pueden perjudicar a la sociedad.

 

La democracia se ejerce con valores, sabiduría y responsabilidad para dirigir una nación que aboga por subsistencia, estabilidad, reconocimiento, protección de la nacionalidad, seguridad, oportunidades y la misión de servir a la sociedad, etc., etc.

 

Si defender la Patria, reunificar el país, constituir una Fuerzas Armadas con transparencia y respeto al ciudadano, castigar a los ladrones, enfrentar la corrupción, dotar de útiles escolares, zapatos y uniformes a los estudiantes, garantizar la estabilidad de los servicios hospitalarios, castigar la delincuencia, descentralizar las instituciones públicas, enfrentar la criminalidad y no permitir la reelección, no es democracia, pues ¡que viva la dictadura!

 

La raza inmortal de dominicanos que aboga por un mejor país no se puede dejar sola,  debe ser respetada. Para el Gobierno existen las Leyes cuando hay que aplicarlas a los pobres y la justicia e instituciones están viciadas por el fenómeno de la corrupción y el desborde administrativo del Estado.

 mbaezjj@gmail.com

jpm

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