OPINION: Recaudaciones impositivas

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El autor es economista. Reside en Santo Domingo.

En la primera semana del año 2018 la Dirección General de Impuestos Internos (DGII)  publicó a través de los distintos medios de comunicación la grata información de que dicha institución sobrepasó en RD$2,080 millones la meta de recaudación pronosticada en RD$384,102 millones, al alcanzar la suma de RD$386,182 millones durante el recién transcurrido año 2017.

Hito que según la DGII se registra desde el año 2008, hace 9 años y que ocurre en una situación de ralentización de la economía debido a la política de restricción monetaria que se acentuó en el segundo trimestre del pasado año y debido a los efectos negativos del paso de dos huracanes y el traspaso del 50% del cobro del Impuesto a las Transferencias de bienes Industrializados y Servicios (ITBIS) a la Dirección General de Aduanas (DGA).

También como resultado de la implementación del nuevo Plan Estratégico 2017-2020 de la DGII basado en el desarrollo institucional, en la gestión y control del cumplimiento voluntario, transparencia y rendición de cuentas.

Expresa el informe de la DGII que los ingresos captados por dicha entidad al 31 de diciembre del año recién terminado que con relación al año 2016, período en que se recaudó un monto de RD$352,500 millones, las recaudaciones crecieron 10% o RD$33,683 millones más, equivalentes a un promedio de unos RD$2,800 millones adicionales por mes.

Entre las figuras impositivas que más crecieron conforme el informe de la DGII en el periodo 2017 se destacan los gravámenes a los combustibles, que son los impuestos selectivos más importantes en lo que respecta al total recaudado y que reportaron un monto de RD$54,500 millones, para un incremento de 19.4% en comparación al 2016 y de 8.0% superior a lo estimado en el presupuesto.

También influyó en los resultados el Impuesto Sobre la Renta (ISR) de las empresas, que alcanzó RD$83,000 millones para un aumento de 20% respecto el año anterior y superior en 8% al monto presupuestado, principalmente debido a una reorganización en la gestión de las ganancias de capital, que permitió recaudar RD$4,100 millones.

Otras de las causas  del rompimiento de la indicada meta impositiva fue el hecho de un aumento de las recaudaciones por concepto de los impuestos selectivos a las bebidas alcohólicas y los cigarrillos como parte de una estrategia integral de control fiscal basada en tres iniciativas clave: control de producción, del comercio exterior y de la circulación de los productos.

De compadecerse con la realidad lo expresado en el señalado informe de la DGII se demuestra que podría alcanzarse un mayor nivel de ingresos tributarios tan solo haciendo más eficientes las actividades del gobierno e institucionalizando los distintos estamentos del Estado e imprimiéndole mayor control a la corrupción administrativa.

Se estima que por concepto de escapes, evasión y elusión de impuestos el Gobierno Central deja de percibir una cuantiosa suma de dinero que podría orientarse a favor de  los más necesitados.

No obstante la significativa suma recaudada por concepto de impuestos y gravámenes el país terminará con su consuetudinario déficit fiscal el cual se estimó en el 2017 en un 2.3% del Producto Interno Bruto (PIB) y el cual concluirá por encima de dicho porcentaje, debido al exorbitante nivel de gastos, pues siempre se ha dicho que el problema no son los ingresos sino los gastos, pues al 15 de diciembre del pasado año los ingresos ascendían a RD$489,577.2 millones mientras los gastos ejecutados rondaban los RD$510,313.8 millones y las aplicaciones financieras o amortizaciones de préstamos en RD$76,779.9 millones.

Mientras haya una deficiente administración tributaria donde aún persistan las evasiones y elusiones impositivas, se enseñoreen los gastos improductivos o suntuarios, vanidosos, clientelistas y parasitarios acompañado de una corrupción rampante y de no controlarse los famosos gastos tributarios o exenciones tributarias y subvenciones innecesarias a instituciones que son auto sostenibles por más dinero que se recaude y se reciba por concepto de donaciones y transferencias  internacionales y se capten recursos frescos por préstamos y emisiones de bonos persistirán los déficits fiscales o faltantes de dinero que al final la población pagará a través de más impuestos.

Con lo expresado hasta ahora  se podría colegir que debe eficientizarse cada día más la administración tributaria y hacer más eficiente el gasto público a los fines de evitarse una nueva reforma tributaria sino la implementación de una buena reforma fiscal, es decir, que incluya el aumento de los ingresos pero también que se controlen los gastos superfluos y mejore la calidad del gasto.

No vale, para nada, que mientras la política monetaria del país sea eficiente parte de la política fiscal se encuentre coja o incompleta ya que solo se procura mejorar las recaudaciones pero no se controlan los gastos suntuosos o de baja calidad. Hasta tanto no se corrijan estos entuertos en la administración financiera del Gobierno Central las los apuros financieros persistirán por más dinero que se mal administren.

felix.felixsantana.santanagarc@gmail.com

jpm

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