La situación

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EL AUTOR es empresario. Reside en Santo Domingo.

Está comenzando un nuevo año, durante  17, iniciando en el 1996  la República Dominicana  ha estado gobernada por un mismo partido, el PLD y por dos hombres, Leonel Fernández y Danilo Medina.  Con un interregno de cuatro años en donde el PRD tomó el poder.

Que podemos decir de este largo período en donde el mencionado partido se ha convertido en el “amo momentáneo” de este país.

Es innegable que han habido aciertos y desde el punto de vista material, se ha progresado mucho, las diferentes obras e inversiones que se observan así lo demuestran.

Hemos tenido un prolongado ciclo de crecimiento económico, pero a pesar de ello, la pobreza continúa siendo una herida abierta y supurante, y la desigualdad social y la escasa movilidad una afrenta que día a día se manifiesta, con la creciente conflictividad que estas situaciones acarrean

La pujanza económica que nos coloca como uno de los países de más alto crecimiento del mundo, no ha logrado que los salarios alcancen niveles decentes, ni en el sector privado ni en el público.

Ahora bien, lo que debemos destacar es la importancia que le  está dando la población al tema de la corrupción y la impunidad.  Este rechazo a esas prácticas  dio lugar el pasado año a un movimiento social de protesta, que alcanzó dimensiones impensables.

En nuestro país, los hechos han demostrado que la Ley no es igual para todos, pues los políticos y sus asociados han logrado burlarse de ella de manera constante. Este mensaje que recibe la ciudadanía, es muy negativo, pues un país no es viable, si sus instituciones no funcionan y los poderes públicos dejan de ser independientes.

Los gobiernos del PLD, se han caracterizado por el divorcio entre el discurso y la práctica, pues una cosa se dice y otra se hace. En materia de persecución y castigo de la corrupción, su actuación ha sido penosa, por no decir que esta ha sido más parecida a la complicidad, que ha cualquier otro asunto.

El caso de la constructora brasileña Odebrecht, que en diversos países de nuestro continente continúa estremeciendo gobiernos y encarcelando a políticos de todos los niveles, aquí  apenas se menciona.

Entonces, me pregunto, que pueden  hacer quienes se encuentran a merced de las decisiones de los políticos, y no quieren ni dinamitar el orden constitucional, ni ocasionar el colapso del sistema partidario, ni de la democracia, que aunque imperfecta disfrutamos?

Creo que la única solución es no ser indiferentes y pasivos, y demostrar nuestra inconformidad de manera pública, expresando claramente el deseo de que las cosas cambien.

Opino, que los principales problemas que tiene el gobierno, son Punta Catalina y la deuda.  Me parece que no queda mucho espacio para continuar endeudándose a una velocidad muy superior a la del crecimiento económico, y que tendremos que enfrentar más temprano que tarde, una seria crisis económico-política.

Por esas razones, soy de los que cree que estamos obligados, dejando egos y egoísmos a un lado, a tratar de lograr un gran pacto-social, que conduzca al país por verdaderos senderos de progreso, paz, armonía y justicia social,  durante un largo período de tiempo. Enderezando todos los entuertos  existentes, y eliminando cada uno de los privilegios de que disfrutan muchos políticos y empresarios.

of-am

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