OPINION: La minería sustenta la economía (2 de 3)

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EL AUTOR es periodista. Reside en Estados Unidos.

La producción de minerales tiene incidencia prioritaria en la existencia misma de la raza humana y en el progreso y desarrollo de la tecnología y  es una actividad que ha acompañado al hombre desde los inicios de la civilización, sin que sectores de media tinta no la quieran considerar como un ente de principalía para la subsistencia del ser humano.

 

Con el paso de los años las generaciones presentes y venideras necesitarán más influencia en el apoyo de tecnología de punta, porque las tendencias apuntalan a que los pueblos del mundo deben modernizarse, y sin minería no será posible magnificar el existencialismo mismo de los nuevos tiempos.

 

Si hurgamos en la historia podemos descubrir que diariamente surgen nuevos elementos tecnificados, los cuales son prioritarios y sin ellos el hombre no podrá cultivar géneros actualizados para poder desarrollar sus inquietudes y crear estrategias para servir como soporte en la generación de empleos.

 

Visualizamos con hechos, no con palabras, que el mundo en sentido general, con esto de la tecnología y el torpedeo sistemático que obliga constantemente a lanzar nuevas propuestas para equiparar y satisfacer las demandas de la gente, está obligado a convivir con la minería o de lo contrario volveremos al ausentismo, mientras otros países crecen, se desarrollan y avanzan acorde con los tiempos modernos.

 

La minería sustenta la economía y sin esta materia prima no es posible la subsistencia del hombre y las nuevas generaciones se quedarían adormecidas a niveles impensables que no son analizados con sensatez, empoderamiento y conceptos desinteresados por los opositores de la extracción de minerales en la República Dominicana.

 

La conservación del medio ambiente es un recurso que todos debemos emular y valorar en su justa dimensión. Eso no significa que si apoyamos la minería seamos injustos y pecadores. Se puede convivir con las empresas que se dedican a la extracción viable y de convivencia de recursos minerales.

 

Escuchamos hablar con insistencia sobre desarrollo sostenible, sin embargo, la sostenibilidad es macro, de lo contrario no es posible la subsistencia del hombre, en vista de que la carencia de oportunidades no le permite cuantificar sus actividades para poder alcanzar niveles de desarrollo que sirvan como salvaguarda de sus necesidades continuas.

 

Ser sostenible no significa mantener soterrados los  recursos que hay debajo de la tierra, porque de ser así, volveríamos a recorrer las calles del mundo con taparrabos por falta de minerales para fabricar las ropas, volveremos a circular por caminos vecinales por falta de carreteras, desaparecerán los ansiados vehículos modernos, celulares, computadoras, prendas metálicas como gafas de sol, brazaletes, relojes, en fin, nos quedaremos viviendo en un mundo indefinido, desconocido y carente de clínicas, hospitales y otros equipos de utilidad para la subsistencia humana.

 

Si no queremos la minería dejemos atrás el uso continuo de equipos sofisticados, luego nos llevaremos el laudo triunfo de permitir que las generaciones actuales y futuras al no disponer de los recursos naturales necesarios para sostener un razonable estado de bienestar, permitan que la naturaleza mantenga sus procesos físicos, químicos y biológicos dentro de un contexto científico y tecnológico inapropiado.

 

Promover el desarrollo no es un asunto de aposentarse para cultivar sin escudriñar con bases viables dirigidas a sostener y preservar con equívocos lo desconocido. La minería es un asunto de planificación constante que se desarrolla hasta lograr los objetivos que se requieren para preservar el medio ambiente a través de la puesta en ejecución de un proyecto minero porque de cualquier manera hay que socavar la tierra para garantizar el sostenimiento y la estabilidad económica.

 

Tienen más que sobradas razones aquellos que abogan por la preservación de la tierra y los recursos naturales, sin embargo, cuando muestran tanto radicalismo, también rechazan el bienestar de las familias, porque sin producir la tierra no es posible garantizar la manutención continua de la convivencia humana.

 

“Cuidar la tierra, no es como cuidar un museo donde hay que solo custodiar, limpiar y conservar las obras de arte que no tienen vida biológica  del mejor modo posible. Cuidar la tierra es justamente, también desarrollarla según sus posibilidades vitales, según aquellas potencialidades que Dios ha puesto en ella y que corresponde al científico descubrir para el bien común humano”, dice la encíclica de Laudato Si 36.

 

Científicamente está demostrado que para subsistir debemos explotar con responsabilidad los recursos que están debajo de la tierra, y eso es lo que han venido haciendo las empresas que se dedican a la minería en República Dominicana, las cuales, además de contribuir a la estabilidad económica del país, también promueven el desarrollo de las comunidades contribuyendo a la reducción del desempleo.

mbaezjj@gmail.com

JPM

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