OPINION: La maldita reelección

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EL AUTOR es abogado, político, historiador y profesor universitario. Reside en Santo Domingo.
Es por demás obvio que tanto hablar y conjeturar en torno a la reelección de Danilo Medina Sánchez se debe, entre otras razones, al deliberado propósito de desviar la atención sobre la quiebra moral y material en que los gobiernos del Partido de la Liberación Dominicana han sumido a la sociedad dominicana.

La mayoría de quienes mueven y remueven el tema está integrada por funcionarios que mediante loas y zalemas al presidente de la República insiste en que debe perpetuarse en el poder. Y es asimismo evidente que detrás de toda esa adulonería se descubre – por mal agazapada- la ambición de seguir manoseando el tesoro público para multiplicar fortuna.

Ahora bien, coincidiendo con todo ese cacareo mercurial, se adelantan ciertos pronunciamientos sugiriendo la posibilidad de otra trucada reelección de Danilo Medina mediante la eventual participación decisiva del Tribunal Constitucional. El objetivo de la propuesta es inocultable: evadir una reforma de la Constitución por una Asamblea Nacional difícilmente controlable en las actuales circunstancias.

Esa insinuación ha sido noticia reiterada en la prensa diaria. Si bien me encontraba ausente cuando se produjeron las primeras manifestaciones públicas, en ese sentido, a mi llegada a Santo Domingo y con sólo abrir el diario El Caribe del día 7 de noviembre de 2017 he leído algunos comentarios en torno a las ideas expresadas al respecto por Jorge Subero Isa.

Escribe ese matutino que el expresidente de la Suprema Corte de Justicia “…afirmara que el mandatario puede optar por un tercer periodo con o sin modificar la Constitución. Según Subero, el gobernante puede apelar a una interpretación constitucional que le permita reelegirse basado en el principio de igualdad que establece la propia Carta Magna”. Y a seguidas agrega Subero Isa: “No he abogado por la reelección presidencial, pues soy partidario de la alternatividad del poder. Me sorprende que ante una hipótesis como la que he planteado se me atribuya abogar por la reelección del presidente”.

Siendo un “partidario de la alternatividad”, cosa que tal vez muchos o algunos, entre ellos yo, desconocían, la “hipótesis” planteada por el expresidente de la Suprema Corte de Justicia debió ir acompañada de alguna reflexión concerniente al enorme y maldito daño que históricamente la reelección le ha ocasionado a la Nación dominicana, inclusive en un sólo período sucesivo.

Ejemplos sobran acerca del aprovechamiento del presupuesto de la Nación para prolongarse en el poder.
Al “principio de igualdad” en materia de reelección del presidente de la República no le veo substancia jurídica positiva para ser presentado ante el Tribunal Constitucional.

La igualdad ante la ley, como atributo genérico y derecho fundamental de todos los seres humanos no debe ser argüido frente a una norma constitucional que crea un estatuto particular sobre la reelección. Y esto así, porque esa disposición tiende a favorecer el entrecuesto de la democracia consagrando la alternabilidad e imponiendo a quien ostente la presidencia de la República determinadas limitaciones positivas.

De restricciones y prerrogativas- “discriminaciones positivas” les llaman algunos constitucionalistas franceses- están ahítas las Constituciones del mundo. Por ejemplo la nuestra enfatiza en su artículo 124 el privilegio y la prohibición que establece frente a quien sea Presidente o Presidenta de la República, otorgándole el derecho a “optar por un segundo período consecutivo”, pero no permitiéndole “postularse jamás al mismo cargo ni a la Vicepresidencia de la República”.

Es decir, cuando la Carta Magna concede el derecho a reelegirse una vez y a partir de allí lo coarta para siempre no se está refiriendo a un derecho y una limitación a un ciudadano del común, sino al Presidente o la Presidenta de la República. A pesar de los pesares, de ser apoderado el Tribunal Constitucional de ese asunto, su veredicto, de ser favorable a Danilo Medina, se revelará tan inficionado como aquel que condenó a la apatridia a miles de dominicanos.

A modo de colofón: El Presidente Danilo Medina no podrá reelegirse. El retorcimiento de la Constitución para imponer la reelección de Danilo Medina conducirá a un desquiciamiento institucional y posiblemente social. Es decir, estoy convencido de que ese abuso de poder es una riesgosa aventura.

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