OPINION: La gran fama de los Beatles

imagen
Beatles.

“Ahora somos más populares que Jesús”, rezaba el titular de portada en la revista “Datebook”, del jueves 4 de agosto de 1966, como si estimulara a sus lectores a escudriñar en su interior el contenido de una entrevista con el famoso guitarrista y cantante John Lennon, donde comparaba la fama de los Beatles con la de Jesucristo.

Esa frase irreverente impactaría en la juventud de los pueblos de América y el mundo, tras haber sido acuñada y reproducida por el influyente periódico “New York Times”, quien reprochó dicha comparación y la opinión blasfema del artista sobre la presunta decadencia del cristianismo.

El emblemático diario neoyorquino, en un artículo de primera plana destacó de modo enfático una consulta de opinión totalmente contraria a lo expresado por Lennon, realizada por dos animadores de radio WAQY, en el municipio metropolitano de Birmingham, estado de Alabama, donde el 99 por ciento de sus oyentes se sintieron lastimados con lo que éste había dicho.

Los entrevistados se mostraron decididos a apoyar cualquier iniciativa que surgiera para enfrentar al integrante de los Beatles, porque lo que dijo “era tan absurdo y sacrílego que debía hacerse algo” para que no pudiera “salirse con la suya con una cosa como ésta”.

La aversión al conjunto de rock se intensificaría casi enseguida, con el inicio de una campaña montada a través  de 24 estaciones de radio, repudiando la visión parcial de Lennon sobre el cristianismo; y la misma contribuiría de modo efectivo a incrementar el enojo  de la comunidad religiosa.

En menos de una semana se estaba improvisando una cadena de unas 200 radioemisoras estadounidenses que se sumaron al bloqueo acordado por dueños de estaciones de radio y locutores musicales para silenciar al conjunto de rock británico.

EL AUTOR es periodista. Reside en Santo Domingo.

Entonces, muchos propietarios y empleados de tiendas de discos y libros, que al igual que millares de sus seguidores estaban molestos con la declaración de Lennon, se unieron a esta acción de rechazo a los Beatles, que se agigantaría y saldría de control con la acción anárquica de muchos grupos radicales que realizaron fogatas para quemar sus elepés, sus fotos y otros recuerdos.

El boicot enseguida se extendió a México, España, Holanda y Sudáfrica, y en este último lugar no se volvió a escuchar una canción de los Beatles en la radio, ni se vendió un solo disco suyo hasta 1991, que fue el año en que desapareció el sistema de discriminación racial conocido como “apartheid”.

Increíblemente en esta guerra contra los Beatles estuvo involucrado, de manera estelar, la reconocida organización de militantes racistas clandestinos “Ku Klux Klan”, en la ciudad de Memphis, estado de Tennessee, con su presencia en las piras públicas, donde -además de quemar sus discos- clavaron un álbum de los Beatles en una cruz de madera y prometieron “venganza”; sin que se pudiese explicar ese extraño cristianismo que negaba el contenido de la frase “Amaos los unos a los otros” y capitaneaba en ese mismo momento, con exaltada pasión y en diversos puntos de aquel territorio, los linchamientos horrorosos de negros americanos, animados por su creencia en la supremacía blanca. 

HISTORIA

Se debe saber que la declaración de John Lennon, difundida de modo espectacular el 4 de agosto de 1966 por la revista juvenil Datebook, fue originalmente divulgada cinco meses antes por el periódico británico “London Evening Standard”, aunque en esa ocasión no sobresalió el aspecto religioso. La misma se produjo a principios de marzo en un conversatorio con la periodista inglesa Maureen Cleave, en la residencia que el artista compartía con su primera esposa, Cynthia Powell y su hijo Julian, en la ciudad de Weybridge, Inglaterra.

En esa primera publicación se destacó principalmente lo relativo a la vida hogareña de Lennon, pues era la primera entrevista de una serie titulada: “¿Cómo vive un Beatle?”, hecha para orientar a sus admiradores en todo el mundo sobre los quehaceres domésticos de los integrantes de la banda, que -junto a Lennon- eran Paul McCartney, Ringo Starr y George Harrison.

Entonces el tema religioso pasó desapercibido, por el exiguo fervor de la juventud británica hacia la iglesia anglicana y otras congregaciones religiosas, y porque la prensa inglesa consideraba que era de mayor interés resaltar las metas y objetivos personales de los componentes de esta organización musical, cuyas canciones se habían convertido en los grandes himnos musicales del siglo veinte. Eran ellas, “Yesterday”, “All you need is love”, “Help!”, “Here comes the sun”, “Let it be”, “Lucy in the sky with diamonds” y “Hey Jude”.

La revista Datebook logró reproducir esta entrevista para el público estadounidense, con la aprobación del jefe de prensa de los Beatles, Tony Barrow, quien al mostrar el progreso intelectual de Lennon, pensaba que fortalecía la imagen del equipo.

Pero la vanidad de Lennon comparando a los Beatles con Jesucristo, cayó mal en América, suscitando disgusto en sectores religiosos, mermando la estima pública de la entidad y poniendo en riesgo su futuro, ya que en lo inmediato estaba en peligro la gira artística que para la semana siguiente se realizaría por varias ciudades norteamericanas.

Ante esa realidad, el mánager de los Beatles, Brian Epstein, viajó desde Londres a Estados Unidos a explorar la magnitud e intensidad del repudio contra sus pupilos. De ese modo trataba de salvar los catorce conciertos contemplados en dicha gira. Nadie mejor que él para determinar qué hacer en ese mal momento, ya que desde 1961 estaba dirigiendo ese equipo y adquirió la fama de ser el motor comercial de sus exitosas presentaciones artísticas.

Ahora estaba frente a su mayor reto como representante del cuarteto y debía contribuir a aplacar la ira desatada por la declaración de Lennon, afirmando que: “El Cristianismo se irá, menguará y se desvanecerá. No necesito discutir sobre eso, tengo razón y voy a tener razón. Nosotros ahora somos más populares que Jesús, no sé qué se irá primero, si el rock and roll o el Cristianismo. Jesús estaba bien pero sus discípulos eran ordinarios, son ellos los que para mí lo arruinan”.

Lo primero que hizo Epstein al entrar en contacto con las autoridades estadounidenses, fue asegurarse de que los Beatles no correrían ningún tipo de peligro en territorio norteamericano, porque ellas se encargarían de garantizar su seguridad individual, con protección permanente y manteniéndolos a discreta distancia del público, desde que se desmontasen del avión. Y luego ofreció una conferencia de prensa en la que criticó a la  revista Datebook por haber sacado de contexto las palabras de Lennon sobre el cristianismo, y en nombre de todo el grupo, lamentó lo sucedido y pidió excusas por las molestias ocasionadas a personas religiosas.

Llegada a Estados Unidos

El 11 de agosto 1966 los Beatles aterrizaron en el Aeropuerto Internacional Logan, en la ciudad de Boston, estado de Massachusetts para iniciar una gira de 14 días por diversos puntos de los Estados Unidos; pero el recibimiento en la ciudad del viento lució frío, al no haber allí más de quinientas personas, en su mayoría mujeres que portaban carteles que decían: “Estamos contigo John”. Eso evidenciaba la merma de su popularidad, pues difería notoriamente de las concentraciones multitudinarias que se efectuaron en las terminales aéreas norteamericanas durante sus giras anteriores, iniciadas el 9 de febrero de 1964, el 19 de agosto de 1964 y el 15 de agosto de 1965.

El baterista Ringo Starr fue el primero en salir del avión, exclamando complacido al pisar suelo americano: “¡Menos mal! ¡Por lo menos tenemos buen tiempo!” Luego entregó una rosa que llevaba en sus labios a la única persona que logró burlar la rigurosa seguridad, compuesta por decenas de policías asistidos por la guardia estatal, para evitar desórdenes. Era una adolescente de quince años llamada Donna Chapman, quien entró de modo subrepticio al amparo de un tío suyo con autoridad para estar en el lugar.

Al día siguiente, los Beatles volaron a la ciudad de Chicago, estado de Illinois, donde se efectuarían sus dos primeros conciertos, y allí también el recibimiento fue silencioso; por lo cual, a iniciativa de Epstein y de Tony Barrow, jefe de prensa, ofrecieron más tarde una conferencia de prensa en la cual Lennon se excusó por su comentario sobre Jesús.

La disculpa de Lennon fue destacada en un reportaje de la periodista Margaret Scherf, de Prensa Asociada, fechado el 12 de agosto de 1966, que le atribuyó haber  dicho: “Lo siento mucho, lo siento y lo digo de veras. Jamás intenté que fuera una cosa desagradable, antirreligiosa”.

Lennon dijo que estaba “mortalmente preocupado” por la controversia suscitada y aseguró que fue tergiversado: “Yo no dije eso que dicen que dije”. “No soy un cristiano practicante, como crecí, pero no tengo ideas que no sean cristianas”.

De esa manera Lennon hacía recordar su formación religiosa adquirida en su niñez junto a su abuelo católico irlandés, al lado de su hermano sacerdote, de su padre anglicano y de su madre protestante. Pues sería un año más tarde, en agosto de 1967, que junto a los demás componentes de los Beatles se acercaría bastante a la cultura oriental. Eso fue una iniciativa de George Harrison, quien reunió a los Beatles, en Londres, con el gurú religioso Maharishi Mahesh Yogi; recibiendo de éste la invitación para ir al año siguiente a su hogar de Rishikesh, al norte de la India, a participar en una sesión de entrenamiento avanzado de Meditación Trascendental (MT).

De ahí en adelante ocurriría la relación de Lennon con la artista japonesa Yoko Ono, a quien conoció el 9 de noviembre de 1966, enamorándose perdidamente de ella y contrayendo matrimonio en Gibraltar el 25 de marzo de 1969, para permanecer a su lado hasta la noche del 8 de diciembre de 1980, cuando fue asesinado en la entrada del edificio donde vivía en Nueva York, a manos de un lunático llamado Mark David Chapman.

Comparte: