OPINION: El lenguaje pictórico de Kikito Rodríguez

imagen

POR ABIL PERALTA AGÜERO

“…el arte, al menos como manifestación evidente del ritual y de la expresión ideológica, es el vehículo que articula las manifestaciones externas de comunicación entre la vida de los mortales y las fuerzas superiores”.

Rosario Lucas Pellicer

Me sitúo en los estadios históricos del Calcolítico, o Edad del Cobre, para establecer una conexión con la fuerza y significancia de los símbolos gráficos interpretados en la Era Moderna, dentro de la categoría estética denominada abstracción, más bien abstracción simbólica, toda vez que durante el período prehistórico del Calcolítico, ubicado entre el Neolítico (nueva Edad de la Piedra) y la Edad del Bronce, como manifestación espiritual ideada como arte, prevalecieron motivos esquemáticos y abstractos que se multiplicaron a todo lo largo donde la mano humana intentaba plantar su idea de comunicación y relación emocional y espiritual con la naturaleza.

El autor es crítico de Arte. Reside en Santo Domingo

La reflexión, que como aritmética de la historia anoto en el párrafo anterior, es para celebrar mi reencuentro con la obra del artista Kikito Rodríguez (Santiago, República Dominicana, 1963), residente desde hace tres décadas en Nueva York, cuyo primer contacto con su arte fue en el año 2005, durante la Feria Internacional “Off theMain Art Fair”, Puck Building, NY, un creador que desde aquel primer momento de relación cercana con su obra advertí la carga de emoción y capacidad de traducir su espíritu sobre la tela que este poseía. Para entonces artista en franco proceso de evolucióntécnica, estilística y creativa.

Trece años después de aquel primer encuentro, restablezco mi relación con la obra de Kikito Rodríguez, descubriendo a un pintor evolucionado que en la plenitud de su proceso de maduración y de afianzamiento estético nos presenta el flujo deslumbrante de una colección de pinturas que ha nombrado “Espejos en el aire”, en las que, conjugando espacios internos y externos como nacidos desde las concavidades y planos mistéricos del espejo, afirma la autoridad del temperamento de un artista que ha decididoplantar en sus telas traducciones metafóricas visuales, propias de lo que he denominado atracción simbólica en la nueva pintura de Kikito Rodríguez.

Golpe severo. Golpes de emoción profunda fue lo que sintió mi ojo escrutador cuando me sumergí en las estructuras interiores de las formaciones con eclosiones cromáticas,que con fuerza de tormenta, este artista formado bajo el rigor académico de la Escuela de Altos de Chavón, propone como indagación cósmica a la mirada perceptora desde un razonamiento filosófico y existencial, grabado en la tela como gritos épicos de una resonancia infinita que por momentos lo llevan a pactar con la ira simbólica y libertaria del francés Eugene Delacroix, o con los torrentes de vida, música y color que descubriera como forma de pintar la música el prestigioso pintor mexicano Leonardo Nierman.

Es evidente que un delirante amor y pasión comprometida con la belleza, con el quejido, con la celebración de la vida, con la celebración de la universalidad y toda su fuerza mágica; con la celebración y reconocimiento simbólico de los elementos que conforman la vida misma, el aire, la tierra, el fuego y el agua, y al que yo le agrego el evolucionado elemento del amor, son partes esenciales de la configuración atómica que optó asumir como propio y sello personal para su pintura Kikito Rodríguez en el momento en que quiso mostrarnos la vitalidad y furtividad de sus espejos; demostrando desde esa plataforma pictorial la vigorosa elocuencia de su gestualidad plástica y fuerza de plasmación de sentimientos y conciencia interior en sus telas.

Artista sabio que ideó los recursos de la abstracción simbólica mirando las estructuras perfectistas de Salvador Dalí para fundar en sus pinturas, a partir de acordes musicales, sonidos raros compuestos con notas y arpegios que emanan desde su interior y del exterior de sus telas como sonidos paralelos a los latidos de su propio corazón, proponiéndole al lector de sus pinturas una obra cargada de optimismo, inspiradora en sus propósitos estéticos, colorativa y vigorizante que siento sanadora por el fuego, sacudimiento opticial y psicológico que provocan en el espectador musicalidad palpable e ideas cargadas de matices sensuales.

Es como si un motivo oculado con propósitos de generar fenómenos físicos y pictoriales de doble movimiento y expresión, en los que se condensan y danzan soles, lunas, la tierra, el agua y otros fenómenos celestes que nos recuerdan que la vida no es una sola vida, sino que es una existencia múltiple e infinita, y que en sus pinturas puede estar cifrado el secreto de esa verdad filosófica, mística o esotérica.

En las pinturas de Kikito Rodríguez se ve el silencio, y se siente una fuerza desafiante que la proporcionan en sabia conjugación, gamas cromáticas atmosferizadas y un dibujo interior de notable arquitectura intelectual que le permite al artista armonizar, crear sonidos e imágenes nuevas, gestualmente plasmadas como fenómenos de percepción, que como en la idea del barroco, de manera mistérica podía tener su raíz fenoménica en los enigmas del espejo.

En su pintura hay mundos ocultos, pero también mundos visibles como aquellos en los que apuesta al paisaje aleccionador que traza la ruta crítica sobre el calentamiento global o también momentos de reflexión tan profundos que sirve sobre la mesa la urgencia de la meditación por la calidad de la vida en el planeta que habitamos. Se nos revelaKikito Rodríguez en su exposición/Colección 2018 en el Centro Cultural Mirador Santo Domingo, como un generador de sensaciones capaz de sembrar en sus telas gamas de colores radiantes, plasmados como parte de un esquema compositivo con una evidente expresión de sinceridad en cada uno de sus trazos, que en ocasiones transita entre los estadios estéticos simbólicos de lo épico a la intensidad lírica.

NUEVA COLECCION

La nueva colección de pinturas con las que el artista Kikito Rodríguez llega a la República Dominicana, es para mostrarnos un arte desde cuya representación interior, sustancia, cuerpo y alma del propio artista lo siembra en sus pinturas para expresarse simbólica y metafóricamente en el lenguaje de un arte que es esencia y conciencia de lo real; una epifanía de la revelación del tiempo, de la  historia y la naturaleza del ser; un arte para no mentir, un arte para no teatralizar la vida, un arte para la coronación de conciencias críticas, normado en su espectro totalizador como una estética crítica y autocrítica de rabioso compromiso con la ideología contemporánea que apuesta al Neohumanismo radical que ha establecido, desde la sociología y la filosofía en el arte, que los artistas de este tiempo deben ser y actuar como guerreros de compromiso capaces de sepultar misiles, destruir disparoscon el escudo milenario de la belleza; porque en suma, ahí está y ha estado siempre el equilibrio más normativo de la humanidad.

JPM

Comparte: