 |
EL AUTOR ES POLITÓLOGO. Reside en Santo Domingo. |
|
|
|
Desde hace algunos años vengo sosteniendo la tesis, frente a algunos amigos de tertulias, de que Duarte no debe ser el padre de la Patria sino el héroe nacional, tal y como sucede en la hermana República de Cuba, donde Carlos Manuel de Céspedes es sin lugar a dudas el padre de la patria, por su desprendimiento y su ardua lucha en la guerra de los 10 años. Sin embargo, el apóstol José Martí no resiste ningún parangón; él es por antonomasia el héroe nacional de todos los cubanos.
Lo que realmente importa es que el hombre más excelso que ha parido la República Dominicana sea recordado y dado a conocer a la juventud dominicana tal y como él era, para que prevalezca la honestidad histórica.
Personalmente pienso que ya es tiempo de que veamos a Duarte más cerca de la tierra que del cielo, que lo proyectemos ante la mirada de la juventud americana como un hombre de carne y hueso que hizo política consciente de los riesgos que tomaba al enfrentar el sector hatero, del cual fue la víctima perfecta porque representaba en esos momentos, o encarnaba para decirlo con mayor elegancia, el sentir de la pequeña burguesía que intentaba desplazar a dicho grupo de la vida nacional.
Inenarrables son los sufrimientos de la familia de Duarte, desde la muerte prematura de su padre hasta el odioso destierro de toda su familia por Santana, y todo esto porque un joven con apenas 25 años tenía la quimera de que era posible forjar una patria libre e independiente de toda potencia extranjera. Con apenas 25 años, fundó la sociedad secreta La trinitaria, primer instrumento político del cual se valió para liberarnos. El 16 de Julio del año 1838 fue la fecha escogida para su fundación y sus primeros miembros fueron Benito González, José María Serra, Pedro Alejandrino Pina, Felix María Ruiz, Felipe Alfau y Juan Isidro Pérez, y luego se integraron Vicente Celestino Duarte, Matías Ramón Mella y Francisco del Rosario Sánchez.
El pensamiento de Duarte es sublime. Nada tiene que envidiar a los demás héroes americanos. Su ideario toca los aspectos más sensibles de la dignidad humana. Nos ilustra sobre el patriotismo, la justicia, el trabajo, la importancia del tiempo, la amistad, la traición, el poder, la traición a la patria, la delación. Derechos y deberes, perseverancia y toda una gama de temas que aún tienen vigencia.
Duarte puede codearse orgullosamente con José Martí, Simón Bolívar, Washington, Benito Juárez, San Martín y otros americanos hacedores de Naciones.
Sin embargo, lo más conspicuo en nuestro héroe, fue su fe inconmovible. Sólo él pensó que un país envuelto en una miseria tan espantosa y con menos de 150,000 personas podía algún día ser una nación libre e independiente.
|