Esto así porque no es secreto para los entendidos en políticas administrativas, económicas, tácticas y estrategias, que cuando éstas no surten los efectos que se esperan alcanzar, lo sabio, atinado, inteligente y correcto es que se rectifique en el menor tiempo posible.
No se debe ser obstinado ni mucho menos empecinarse en aplicar recetas o planes de acción que deben ser ajustados conforme los cambios y circunstancias que a diario se suscitan en el devenir de los tiempos.
Nada es estático, nada se destruye, nada se crea, todo se transforma conforme la Ley del creador de la química moderna el francés Antoine Laurent Lavoisier y, la económica ciencia dinámica, no se escapa a este enunciado ya comprobado.
De forma tal que el sentido común lleva a los representantes de estos y otros sectores a solicitar al Presidente de República que predique con el ejemplo debido a que muchas de las medidas económicas que promete no las ha puesto en práctica.
Tal es el caso de la aplicación de la Ley de Austeridad del pasado año 2007 y la del pasado mes de julio del presente año en la que prometió disminuir el gasto publico en un 20%.
Hoy el país enfrenta el choque externo de los precios del petróleo, las materias primas y la crisis financiera-hipotecaria de los Estados Unidos, país que ante la disyuntiva de controlar la inflación, el desempleo o evitar la recesion de la económica el Federal Reserve Bank of New York, ha optado por mantener la tasa de interés interbancaria estable en un 2%.
Países como Chile, han comenzado a implementar un verdadero plan de austeridad y dinamismo económico, ya que aplica desde ya, la disminución de los gastos corrientes y políticas a favor de los pequeños y medianos comerciantes e industriales, disminución de los impuestos a los combustibles y apoyo al sector agrícola, a los fines de paliar el aumento de los precios debido a la crisis alimentaria.
Mientras el gobierno dominicano no obstante anunciar un recorte en los gastos públicos un día, al otro día dice y hace todo lo contrario, creando incertidumbre entre los agentes económicos.
Asimismo sucede con la política fiscal la que debe manejarse acorde con la política monetaria, pero en cambio la política monetaria desde el Banco Central hace las veces de política fiscal a la vez, ya que el presidente se empecina en seguir gastando dinero sin planificación y control.
Debido al mal manejo de las finanzas públicas dominicanas la inflación al mes de julio cerró en 9.31%, la tasa del dólar RD$35.20, los gastos del gobierno subieron RD$47,483.6 al pasar de RD$123,433.7 en el 2007 a RD$170,917.3 en el 2008, según Secretaria de Estado de Hacienda.
Ante este cuadro desolador de la economía y finanzas dominicanas el Banco Central por la imposibilidad de retirar la cantidad de dinero en exceso que tiene la economía a través de nuevas emisiones de certificados financieros se apoya en dinero inorgánico y aumento de la tasa de interés, incrementando por ende el gasto cuasi fiscal al suplir la función que debería realizar la política fiscal del gobierno y al procurar mantener una tasa de cambio irreal de menos de 35 pesos por un dólar.
Como consecuencia de la falta de creatividad e imaginación en aplicar políticas económicas que coadyuven a resolver la situación por la que atraviesa la economía dominicana, se impone que el presidente Dr. Leonel Fernández, rectifique la política económica. Rectificar es de sabios.