El Instituto Nacional de Estadística (INE) dijo el viernes que las ventas al por menor bajaron en julio un 6,0 por ciento interanual en la serie corregida de calendario frente a una caída revisada en junio del 8,0 por ciento.
Las previsiones elaboradas por Reuters apuntaban a un recorte del 9,5 por ciento.
El componente de la ocupación cayó una décima a escala nacional, el primer descenso desde que comenzara la serie en enero de 2005.
"Es un dato algo mejor que el esperado, pero no nos da una idea de que están mejorando las condiciones económicas y posiblemente el esfuerzo de las empresas en los márgenes de beneficio es lo que está sosteniendo algo más el consumo", dijo José Luis Martínez, estratega de Citigroup.
De la debilidad del consumo también daba cuenta el viernes el Banco de España al constatar, en las cifras de la balanza por cuenta corriente de junio, una gradual reducción del crecimiento de las importaciones.
En un momento en que el escenario económico está pendiente de si España entra en recesión o logra escapar de ella, economistas creen que el dato de las ventas minoristas en julio no cambia las expectativas sobre la inevitabilidad de encadenar dos o más trimestres de contracción económica.
"Si bien estas cifras fueron mejores que las esperadas, España está cerca de la recesión y esto no va a suponer una diferencia con respecto a la panorama general", en opinión de David Owen, economista de Dresdner Kleinwort. El Producto Interior Bruto (PIB) en el segundo trimestre de este año creció un 0,1 por ciento en tasa intertrimestral lo que supone el nivel más bajo de los últimos 15 años.
No obstante, el Gobierno aún no contempla un escenario de recesión y destaca el hecho de que la economía doméstica todavía presente un saldo positivo de expansión frente a países líderes en la unión económica y monetaria (UEM) como Alemania, Francia e Italia cuyos crecimientos fueron negativos entre abril y junio.