Dos banderas americanas ondeaban en las afueras de la funeraria Rivera, localizada en la calle 104 y la avenida 37. A la entrada montaban guardia dos soldados de la unidad a la que pertenecía el sargento Jiménez, que daban el paso a las personas que entraban a expresar sus condolencias a la familia del soldado.
Adentro, los dolientes, quienes en su mayoría vestían ropas de color negro y camisetas con la foto del militar, se iban acercando poco a poco al ataúd, que estaba en medio de grandes coronas florales y una foto de Jiménez en uniforme; para después darle el sentido pésame a la esposa y familiares del sargento.
“Esto significa el final de la esperanza de volver a ver a Alex vivo”, dijo Ramón Jiménez, padre del soldado que había desaparecido desde mayo del 2007, durante un operativo en Bagdad.
“Tenía el sueño de que Alex y su amigo Bryan estuvieran vivos para darles la bienvenida con mucho regocijo, pero no fue así”, agregó el padre.
Yaderlin Jiménez, la esposa del sargento que llegó desde Pennsylvania, dijo que estaba siendo fuerte para soportar el dolor que la embargaba. “Esto ha sido demasiado triste, no es fácil perder un esposo, alguien con quien viví más de 4 años y con quien soñaba tener hijos. Por ahora lo mas importante es estar junto a la familia de él, porque estamos compartiendo el mismo dolor”, agregó la joven viuda.
Los restos del soldado continuarán siendo velados en la funeraria Rivera desde las 4:00 p.m., hasta las 9:00 p.m; este sábado se realizará una misa a las 9:00 a.m, en la iglesia Our Lady of Sorrows y después serán trasladados al cementerio Nacional de Long Island, localizado en la 2040 de la avenida Wellwood en Farmindale, donde recibirá cristiana sepultura con honores militares, según Harry Sarles, vocero del Ejército.