Migraciones e inmigraciones en la historia y la Biblia

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El autor es obispo emérito de la Iglesia Episcopal/Anglicana. Reside en Santo Domingo

En el Pentateuco, los primeros cinco libros de la Biblia, (Génesis, Éxodo, Levítico, Números, y Deuteronomio), aparecen importantes notas y amonestaciones al pueblo hebreo y  que ahora  deben ser  tomadas en cuenta por cristianos y personas de buena voluntad. Entre estas están las siguientes: “No hagas sufrir al extranjero (migrante) que vive entre ustedes”. (Levítico 19: 33-40); “No exploten al que está en estado de migrante”. (Jeremís7:6). Además, hay una coletilla que dice reiteradamente:

“… porque también ustedes fueron extranjeros en Egipto”. (Levítico 19:33; Deuteronomio 10: 19, y 24:17). Debemos decir ahora: “La voz  y voluntad de la Excelsa y Misericordia Divina, debe ser escuchada y considerada sin amagues”.   

Muchas partes del mundo están convulsionadas  por el movimiento de gente que se desplazan de sus tierras emigran a otros lugares en búsqueda de mejoramiento de vida, a veces es por persecución política, discrepancia  ideológica, divergencia religiosa,  luchas de tribus,  dificultades sociales, ausencia de oportunidades de trabajo, discriminaciones raciales,  y otros males  que perturban la seguridad social y la condición de vida de las personas

Todo esto que está pasando en este momento histórico, ha venido sucediendo durante milenios de años en el globo terráqueo. Esto lo sabemos por estar en las memorias colectivas,  los jeroglíficos, los antiguos papiros, el Pentateuco (los primeros cinco libros de la Biblia),  y los múltiples escritos históricos seculares disponibles.   

Desde los inicios de la historia conocida, los movimientos  migratorios se han llevado a cabo en toda la tierra habitada y de manera continua. La Gran Muralla China construida como fortificación en el siglo XVI (Edad Moderna) fue  para proteger la frontera norte del imperio chino de ataques de vecinos nómadas  que intentaban inmigrar a ese colindante pueblo.

Es bien conocido que las invasiones de los llamados “barbaros”: hunos, germanos, y  galos, (300 a 600 a.D.) de la Edad Media  eran vecinos de la parte  norte de Europa de las regiones fronterizas con el Imperio Romano. Estos vecinos eran considerados como  salvajes y mirados con desdén.

Antes de la venida de los europeos a esta parte del mundo,  los aborígenes del archipiélago del Caribe se desplazaban por las aguas del mar Caribe,  emigrando  a otras islas, y emigraron hasta el tope sur de la Florida.

Antes de la llegada de Colón en las islas del Caribe estaban los aborígenes: tainos, arahuacos,  siboneyes y caribes.  Algunos de estos grupos habían emigrado de la parte norte de América del Sur del área del Orinoco en Venezuela. Cuando llegaron los europeos a estas tierras, los indígenas fueron casi  exterminados durante la conquista que consistió en dominar a los pobladores, explotar el oro, subyugar a la población y forzarlos a aceptar y practicar la religión de los conquistadores.

Los habitantes de las islas de las Antillas Mayores y Menores actualmente emigran de isla en isla, pero mayormente a los países en territorios continentales. Van a los  Estados Unidos de Norte América, Inglaterra, España, y otros países de la Unión Europea.

Las migraciones contemporáneos son de carácter internacional y global; por tanto, la organización de las Naciones Unidas  considera a los refugiados en la categoría de migrantes y pueden ser más de 18.5 millones; más,  el número aumenta cada día.

La migración más tétrica en la historia de la humanidad, es la de los negros africanos  (siglo XV al XVIII, alrededor de 60,000 millones de seres humanos) que  fueron capturados, o comprados, embarcados  y  traídos a los continentes y a las islas recién descubiertas para esclavizarlos en sustitución de los aborígenes, diezmados por  la drasticidad de la explotación de los indígenas nativos que no soportaron el rigor de los trabajos forzados por los colonizadores que se hicieron dueños de las tierras en territorios de Norte y Sud América, y las islas del Caribe.

Las migraciones e inmigraciones que se experimentan en la isla de Quisqueya no son peculiares.  Numerosas partes del mundo actual están pasando por este fenómeno.

Esto sucede en territorio de naciones fronterizas, pero también hay grupos que emigran en autobuses, camionetas, trenes, barcazas, buques, aviones y a pies como cruzar el rio Masacre.

EL PAIS, Quito, Ecuador, 26 de junio, 2017, trajo lo siguiente: “La movilidad humana crece como consecuencia del hambre, de la violencia, las guerras, de los desastres naturales y de los efectos expulsivos que generan las economías extractivistas. Sin embargo las fronteras se cierran  y los gobiernos encaran la crisis migratoria global como un problema de seguridad o de riesgo a la soberanía nacional”.

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