Mi visión sobre la victoria de López Obrador en México

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EL AUTOR es ingeniero. Reside en Nueva York

Luego de la victoria de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) en México, una lluvia de análisis ha llenado los medios de comunicación  en búsqueda de explicar o justificar lo que se advierte como un fenómeno político y social.

El hoy presidente electo es un veterano político que ha militado en los más grandes partidos de masas de su país, con excepción del PAN al que nunca perteneció; y que a raíz de su última derrota por parte del PRI parecería que ya no podría  volverse a convertir en una nueva opción presidencial.

Muchos politólogos dicen que la victoria de  AMLO es una derrota del sistema de partidos tradicional de Méjico, que en los últimos 100 años estuvo dominado primero por el PRI como partido único,  y luego se alternó con el PAN; sin tener que olvidarnos del  PRD, al que perteneció López Obrador, que nunca logró ganar la presidencia de la República, pero que dominó la oposición por un tiempo y dio grandes batallas tanto al PRI como al PAN.

Es cierto que el sistema de partidos políticos tradicionales de América Latina hace tiempo que hizo crisis, de tal manera que hoy sólo quedan vestigios y recuerdos de lo que fueron los más emblemáticos grupos políticos durante muchas décadas.

Para entender este fenómeno hay que recordar que al terminar la Guerra Fría se abrió un nuevo ciclo democrático en América Latina que permitió el ascenso al poder de fuerzas políticas tradicionalmente democráticas,  a las cuales se les había vetado su acceso al poder durante el nefasto Período de la Guerra Fría  que se extendió desde la década del 1940 hasta año 1991.

Esas fuerzas democráticas ascendieron al poder luego de finalizado el Período de la Guerra Fría como resultado del fracaso económico de las dictaduras y su incapacidad de poderse mantener en el poder en el nuevo escenario que se creó en estos países.

Lo que se produjo en aquellos momentos en América Latina fue una gran  victoria de las fuerzas democráticas sobre las fuerzas autoritarias y dictatoriales que habían impuesto un status quo en esta región durante todo el período de la Guerra Fría.

El gran error de las fuerzas democráticas tradicionales de América Latina fue el de no haberse dado cuenta de que la democracia incipiente había heredado del período Guerra Fría un gran cúmulo de problemas económicos, sociales y políticos que había que resolver, si era que se quería conservar el poder por mucho tiempo.

Al no poder o no querer buscarle solución a  esos problemas mencionados, las fuerzas democráticas entraron en desgaste político y fueron reemplazadas por nuevas fuerzas políticas que emergieron en América Latina y que prometieron darle solución a los acuciantes problemas económicos y sociales que castigaban a estas sociedades.

En el caso específico de Méjico ese proceso se había retrasado o alargado debido a la capacidad de la derecha conservadora de reciclarse a través de otra opción política, como lo fue el PAN,  y que le permitió cerrarle el paso al PRD para en su lugar alternarse con el PRI, lo cual lograron hasta que en este último proceso electoral, una concertación de fuerzas de Centro-Izquierda logró derrotar a los dos partidos  tradicionales llevando como candidato a un veterano de mil batallas como lo es AMLO.

Hay que recordar que Méjico fue uno de los pocos países  de América Latina que durante el período de la Guerra Fría no fue gobernado por dictaduras militares, sino que en su lugar se mantuvo en el poder a un partido político conservador (el PRI)  que maniobró a los fines de preservar la democracia durante aquel complicado período, pero sin hacer importantes reformas económicas que generaran bienestar económico y social en la población. Se trataba de la democracia de elecciones, muy típica en la región en la post Guerra Fría.

La victoria de AMLO es una derrota un tanto trasnochada a las fuerzas tradicionales de la post Guerra Fría y conservadoras de Méjico, que no se puede mezclar con las derrotas que últimamente han estado sufriendo las fuerzas de la centro-izquierda en América Latina y la cual analizaremos en otro artículo en esta misma semana.

El escenario político en América Latina es sumamente complejo y confuso, y  para entenderlo se requiere de un conocimiento de la realidad histórica de esta región; ya que mientras en Colombia la derecha reafirmó su dominio en las últimas elecciones sobre  la centro-izquierda que no pudo acceder al poder, en otros países la centro- izquierda sale del poder para dar paso a la derecha.

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