DM: “hay manzanas podridas” pero el Gobierno busca evitar corrupción

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Danilo habla en el acto de Finjus.

Video NOTICIAS 23, Telefuturo

SANTO DOMINGO.- El presidente Danilo Medina declaró que, a pesar de que «en todos los sectores hay manzanas podridas», su gobierno aplica mecanismos para aumentar los niveles de transparencia y evitar la corrupción administrativa en la República Dominicana.

Rechazó que algunos sectores, a los cuales no identificó,  “metan a todo el mundo en un mismo saco” en lo relativo a este mal

“En todos los sectores hay manzanas podridas, eso es verdad, sin embargo eso no debe llevarnos a la generalidad sin salvar a quienes están libres de culpa”  indicó el jefe del Estado al pronunciar un discurso en la celebración del 25 aniversario de la Fundación Institucionalidad y Justicia (Finjus), en el hotel El Embajador.

Declaró que en lo relativo a los pagos en las instituciones públicas, el Gobierno se está auxiliando de la comisiones de veedurías públicas, las cuales han hecho sugerencias muy importantes que han contribuido a que las cosas se hagan de acuerdo a lo que establece la ley.

Dijo que en su gobierno desde el primer día tuvo la visión de trabajar por una sociedad justa, en la que no existan ciudadanos mejores que otros.

Discurso

El texto del discurso del Jefe del Estado es el siguiente:

«Sr. Rafael A. Del Toro Gómez,

Presidente  Fundación Institucionalidad y Justicia;

Sr. Servio Tulio Castaños,

Vicepresidente Ejecutivo de la  Fundación Institucionalidad y Justicia;

Señores Directivos de la Fundación Institucionalidad y Justicia;

Señores Ministros;

Señores Funcionarios del Gobierno;

Señores Legisladores;

Señores Invitados Especiales;

Señores de la prensa;

Señoras y señores,

Es un honor ser parte de este 25 aniversario de la Fundación Institucionalidad y Justicia, FINJUS.

Quiero aprovechar esta oportunidad para agradecer a FINJUS su acompañamiento, a veces crítico, pero siempre relevante, en este gran proceso de transformación que está viviendo la República Dominicana.

Y quiero también aprovechar la ocasión para explicar la naturaleza y el sentido de estos cambios.

Lo cierto es que nuestro gobierno tuvo, desde el primer día, una visión clara.

Comprendimos, escuchando al pueblo dominicano en todos los puntos del país, que era necesario, en primer lugar, reducir drásticamente la pobreza y la desigualdad.

Entendimos que, para terminar con los males endémicos de nuestra sociedad, debíamos comenzar por garantizar oportunidades a todos y todas por igual.

Y nuestra prioridad ha sido esa desde el primer día: Construir una sociedad más justa, más solidaria y menos desigual.

Cada una de nuestras iniciativas tiene como horizonte último garantizar que nadie se quede atrás en el desarrollo de nuestro país y en cada una de nuestras acciones nos guía la voluntad de cumplir, siempre con la palabra dada.

Comenzamos por cumplir, por supuesto, con el 4% del PIB para la educación y con la puesta en marcha de la revolución educativa.

Muchos pensaban que sería imposible, pero antes de que finalice el año tendremos ya un millón de estudiantes en la tanda extendida.

También pensaban que superar el analfabetismo sería imposible, y ya superamos la meta de inscritos en el plan Quisqueya aprende contigo.

Y lo hicimos porque para nosotros, como les dije siempre, la educación es el otro nombre de la libertad. Queremos una nueva generación de hombres y mujeres completamente libres, mejores formados y capaces de competir en el mercado global.

De la misma forma, apostamos fuerte por la reducción de la pobreza, y ya hemos conseguido que 778,000 personas  hayan podido superarla.

Dijimos siempre que nuestra prioridad sería crear empleo y generar ingresos para que los dominicanos y dominicanas tuvieran una vida digna en todos los lugares del país. Y me llena de satisfacción decirles que vamos a superar nuestra meta de crear 400,000 puestos de trabajo. En los primeros 38 meses de gestión se han creado 390,000 empleos.

Apoyamos a nuestros productores y emprendedores desde el primer día, no solo con las visitas sorpresa, sino con políticas integrales que están haciendo del crédito un derecho. Y con él, han permitido el surgimiento de una nueva generación de empresarios en nuestro país.

Cumplimos también la promesa de eliminar las cuotas de recuperación en los hospitales públicos del país. Hemos cumplido también con la incorporación al SENASA de 800,000 nuevos afiliados, porque estamos convencidos de que la salud es un derecho de todos y todas. Además, estamos construyendo o renovando 56 hospitales, para garantizar una atención de salud digna. Ya superamos nuestra meta de tener una farmacia del pueblo en cada uno de los municipios del país.

De la misma forma, hicimos realidad proyectos que parecían inalcanzables, como el 911, que muy pronto llegará a la zona norte del país con el único objetivo de dar la mejor atención a los ciudadanos en situaciones de emergencia.

Y estamos cumpliendo, para miles de familias, el sueño de tener un hogar digno.

Tanto si se trata de familias que estaban en situación de vulnerabilidad, como los habitantes de Boca de Cachón o de la Barquita, o del Riíto en La Vega, o la Mesopotamia en San Juan de la Maguana. Como si se trata de familias trabajadoras, que ahora pueden comprar su casa en proyectos de primer nivel, como Ciudad Juan Bosch.

Todas estas y otras muchas acciones que hemos llevado a cabo están sentando las bases del nuevo Estado de bienestar dominicano. Y, con él, la construcción de una ciudadanía activa, participativa, con derechos reales y, repito, verdaderamente libre.

¿Y quiénes formarán la espina dorsal de esa nueva ciudadanía?

La formarán los cientos de miles de dominicanos que hoy están saliendo de la pobreza.

La formarán los cientos de miles de niños y jóvenes que están recibiendo el doble de horas de docencia.

La formarán las familias que nunca más tendrán que mendigar una ayuda para un medicamento cuando uno de los suyos esté enfermo.

La formarán personas que tiene un empleo productivo y que para mantenerlo dependen únicamente de su propio trabajo.

Es ahí donde empieza una nueva República Dominicana.

Esa es la visión que nos inspira y alienta en el trabajo diario.

Amigas y amigos,

Como ven, este Gobierno tiene muy claro a dónde queremos llegar.

Y, lo más importante, tenemos igual de claro cómo vamos a llegar hasta ahí.

Sabemos, desde el primer día, que debemos hacerlo de la mano con todo el pueblo dominicano. Juntos, trabajando codo a codo y sin dejar a nadie atrás.

Porque solo forjando una gran alianza, basada en la confianza mutua y en la palabra cumplida, lograremos enfrentar con éxito los grandes retos del país.

Solo mediante los grandes acuerdos seremos capaces de construir los grandes cambios que necesitamos y las soluciones duraderas que merece nuestro país.

Así fue con la firma del Pacto Educativo, así está avanzando el Pacto Eléctrico. Así creamos el primer fideicomiso para la construcción de viviendas populares. Así diseñamos también el Plan de Turismo Sostenible de Pedernales y un sin número más de proyectos locales de desarrollo.

En todas y cada una de estas iniciativas salimos a buscar aliados. Y los hemos encontrado.

Porque sabemos que, aunque las capacidades del Estado son fundamentales para desarrollar este país, nunca van a ser suficientes.

La educación, los derechos humanos o incluso un tema aparentemente más técnico como el problema eléctrico, son retos en los que las responsabilidades nos alcanzan a todos.

Y donde necesitamos, por tanto, de las ideas de todos y del esfuerzo de todos para alcanzar las soluciones que precisa nuestro país.

Amigos y amigas,

Hablamos de grandes consensos y pienso que, si hay un tema que necesita de un amplio consenso social y de la firme voluntad de todos es, sin duda, la lucha por la transparencia. Y sé que éste es un tema que FINJUS entiende muy bien.

Porque, necesitamos, efectivamente, un gran acuerdo entre todos los sectores del país. Como necesitamos, igualmente, hacer una reflexión conjunta y responsable de nuestra sociedad.

Lo cierto es que, por diferentes causas, arrastramos desde hace siglos una cultura de la informalidad y la ilegalidad, en la que a menudo vivimos inmersos sin siquiera darnos cuenta.

Una cultura que condena al otro pero que calla cuando recibe su propio beneficio. Y que se ha visto incentivada con el culto, cada vez más exacerbado, del individualismo y el materialismo.

El bien común y los valores éticos, que antes se aprendían en la familia y en la comunidad, palidecen ahora ante la voracidad de una sociedad que busca siempre la recompensa inmediata con el mínimo esfuerzo.

Es la misma cultura que se manifiesta en el soborno que estamos dispuestos a pagar para evitar una multa.

O en el trato de favor que buscamos con un conocido, en vez de seguir el camino establecido para hacer un trámite.

Y este no es un fenómeno que existe solo en nuestro país. Claro que no. Es lo mismo que hace posible las tramas internacionales de evasión de impuestos, como las que la OCDE se ha propuesto erradicar el mes pasado.

Es, en definitiva, el caldo de cultivo del delito con el que tenemos que acabar. Y el primer paso es reconocer que será una lucha larga.Y que debe ser una lucha de todos.

No es cierto que un gobierno solo puede ponerle cerco a una plaga que permea todos los estratos de nuestra sociedad.

Necesitamos del acompañamiento responsable de la ciudadanía. Del compromiso de todos los poderes y los tomadores de decisiones. Necesitamos de políticas inteligentes, de esperanza. Pero sobre todo, del convencimiento y la voluntad unánime de todo nuestro pueblo.

Señoras y señores,

Ustedes saben que paso mucho tiempo cerca de la gente, me gusta escuchar sus puntos de vista y, además, estoy convencido de que ustedes, el pueblo, deben ser la verdadera brújula del gobierno.

Comprendo y comparto su rechazo a las viejas prácticas abusivas. Comparto su indignación y su desesperanza algunas veces. Pero no puedo compartir la opinión de aquellos que quieren meter a todos en el mismo saco y que se niegan a ver los esfuerzos que están en marcha.

En todos los sectores hay manzanas podridas, esa es la verdad. Sin embargo, eso no debe llevarnos a tirar una cesta completa, sin salvar aquellas que están frescas.

Como presidente, no estoy dispuesto a aceptar esa generalización. Debemos dar la batalla desde el rigor, la verdad y la justicia. Y no desde la caza de brujas o el oportunismo político.

No les quepa duda, este Gobierno, se ha propuesto impulsar el cambio de mentalidad que el país venía pidiendo desde hace décadas.

Un cambio que se resume en pasar del imperio de la excepción al imperio de la ley. Del estado de privilegio al estado de derecho.

Tenemos la firme voluntad de trabajar con responsabilidad, ética y transparencia. Y tenemos un mandato muy claro desde que el pueblo me eligió Presidente en el 2012: Velar porque hasta el último centavo del presupuesto público se gaste en servir a los dominicanos y dominicanas.

Desde entonces, estamos cerrando los espacios a las malas prácticas, tanto en el presente como en el futuro. Estamos arrojando luz sobre todos los aspectos de la administración pública.

Y lo cierto es que el país, en temas de transparencia, ha avanzado en estos tres años lo que no había avanzado en décadas.

Amigos y amigas,

Un mecanismo fundamental para la transparencia y la democratización que todos ustedes han visto en funcionamiento en estos tres años han sido las concesiones de obras públicas.

En este periodo se han asignado en obras un valor de más de 90 mil millones de pesos, que equivalen a más de un periodo de gobierno del presupuesto de Obras Públicas. Y esto se hizo, por primera vez, mediante el sistema de sorteos abiertos, libres y transparentes, alejados de los colores políticos.

Este sistema de sorteos es, en sí mismo, un cambio estructural, ustedes lo saben bien.

Hablamos de miles de ingenieros y arquitectos que tienen, por primera vez, la oportunidad de realizar obras para el Estado, sin que se les haya preguntado a que partido político pertenecen.

Los resultados de esta política mandan a la población un mensaje muy claro: Que las medidas de transparencia pueden traducirse de forma sencilla y evidente, en una redistribución equitativa y rápida de las oportunidades y de los recursos.

Eso es lo que ocurre cuando hacemos las cosas de otra forma y es necesario que se sepa y se valore en su justa medida.

Estamos rompiendo con situaciones que parecían inamovibles y que, sin embargo, han cambiado para bien y para siempre.

De la misma forma, el sistema de subastas públicas para la adjudicación de los permisos agropecuarios ha abierto lo que era un coto cerrado, favoreciendo así la libre competencia y al consumidor dominicano.

Esto fue un cambio en el acceso a las oportunidades y en la gestión sin privilegios. Tanto es así, que ahora recibimos críticas de aquellos que vieron perjudicados sus intereses con esta apertura de las reglas del juego. Pero eso no nos ha hecho, ni nos hará retroceder.

Sin embargo, señoras y señores, a pesar de su importancia y visibilidad, no son éstas las únicas medidas que hemos tomado, ni quizá las más importantes.

En concreto, me gustaría hablarles hoy de cuatro áreas del Estado que constituyen su corazón administrativo y financiero. Y que se han transformado de manera radical en estos 3 años, para garantizar el correcto uso de los recursos públicos.

Soy consciente de que estos cambios no son siempre visibles a toda la ciudadanía, pero su repercusión en el funcionamiento transparente y eficiente de la administración es inmensa.

Me refiero específicamente al área de Presupuesto Nacional, a la Dirección de Compras y Contrataciones, a la Tesorería Nacional y a la Contraloría General de la República.

Cada una de estas cuatro áreas es responsable, de una u otra forma, del uso y gestión responsable de los fondos públicos. Y en cada una de ellas hemos logrado mejoras sustanciales, casi me atrevería a decir que históricas.

Para empezar, si hablamos de presupuesto, podemos decir que gracias a la planificación y ejecución con que es elaborado ahora, tenemos un presupuesto más predecible y transparente que nunca.

Pero no lo digo solo yo. En septiembre pasado, el Informe Mundial sobre el Índice de Presupuesto Abierto informó que la República Dominicana es el tercer país del mundo con mayor crecimiento en ese índice.

Pasamos así de una puntuación de 29 en la evaluación del 2012 a 51 en la evaluación que se hizo en el 2015.

Y a esta mejora en  la planificación, se suma también al esfuerzo realizado para hacer el presupuesto más accesible a la población y al escrutinio público.

Muestra de ello es la iniciativa “Presupuesto Ciudadano”, una guía que pone al alcance de la gente, en la página web de la Digepres, todos los detalles del presupuesto anual,  explicados con un lenguaje sencillo y comprensible.

Pueden estar seguros; nunca antes un gobierno había puesto tanto esfuerzo en dar a conocer cómo y en qué emplea los recursos del Estado.

En segundo lugar, si hablamos de cerrar espacios a la discrecionalidad, por supuesto, no puedo dejar de mencionar a la Tesorería y su iniciativa más importante: La cuenta única del tesoro.

Lo que fue un compromiso que firmé en la campaña electoral pasada.

En estos tres años, 254 instituciones se han incorporado ya a este mecanismo. Pero veamos con detalle: ¿Qué significa esto?

Significa que antes teníamos 254 instituciones que, por diferentes conceptos, cobraban tasas, impuestos, multas, etc. Y estos fondos los administraban en cuentas propias.

Concretamente,  teníamos más de 75 mil 700 millones dispersos por 3,443 cuentas.

Obviamente, esta no era la forma más eficiente ni más transparente de gestionar estos fondos, pues quedaba sujeta a la discrecionalidad de cada funcionario. Pero  esa situación ha cambiado para siempre.

Ahora, con la cuenta única del tesoro, el dinero que reciben estas 254 instituciones está centralizado y pasa por todos los controles estatales, siguiendo los mecanismos que establece la ley. Es decir, como debe ser.

Asimismo, la Tesorería ha avanzado notablemente en la incorporación de instituciones al Sistema de Información de la Gestión Financiera: SIGEF. Esta es otra herramienta diseñada para la modernización y transparencia en la gestión de las cuentas públicas.

Desde 2012 se han sumado 107 instituciones a este mecanismo, lo que significa un incremento de más del 80%.

Señoras y señores,

Otro gran ejemplo de la transformación irrefrenable que está viviendo el Estado dominicano es la Dirección de Compras y Contrataciones.

Muchos de los presentes asistimos el mes pasado a la Conferencia de la Red Interamericana de Compras Gubernamentales.

El acto tuvo lugar aquí en Santo Domingo, puesto que este año Dra. Yokasta Guzmán fue elegida como Presidenta de la red, en reconocimiento al trabajo que viene haciendo.

Para que se hagan una idea, la nómina de proveedores del Estado cuando este gobierno tomó las riendas era de un poco más de 19 mil suplidores. Hasta agosto de 2015, era de 57,525; es decir, solo en esta gestión, esa lista aumentó en 38 mil 525 nuevos proveedores.

En buena medida, esto lo estamos logrando gracias al Portal transaccional de Compras y Contrataciones, que ya se ha implantado en 30 instituciones que manejan cerca del  50% del presupuesto nacional. Y el año que viene serán 130 instituciones que se incorporarán.

Gracias al portal, el proveedor puede seguir todos los procesos que le interesen, hacer ofertas, e incluso impugnar el proceso si sospecha de cualquier irregularidad. Y se les está formando con talleres que les explican cómo usar y aprovechar este nuevo sistema.

Y, por supuesto, hemos prestado especial atención para que estas contrataciones sean bien distribuidas. Por ejemplo, la participación de las mujeres se ha multiplicado por más de 6 y hoy día representa un 25% del total de proveedores. Pasando de 2 mil proveedoras en agosto del 2012 a más de 13 mil en agosto del 2015.

En resumen: Se acabaron para siempre los tiempos en que los concursos públicos estaban cerrados para unos pocos.

En cuarto lugar, pero no menos importante, quisiera referirme a la labor que viene realizando la Contraloría, empeñada igualmente en mejorar sustancialmente la eficiencia del Estado.

Una de las principales tareas en la que nos ha apoyado esta institución ha sido la eliminación de duplicidades en las nóminas del Estado. Para que se hagan una idea de la importancia de esta acción, vale decir que a la fecha se han eliminado 12,892 duplicidades.

Junto a esta acción, se ha puesto en marcha también un nuevo sistema de registro de contratos en línea, que tiene una doble función: Por una parte, ha reducido sustancialmente el plazo para realizar un trámite de contratación. Lo que antes tardaba entre 7 y 15 días, ahora toma un máximo de 48 horas.

Pero además, el sistema está pensado para evitar irregularidades, porque solo emite los contratos si superan los controles establecidos.

Asimismo, la contraloría ha establecido un sistema de consulta en línea, que permite a todos los contratistas y proveedores del Estado conocer, 24 / 7 el estatus de sus pagos o certificaciones de contratos.

Como ven, estamos buscando todos los medios a nuestro alcance para llevar certeza y confianza a los suplidores y a la población en general.

Estamos, en definitiva, construyendo institucionalidad.

Amigos y amigas,

Somos conscientes de que ahora necesitamos reforzar la vigilancia en otro campo, que no es el de las compras propiamente dichas, sino el de los pagos.

Las malas prácticas toman nueva formas, cuando las cercamos por un lado buscan como aparecer por otro y, así, su combate se convierte en una carrera de obstáculos permanente.

Quisiera aprovechar esta intervención, si me lo permiten, para dejar claro que estamos actuando con todos los mecanismos a nuestro alcance para atajar todo tipo de irregularidades y cerrar las puertas a que puedan ocurrir en el futuro.

En este contexto, la decisión de instituir comisiones de veeduría ciudadana es un paso fundamental para avanzar hacia una administración abierta al escrutinio público.

Es bueno que recordemos que ya hemos tenido varios casos en los que han sido los veedores los primeros en detectar fallas en los procesos. Y el gobierno ha escuchado sus recomendaciones.

Fueron ciudadanos voluntarios los primeros en tener acceso a la información y señalar la posibilidad de que hubiera irregularidades. Y esto fue posible por iniciativa del propio gobierno, que fue quien constituyó las veedurías.

Eso demuestra que el escrutinio ciudadano está funcionando y estamos actuando sobre las alertas que nos hacen llegar.

El modelo de veedurías ciudadanas ya funciona con éxito en 25 instituciones, entre las que se cuentan el Ministerio de Obras Públicas, el de Educación, el de Salud Pública, la Policía Nacional, el Plan Social de la Presidencia, Aduanas o el Ministerio de la Presidencia.

Pero además de esta vigilancia contamos ya con otra herramienta fundamental para agilizar y transparentar los procesos de pago. Me refiero al portal transaccional, desde él, como les decía, la contraloría ya está emprendiendo acciones para acotar cualquier tipo de mala práctica.

En resumen, estamos actuando con total responsabilidad y poniendo todos los medios a nuestro alcance para cambiar las cosas.

Señoras y señores,

Aún puedo darles más ejemplos.

Como muchos sabrán, el ministerio de Energía y Minas está preparándose para la inclusión de nuestro país a la Iniciativa para la Transparencia de las Industrias Extractivas. Éste es uno de los compromisos que adquirimos como gobierno al llegar a la presidencia, y estamos camino a cumplirlo.

La adopción de este estándar global facilitará una gestión aún más responsable de nuestros recursos naturales y nos permitirá garantizar a la población el desarrollo de una minería responsable, moderna y respetuosa con nuestro medio ambiente.

Por su parte, la Dirección General de Ética e Integridad Gubernamental, ha establecido ya 335 comités de ética que operan a nivel nacional y a los que se da seguimiento y formación permanente.

Contamos, además, con 212 oficinas de acceso a la información y otros tantos portales de transparencia institucional, a través de los cuales los ciudadanos pueden acceder a todos los datos que precisen sobre cada institución.

Cabe resaltar también que 675 funcionarios de alto nivel del gobierno ya han firmado el código de ética, este servidor fue el primero de ellos.

De la misma forma, como quizá recuerden, al llegar al gobierno reforzamos la presentación de declaraciones juradas de bienes con la presentación de informes financieros anuales, que permitieran un mejor seguimiento de los ingresos de los funcionarios. Y me complace informarles que este año hemos recibido ya 1,561 reportes.

Además, pronto estará listo un nuevo reglamento aún más específico para  la correcta presentación de las declaraciones juradas de bienes por parte de los funcionarios.

De la misma forma, la Mesa Presidencial Contra el Contrabando, Falsificación e Informalidad de Bienes, que Preside el Ministro Montalvo, trabaja día a día para unir a las instituciones públicas con el sector privado en la lucha por eliminar la competencia desleal y las prácticas fraudulentas.

Actuando juntos y con decisión, estamos cerrando los espacios a estas sofisticadas formas de delincuencia en sectores como los del tabaco, las bebidas alcohólicas, el hormigón y los fármacos, entre otros.

Y las iniciativas siguen…Muy pronto la ley de concesiones, actualmente en el Congreso, contribuirá también a transparentar y regular este tipo de contratos entre gobierno y empresas privadas.

Como ven, tenemos muchas acciones encaminadas a reforzar la transparencia y buen gobierno en marcha. Y muchas más que están por venir.

Quiero por tanto pedirles, a los miembros de FINJUS, que sigan participando como hasta ahora de manera constructiva junto a las instituciones. Que participen en las comisiones de veeduría, participen en el Observatorio Ciudadano, en el Pacto Eléctrico y en todas esas otras iniciativas que habrá en el futuro.

Señoras y señores,

Hace un par de semanas, hablé en la conferencia que la COPPPAL celebró este año en Santo Domingo.

En esa ocasión,  mencioné a los asistentes que nuestras sociedades, las sociedades latinoamericanas, habían cambiado mucho y muy rápido.

Un cambio que supone una silenciosa pero imparable revolución de las expectativas.

En los últimos años, decenas de millones de latinoamericanos han salido de la pobreza, han recibido más años de educación y se han conectado al mundo, y entre sí, a través de internet.

Es indudable que una ciudadanía cada vez más autosuficiente y participativa es también más crítica y más exigente.

Como todo cambio profundo, este también trae sus nuevas oportunidades, y sus propios riesgos.

Hay mucho que podemos hacer, si trabajamos juntos, para aprovechar al máximo este impulso crítico; y evitar tanto los abusos del poder, como las tentaciones de la anti-política y el populismo.

Desde el gobierno, nos decidimos a entrar en esta nueva era de la tecnología y, así, fuimos el primer país del Caribe en suscribir la iniciativa de Gobierno Abierto, que busca fomentar una cultura de transparencia y participación ciudadana en el siglo XXI.

Publicamos en febrero de 2014 la Norma Datos Abiertos del gobierno dominicano y tenemos en línea ya el portal DATOS.GOB.DO, con 31 instituciones incorporadas a la fecha, con más de 200 bases de datos que pueden ser descargadas por los ciudadanos.

Nuestras acciones en pos de la transparencia se evidencian en la publicación del Estudio Latino-barómetro, publicado en febrero de este año. Que coloca a República Dominicana entre los 3 primeros países de Latinoamérica con mejor percepción de transparencia, junto a Uruguay y Ecuador.

Como les decía, hay mucho aún que Gobierno y ciudadanos podemos hacer para que nazca una nueva cultura de la responsabilidad.

Sabemos que los grandes cambios culturales sólo son posibles cuando los impulsan los pueblos. Necesitamos, por tanto, del entusiasmo y la voluntad de todos.

Vamos a seguir sumando nuestros esfuerzos con la sociedad dominicana en pro de una mayor participación ciudadana que nos haga a todos mejorar día a día.

Vamos a comenzar los cambios desde los hogares, desde las escuelas, desde las empresas y, por supuesto, desde cada una de las instituciones públicas.

No tengo ninguna duda de que, si contamos con el compromiso de todos, lograremos instalar el imperio de la ley, la eficiencia y la transparencia en todas sus formas y tendremos aún más energía y recursos para  dedicarlos a nuestro mayor objetivo: Llevar desarrollo y progreso a todos los hogares de nuestro país.

Amigos y amigas,

No quiero despedirme de ustedes sin una última reflexión. Sé que muchos de los aquí presentes lamentan la pervivencia del clientelismo en nuestro país, y entiendo plenamente su preocupación.

Sin embargo no será solo la crítica moral la que nos lleve a superarlo. Es necesario combatir la raíz del problema. Es decir: Las condiciones de vulnerabilidad de las personas.

Y ese ha sido nuestro objetivo desde el primer día: Transformar la vulnerabilidad en fortaleza y bienestar para las familias, en todos los lugares del país.

Garantizar, diariamente, condiciones de vida dignas para las personas, que les permitan ser, como les decía al principio, verdaderamente libres.

Y lo hacemos tanto en lo más grande como en lo más pequeños, porque tenemos ese principio siempre en nuestro corazón.

Por eso, cuando pensamos en construir o remodelar un hospital, pensamos primero en los pacientes, y nos aseguramos de que las habitaciones tengan solo dos camas y las instalaciones sean dignas.

Cuando pensamos en las madres y sus hijos, decidimos protegerlos desde el primer día, con la creación de estancias infantiles gratuitas y de primera calidad.

De la misma forma, pensamos en nuestros jóvenes y sabemos que lo que necesitan son oportunidades para estudiar y luego trabajar. Por eso estamos ampliando la formación técnica en todo el país y dinamizando sectores que generan miles de empleos, como el turismo y las zonas francas.

Pensamos también en la gente del campo, por supuesto, y ustedes saben bien que les estamos llevando proyectos productivos transformadores, para que no pasen dificultades ni vivan más a expensas de los favores de nadie.

Esa es la misma razón que nos llevó a sacar a más de 800,000 personas de las tinieblas del analfabetismo.

Y la que nos impulsó a poner en marcha el proyecto más ambicioso para la construcción de viviendas populares de los últimos 50 años.

Es el mismo objetivo que nos lleva a sustituir caminos polvorientos por carreteras asfaltadas y a modernizar el transporte público, con obras como el nuevo tramo del metro y el Teleférico de Santo Domingo que se construye y estará listo en esta gestión de Gobierno, para servir de transporte a las personas que viven a las orillas de los ríos.

Hacemos todo esto, amigos y amigas, porque queremos ciudadanos y ciudadanas que puedan salir a la calle con la cabeza bien alta, con la sonrisa en el rostro y con confianza en sus corazones.

Padres y madres felices, que tienen garantizada la alimentación y educación de sus hijos. Que cuentan con un seguro de salud, que viajan a su trabajo cómodamente.

En definitiva, ciudadanos educados, sanos, informados, capaces de tomar las riendas de su destino y el de nuestro país en sus manos, y de construir la nueva República Dominicana que queremos.

Esa es para mí la verdadera justicia, la justicia social que no permite que haya ciudadanos de primera y segunda clase.

Esa es la verdadera política, la que transforma la vida de la gente, la que se refleja en la dignidad y libertad de todo un pueblo.

Ese es el sueño que compartimos y que nos sigue llenando de esperanza día a día, porque sabemos que es posible y que se está haciendo realidad. No les quepa duda, vamos a seguir construyendo este sueño, vamos a seguir transformando nuestro país.

Sobre todo, vamos a seguir dibujando sonrisas en el rostro de las dominicanas y los dominicanos.

Los invito a acompañarnos en este camino.

Muchas gracias!

 

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