Lecturas de una poblada

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EL AUTOR es periodista. Reside en Nueva York

 El tiempo se encargará de desclasificar el por qué en la reciente poblada haitiana fueron muertas cinco personas mientras que, en otra, suscitada en República Dominicana en 1984  fueron asesinados 84, o más de cien dominicanos. 

 Y, lo sintomático sobre estos funestos acontecimientos es que en la poblada del vecino Haití hubo más saqueos, con quemas de negocios y otros vandalismos. Es decir, que aún con lo drástico de esos desórdenes por el aumento desproporcionado de los precios de los combustibles; los muertos fueron menos. 

 Se podría decir que hay una diferencia cultural y el conglomerado haitiano es más violento. Sin embargo, la realidad muestra que la diferencia no es tanta si reflexionamos sobre los atracos, feminicidios y otros horrendos crímenes en nuestro territorio, cuyos protagonistas regularmente son dominicanos.  

  Aunque también atravesamos por abusivos aumentos de precios de los combustibles, y al margen de los extremos violentos con los que no estamos de acuerdo ¿Podría suceder que la mayoría de haitianos con entronizada herencia africana, al contrario de nosotros con raíces mestizas y manifestaciones de tintes europeizados, son más demandante de justicia y derechos, al extremo de hacer renunciar a funcionarios?   

  Lo cierto es, que estas diferencias tendrían que ser sometidas a un enjundioso análisis sociopolítico. Y mucho más con la variante de que nosotros al cubrir como reporteros la poblada durante el gobierno de Salvador Jorge Blanco, hubimos de observar como conocidos militares azuzaban las manifestaciones de ese movimiento. 

  Significa que si a ello se agrega que los actos de violencia y negocios productivos incendiados en la reciente poblada haitiana fueron más, entonces habría que preguntarse: ¿Por qué hubo más muertos en República Dominicana, y no así en Haití, considerado como un Estado fallido?  Sería bueno dar respuesta a esta interrogante.

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