OPINION: La mayoría de Haití desea vivir aquí

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El AUTOR es periodista. Reside en Santo Domingo

 

La frontera de allá para acá no existe, con doscientos pesos de peaje se cruza sin grandes inconvenientes. Quienes reciben los cinco dólares se los reparten. La frontera es un agujero abierto de día y de noche. La línea divisoria que nos separa de Haití solo aparece en el mapa de la Isla y en los planes estratégicos del ministerio de Defensa. La llave migratoria tiene la zapatilla dañada, los haitianos siguen llegando a chorro. Anpilshaitiens (muchos haitianos) desean vivir aquí. “Esto está mil veces mejor que Haití”, dicen vecinos inmigrantes.

 

La corrupción de quienes deben proteger la frontera está entregando su país, cada minuto, cada hora y cada día, nos están cediendo por doscientos pesos por inmigrante. ¡Qué pena! Mientras en los medios leemos las cifras de los que son deportados: “Devuelven trescientos”, pero entran tres mil. ¿Y a dónde vamos a llegar? Ese desorden, perfectamente organizado, es un descaro. ¿Pero cuál es nuestra política migratoria con respecto al vecino país? Sencillamente ninguna.

 

Los haitianos sin pasaportes, y por supuesto sin visas ni otros documentos personales, cruzan la frontera como ”Pedro por su casa”. Quién ignora que por otra parte el ministerio de Relaciones Exteriores desde hace tiempo es un colmado para pagar favores políticos, un negocio para quienes aspiran a llegar al poder. “Tú me aportas 200 mil votos y la Cancillería es tuya”. Los consulados son parte del negocio. “Tú escribes a mi favor y te nombro cónsul”. Así de franco funciona parte de la política exterior de República Dominicana.

 

Lo lamentable es que de nuestras universidades salen decenas de profesionales con especialidad en relaciones internacionales, mas terminan trabajando en carros de concho o en taxis por falta de oportunidad. Hoy la Cancillería es blanca como antes lo fue roja, a lo mejor en el 2020 será amarilla. Solo hay que ver el desfile de compañeritos que acuden los 25 de cada mes en búsqueda de sus “chelitos”. ¡Qué barbaridad!

 

Mientras tanto, la mayoría de Haití desea vivir aquí. Antes era necesario buscar visa dominicana, hoy se hace con cinco dólares.  ¡Ah! Para regresar a Haití de nuevo no existen problemas, se puede pagar en moneda nacional, cuesta lo mismo que la entrada, doscientos pesos.

Es evidente que la llegada masiva de  haitianos ahora no es tema de debate… Pero con el regreso de la campaña electoral se pondrá de moda. Ya me imagino a Leonel hablando del problema. A Hipólito criticando al gobierno. Y hasta a  los Vincho con su acostumbrado grito de alarma.

 

Pienso que mis nietos deberían ir aprendiendo creole, pues de seguro lo necesitarán en el futuro. Ya quienes les llevan la pizza los saludan con acento notoriamente en creole, los que limpian en el residencial por igual. Los que lavan el carro también. A ellos se suman: los de la farmacia, el colmado, los que venden helados, los fruteros,  y hasta los que ofertan recargas para celulares.

Son muchos los de Haití que desean y viven aquí. No es un secreto, a lo claro se puede decir: son anpil (mucho), anpil, anpil, anpil…

leonelmartinez3000@gmail.com

JPM

 

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