Inmigración haitiana: …y entonces se repetirá la historia

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El autor es profesor universitario. Reside en Santo Domingo.

No sé a quién o a quienes tiene miedo el gobierno o a cuales intereses  responde en el caso de la masiva inmigración de haitianos a la República Dominicana.  Cada vez mas es notoria las actuaciones y el comportamiento agresivo de muchos de estos inmigrantes.

En las redes sociales están apareciendo casos espeluznantes que se suceden día tras día, entre dominicanos y haitianos,  teniendo que destacar los enfrentamientos entre haitianos y autoridades llamadas a regularizar la presencia de extranjeros, así también, se hace mención a los altos costos que se distraen del presupuesto nacional para proteger la salud de estos inmigrantes.

El gobierno dominicano está pagando y con ello el país un costo político muy alto al permitir la masiva inmigración  haitiana. Se habla de que los Estados Unidos están sonsacando o presionando al gobierno dominicano para que  a los haitianos se le den todas las atenciones y facilidades en el país.

Muchos dominicanos creen que la unificación  de la isla o hacer coincidir dos culturas y dos idiomas es una situación fácil.  El enfrentamiento entre colombianos y venezolanos ante el problema migratorio es totalmente diferente  a la nuestra. Los colombianos emigran hacia Venezuela, o viceversa,  por cuestiones económicas o tal vez política y por mejoras en las condiciones de vida.

La inmigración haitiana trae consigo, o mejor dicho arrastra además  del malestar económico,  la insalubridad, el hambre,  la deforestación, el deterioro del medio ambiente y,  lo peor de  todo,  una  cultura extraña y un idioma que pone a los dominicanos en una  situación de desventaja con relación a los haitianos.

Cualquier haitiano te domina dos y hasta tres idiomas entre estos el más importante el español.  Los dominicanos un porciento muy bajo hablan el kreyôl o Creol.  Alguien diría que esto no tiene que ver. Los dominicanos no lo entendemos a ellos pero ellos si  nos entienden a nosotros.

Nos quieren imponer, y así se irá sucediendo,  una cultura de abandono de insalubridad de pobreza de atrasos en que han vivido siempre estos hermanos obligados.

Entiendo que tarde o temprano los enfrentamientos entre dominicanos y nacionales haitianos, indocumentados o no, será,  cada vez más crítica y ese racismo del cual se nos acusa,  desde otras parcelas, acabará realmente  por ser cierto.

Cada participación de haitianos en hechos de sangre, en actos delincuenciales, en desobediencia a las leyes y buenas costumbres dominicanas y lo peor,  ese menosprecio a los valores patrios que no ocultan algunos de estos inmigrantes ahondan,  con el tiempo,  esas diferencias raciales las cuales son enrostradas  por algunos organismos internacionales.

De no tomarse en consideración acciones tendentes a definir una política y procesos de regularización de la inmigración haitiana,  en cualquier momento amanecerá el país con el poder en las manos por parte de los haitianos y entonces se repetirá la historia de tener que empuñar la bayoneta para la lucha por una nueva independencia.

Esta vez habría que preocuparse por quienes dignamente jugaran el papel de Duarte, Sánchez y Mella, quienes serán los árbitros y que posición tomaran las grandes potencias que tanto le interesan defender a los haitianos.

Ojo con esto no quisiera ser jamás un agorero sino un  dominicano preocupado que intenta advertir al gobierno y a todos los dominicanos por un posible y fatal desenlace de esta desproporcionada inmigración haitiana.

Concluyo esta breve exposición con un fragmento de una redacción de Wikipedia con relación a las lenguas transfronteriza. Cito: ”conviene señalar que el tamaño en población de los países involucrados por cierto es importante e incide en esta cuestión, y debe ser tomado en cuenta. Una lengua minoritaria pero inserta en un pequeño país, tal vez puede tener más incidencia relativa que una lengua hablada por un gran contingente de locutores, pero inserta en un país grande en extensión territorial y en población”.

JPM

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