Exabrupto o bola rápida a la memoria de Duarte

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EL AUTOR es historiador y comunicador. Reside en Nueva York.
Una vez publicado nuestro artículo anterior en respuesta a la sarta de insultos que lanzó un comentarista de la radio dominicana contra la memoria del padre de la patria, Juan Pablo Duarte, en un programa de opiniones, me asaltó la duda sobre si un arranque de esa naturaleza podría tratarse de una irreverencia casual o si respondía a un plan malsano.
Cuando escuché las declaraciones grabadas, me pareció estar frente a un lanzador de beisbol tirando rectas a más de cien. Se me alteraron las neuronas y para calmar mi ansiedad comencé a investigar para despejar las dudas. Lo primero que hice fue preguntarme: ¿Para qué desacreditar a quien lleva la gloria de ser el creador de la República? ¿Qué persigue el locutor prestándose para tal aberración?. Finalmente, y lo que es la esencia de mi duda, de lograrse el propósito del comentarista ¿Por quién sustituirán la figura del prócer Juan Pablo Duarte?  
En mis cavilaciones llegué a la conclusión de que podría tratarse de una iniciativa similar a otra adoptada durante la dictadura de Trujillo que culminó declarando al generalísimo “el padre de la patria nueva”. No ha de olvidarse, que los actuales dirigentes del Partido de la Liberación Nacional han proclamado que su organización es “una fábrica de presidentes” y de ser así, estaríamos bajo una dictadura de partido.
Los seguidores del peledeismo están en pleno derecho a homenajear a su líder histórico, no veo nada malo en que reconozcan al fundador de su partido, lo que sí preocupa es la posibilidad de que detrás se esconda un plan para borrar la gloria y el sacrificio que asumió el padre de la patria, para sustituirlo de manera sublime por otra figura, como pasó con Trujillo y lo del “padre de la patria nueva”.
Si ese fuera  el caso, entonces andamos muy mal. Veamos en que se sustenta nuestra sospecha, la cual apunta a la posibilidad de sustituir la figura de Duarte por la de Bosch, al que quizás coloquen en el pedestal de padre de la patria. Advierto que lo que planteo nada tiene que ver con el historial político de Bosch, ni con su producción literaria, que a mi juicio es valiosa.
Pero si se observan los hechos, resulta obvio que una vez falleció el escritor y político, comenzaron los actos de exaltación a su figura desde el gobierno; auspiciado por el Estado se dictaron conferencias, coloquios, conversatorios y discusiones sobre la vida y obra de Bosch y existe una “Fundación Juan Bosch” cuya finalidad es promover su memoria. A un hospital traumatológico y una estación del metro de Santo Domingo le fue asignado su nombre, se han construido tarjas en distintos lugares del país y el extranjero, se han nombrado varias escuelas, incluyendo una en la ciudad de Nueva York, se inauguraron plazoletas dentro del país, en Estados Unidos y hasta en la ciudad de Hanoi en Viet Nam; Un parque de la capital honra su memoria, estatuas en su honor fueron levantadas en la avenida Malecón y en La Romana, un auditorio de la Biblioteca Nacional lleva su nombre, la avenida circunvalación de la capital fue bautizada avenida Juan Bosch y un proyecto habitacional que podría en el futuro convertirse en un municipio fue nombrado en su honor.
Pero nuestra mayor sospecha reside en el hecho de que al prócer Juan Pablo Duarte, a pesar que el pueblo dominicano lo reconoce como el fundador de la República, en los mandatos del Partido de la Liberación Dominicana no se le ha honrado con nada, por el contrario, las plazas históricas  están es estado deplorable y algunas han sido rescatadas por instituciones privadas, como fue el caso de la plazoleta que honra al Gregorio Luperón; al lado del puente que lleva su nombre del patricio fue colocado otro puente y lo nombraron Juan Bosch, como para igualar la dimensión histórica de éste con la del padre de la patria y para derramar la copa, en el 2012 el síndico de la capital anunció que al lado de la plazoleta La Trinitaria, institución creada por Duarte para luchar por la separación de Haití, se iba a construir otra plaza que llevaría el nombre de Juan Bosch.
Después de leer todo lo expuesto, usted, igual que yo tenemos derecho a sospechar que la bola rápida que lanzó el comentarista de la radio podría tratarse de un plan bien orquestado.
JPM-am
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