El petro: el criptoengaño chavista

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El AUTOR es escritor. Reside en Nueva York.

 

 

El patricio dominicano Juan Pablo Duarte y Díez  tenía tanta estima y admiración hacia la política, que dijo de ella: “La política no es especulación, es la ciencia más pura y la más digna, después de la filosofía, de ocupar las inteligencias nobles“.

Es evidente que, para la época del patricio y de otros prohombres que han dignificado esa ciencia social, la misma se ejercía con dignidad, decoro, orgullo, verdadero patriotismo y entrega total a las causas por las cuales se luchaban.

Desde ese entonces hasta la fecha y en virtud del rol que asumen hoy en día los llamados “líderes”, es mucho lo que a llovido y esas mismas aguas han arrastrado tras el tropel de sus caudales, los vestigios de virtud, honorabilidad, honestidad, pulcritud y decencia que adornaban a esos grandes y altruistas  políticos de antaño.

Lo que hoy vemos a nivel mundial y sobre todo, en la América Latina, es una banda de aprovechadores, granujas, delincuentes con saco y corbata, mafiosos, corruptos, enanos mentales, trogloditas del pensamiento y analfabetas funcionales dirigiendo un  Estado o encabezando un partido político.  No son más que resentidos sociales, lleno de odio e intrigas, ansiosos por alcanzar sin el menor esfuerzo o sacrificio,  la escalera social del éxito y el reconocimiento y, obviamente, hacerse ricos y poderosos ellos y los suyos a costa del erario.

El ejemplo más patético, descarado y cínico hoy en día, lo es esa mafia de gánster que hoy dirige y ha llevado a la ruina total, a lo que una vez era la meca de la inmigración latina en la década de lo 70 y una de la naciones con mayor perspectivas de desarrollo por el caudal del oro negro que subyace bajo sus extrañas: la República de Venezuela, hoy totalmente en ruina, anarquizada, copada por la delincuencia y con una moneda sumamente devaluada debido a una hiperinflación descomunal, fruto de desorden y el robo gubernamental.

Los “juguetes” políticos del chavismo

   Le pregunto al amable lector: conoce usted a individuos más mentirosos, idealistas, fanáticos y utópicos que los comunistas hoy llamados “socialistas”? De seguro que no. Estos individuos y los musulmanes radicales, no tienen hiel para mentir, desdibujar la realidad y como se dice popularmente, “pintarles pajaritos en el aire” a los incautos y escuálidos mentales que a estas alturas del juego, les siguen sus tristes  pantomimas políticas.

Es conocido como se ponen  los niños, cuando reciben unos juguetes nuevos: contentos, ríen, los exhiben y lo disfrutan al máximo. De la misma manera se comportan estos socialistas y falsos profetas de la felicidad, la bonanza y el desarrollo de los pueblo que caen bajo sus mentiras, cada vez que se inventan  nuevas “estrategias”, un plan, acometen propósitos sociales o educativos o crean ministerios con nombres rimbombantes que a la postre, ni hacen nada y no sirven para nada.

Y eso precisamente,  es lo que acaba de ocurrir en la empobrecida Venezuela, que fruto de una dictadura corrupta, fallida, ineficaz y que ha saqueado y mal gastado todo el dinero producido por las ventas del petróleo a lo largo de casi 4 lustro, provocando con ello una hiperinflación  monetaria  y una escasez de alimentos, medicinas y materiales de todo tipo  como antes nunca visto, se han inclinado por una solución arriesgada y peligrosa: la criptodivisa,  a la cual la  dictadura chavista ha denominado como: El “petro”. 

   Pero qué es, para qué sirve y cómo funciona en el mercado bursátil y en el funcionamiento del engranaje económico de un Estado, asumir este patrón monetario como moneda de pago y de servicios? Veamos de manera sucinta este espinoso recurso.

La criptomonedas no son más que divisas virtuales que, al igual que las monedas de uso común, pueden ser intercambiadas y utilizarlas en el comercio tanto público, privado e internacional. Pero, hay algo en ellas que todos debemos mirar con recelos y es que, no están reguladas por el control de los gobiernos e instituciones financieras, lo que la hace proclive a un mundo de ilegalidad.

Esa es la razón por la cual la inmensa mayoría de las naciones, desdicen de este sistema monetario ya que, se presta para negocios turbios basado en la no regulación de sus operaciones y permite fácilmente a organizaciones delictivas y del bajo mundo participar en sus operaciones bursátiles. El “petro” no es la única moneda existente en ese aspecto, sino que también están el Litencoin, Etherum, Ripple y la más conocida el Bitcoin,  que fue creada en el 2008 bajo el nombre de Satoschi Nakamoto.

Al hacer el anuncio del uso de esta moneda por parte de la dictadura chavista, se dijo que la empresa que respaldaba esta iniciativa para  ayudar a Venezuela  a  “vencer el bloqueo financiero del imperio”, era una de la más conocida compañía del Blockchain” de nombre”Aerotrading”. Sin embargo, si usted busca en el internet a dicha empresa, ésta no aparece como tal sino más bien, como un negocio dedicado a la pescadería y al ramo aéreo. Como podemos ver, nada de lo que hacen estos”camaradas” se les puede dar crédito o certeza de seriedad.

El petro: crónica de una muerte anunciada

   Es de todos conocido que, actualmente Venezuela está sumida en una profunda crisis en todos los sentidos: política, social. moral, de salud, de alimentación, de orden y, sobre todo, de una debacle en el campo económico, no como dicen los “camarados y camaradas” (según el hablar del Autobusero) por culpa del “imperios y la oligarquía criolla y sus escuálido”, sino más bien, por haber saqueado con total impunidad casi todos los recursos del erario y haberlo malgastado comprando la conciencia de muchos gobiernos de la región, a costa del dinero producido durante 19 años de la venta del petróleo. Esa es la causa y no la cantaleta y eslogan ya obtusos que usan para justificar sus tropelías.

El aparato productivo y económico de la Nación no existe como tal y lo que queda, está muy maltrecho, como es el caso de PDVSA (Petróleos de Venezuela, S.A.) que es la columna central en donde descansa la raquítica economía del Estado y que está produciendo una cantidad de barriles diario muy por debajo de lo requerido debido al deterioro de sus instalaciones.

Aparte de esta orientación económica mal tomada por parte de la revolución chavista desde 1999 de no  diversificar su economía, imitar a Cuba en ahuyentar la inversión privada, monopolizar todas las empresas y malgastar los recursos generados con una cesta petrolera de más de US$100 dólares el barril durante muchos años, llegó como se dice,  la época de las vacas flacas y la ubre que daba pingues beneficios a muchos gobiernos buitres de la región, ya se secó.

Si a este tétrico panorama le añadimos que el pasado mes de noviembre las agencias de calificación económica Standard & Poor’s y Fitch declararon a Venezuela en un “default selectivo” al no poder esta nación con los pagos vencidos;  el gobierno de Donald Trump imponerle más sanciones económicas por todas las diabluras políticas y asesinatos del régimen,  conllevando a que  sus transacciones a nivel mundial se hagan más difíciles y, como colofón,  el Estado chavista cerrar el año pasado con una inflación del 600% y una reducción del PIB de un 12% según datos del Fondo Monetario Internacional, podemos llegar a la conclusión de que, con estos parámetros económicos tan oscuro como la noche, el llamado “petro” chavista vino al mundo sin vida.

Al finalizar esta humilde opinión, hay algo que quiero destacar en esta nueva travesura chavista al lanzar su criptomoneda. Para el buen éxito de una moneda virtual, existe una palabra clave y fundamental que es la confianza que pueda dar el gobierno que la emite al inversionista que la adquiere. Sin eso no hay esfuerzo que valga y de eso es lo que carece, en gran medida a nivel mundial, la mafia que hoy dirige el destino de la patria de Simón Bolívar.

Dubái tiene planes de lanzar la suya, pero en el caso de esta nación que forma parte de los Emiratos Arabes Unidos,  lo va a hacer en función de la modernidad, a diferencia del narco Estado chavista que lo hace por necesidad. Los Estados no respaldan con nada físico el uso de una moneda virtual, sin embargo, Venezuela a tenido que hacerlo poniendo en garantía petróleo, gas y diamante, debido a que este gobierno no genera confianza ninguna.

Cuando hacemos esta comparación respecto a lo que inspira en confianza y decoro el gobierno de Dubai y los malandros del chavismo, es como si comparáramos  las cualidades de un perro Labrador Retriever con la de un viralata color kaki  que anda por la playa de Boca Chica en la República Domincana y que apara un pescado en la boca, se lo come y escupe las espinas sin lastimarse.

JPM

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