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Santo Domingo, República Dominicana - 29 marzo 2017
  • THE IRON HORSE

    El periodismo que hacia Orlando Martínez, era en si mismo, un oficio que debía asumirse como lo hizo valientemente Orlando, adornados con ribetes de un patriotismo sacrificial. El Periodista, Orlando Martínez, era una muestra de una pluma catalítica llena de tinta de verdad, que nadie podía comprar y mucho menos amedrentar, con propuestas de salvar su vida por medio a dejar de cumplir su sagrado oficio de mostrar en sus artículos microscópicos, lo que los diagnósticos de opiniones cobardes no se atrevían a descubrir del cáncer balaguerista que ya estaba en una etapa terminal; pero en camino de una cura inminente por una voluntad popular, levantada por dominicanos de la casta de Orlando, que fueron muchos, así de valientes, así de entregados a la causa, así de insobornables hasta la muerte.

    Yo recuerdo, cuando llego el día de yo ingresar a “La Universidad” para cursar una carrera, todavía estaban allí, las flores y las cintas en el lugar que fue sacrificado Orlando. Allí, cerquita de la facultad de humanidades de la UASD, había ya PINTADO CON LA SANGRE DE ORLANDO, un monumento al heroísmo del único periodismo digno de los hombres, y hecho por hombres con dignidad.
    Fue en ese lugar que nació en mi el respeto mas profundo por los periodistas, por el oficio del periodismo; pero no por el periodismo que se conoce en hoy en RD, sino, por el periodismo y el periodista tipo ORLANDO.
    Cuando yo trataba de enrolarme en la carrera, pude en ese momento considerar ser “Un Periodista tipo Orlando”; pero por razones de sopesar un pedido de mi anciana madre enferma que me dijo, “Es un oficio peligroso”, yo seguí a convertirme en un profesional en otra disciplina; pero jamas se fue de mi el deseo de ser un “Un Periodista tipo Orlando”.
    Orlando fue sacrificado antes de ser muerto por los mañosos del poder, fue sacrificado cuando decidió ser “Un Periodista tipo Orlando” y lo logró serlo. No eran los editores, los acuerdos de habitación o la mediación entre los grupos violentos del poder balaguerista lo que salvaría a Orlando. A Orlando solo lo salvaba, el mismo Orlando, muriendo a sus convicciones de servidor puro a las causas nobles y verdaderas, y dejando un vivir un periodismo pusilánime, o un periodismo vendido al mejor postor del sistema.
    Yo pregunte el otro día a un periodista: Si todavía existía en RD alguna muestra viva de “Un Periodista tipo Orlando”, y su respuesta fue breve: “No conozco a nadie activo, que llene los requisitos de “Un Periodista tipo Orlando”, quizás encuentre a alguno que sin serlo, de alguna señal que se parezca a uno como tal; pero no conozco periodistas de hoy, que no este amordazado, o condicionado, o que estén respondiendo a los intereses que le garanticen su trabajo.

    Bueno, después de todo, mi anciana madre hace 4 décadas tenia razón. El ser periodista en RD para vivir de ello, “Es un oficio peligroso”, porque todavía mueren muchos periodistas dominicanos guisados en su propia tinta de mala reputación, en el descrédito, y en el triste oficio de aparecer como una bocina abierta o con sordina de un sistema que lo ha comprado todo.

    Yo, por lo menos soy uno que cree, que si no veo “Un Periodista tipo Orlando” en RD no es porque no existan en la tierra. Hay “Un Periodista tipo Orlando”, en cada uno que escribe o divulga en cualquier medio, y que enfrenta con su propia vida la impunidad, la delincuencia, y la corrupción indeseable del poder que tarta de perpetuarse. Hay en muchas partes periodistas que ya hoy pagaron con sus vidas y otros pagan con tener que salir de los trabajos remunerados para pasar a ser desempleados o se busca otro oficio.

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