Darle más poder constitucional al pueblo

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El autor es periodista. Reside en Santo Domingo.

Si en la RD no surge de aquí al 2020 una alternativa decente o una opción independiente o verde que lidere en lo político el sentimiento contrario a la corrupción y el rechazo a los grupos tradicionales y que posibilite un cambio de rumbo de esta democracia, pueden venir grandes convulsiones sociales de impredecibles consecuencias.
No sé si sería comparable al 65 o al 84 pero como no hay voluntad política y hay que salir de esta trampa, puede haber inestabilidad. Ir aliados a los grupos viejos o ayudarle a ganar sería caer en la misma desgracia y abandono de siempre pues estamos dando oxigeno a su debilitamiento y derrumbe y minando más su salida del poder.
No se puede hablar de un nuevo modelo político, económico y social sin que haya un trato igualitario, sin privilegios ni discriminación sobre el ciudadano. El estado debes proteger a los más humildes para que sean ellos los protagonistas de su propio destino.
Resulta inviable esta oligarquía salvaje que explota al pueblo con los bajos salarios y los altos precios. Con esta burocracia administrativa que ademas de su ineficacia, nos manipula con el clientelismo, con el reparto de recursos y con los medios de comunicación.
Y con este imperio que no tiene escrúpulos para hacer negocios que les beneficia, para chantajear y doblegar a gobiernos adeptos y para imponer mediante las botas y la dependencia económica este sistema de injusticia y de abusos que asfixia a los pueblos pobres.
Tenemos más de 5 décadas de gobiernos corruptos, deficientes, ineficaces y delincuenciales que han incrementado el narcotrafico, el hambre, la miseria, el desorden, la inseguridad y como si fuera poco no han resuelto uno solo de los problemas sociales fundamentales.
El Estado bajo el mando de estos grupos tradicionales ha sido un mal administrador de nuestros recursos porque contrario a sus discursos de engaños y mentiras ha aumentado la desigualdad social y la pobreza en desmedro de las mayorías y en favor de élites.
Ya está bueno de decir que van arreglar y no arreglan nada. Estamos harto de este tráfico de influencias, de la corrupción, el nepotismo y el amiguismo.
Hay que renovar el Estado con hombres y mujeres que tengan una visión y una conducta honesta y transparente, con un mensaje inquebrantable de no aceptar sinverguencerías y que definitivamente podamos reivindicar los problemas sociales e institucionales.
No hay dudas que en nuestro país están dadas las condiciones objetivas y subjetivas para un cambio de rumbo o de modelo de forma pacífica, democrática y electoral sin caer en la violencia.
Por eso, los grupos progresistas que aspiran a cambiar la democracia representativa por una democracia participativa, deben de unirse para encabezar cualquier frente contra las pretensiones reeleccionista y dictatoriales del PLD y para evitar el regreso del camino malo, viejo y conocido que intenta engañarnos.
Debemos oponemos al autoritarismo que pretende revivir las secuelas criminosas de la dictadura. Es cierto que trujillo no permitía el robo ni la delincuencia pero no como resultado de una política de de valores morales sino por la ambición personal del dictador
Estamos ante el proceso de un cambio de épocas para beneficiar al pueblo dirigido a desmantelar las viejas estructuras políticas que nos han impuesto la injusticia, el entreguismo, la pobreza, la corrupción y la inseguridad social con el fin de reorientar la democracia.
El camino es de lucha, de unidad y de victoria. Se impone que la marcha verde crezca y asuma posiciones políticas de estado sin temerles a las bocinas ni a nadie y que la unidad de los grupos progresista sea real para lograr juntos un futuro de esperanza.
Hay que transformar el estado vía la constituyente pues no es posible seguir con estos poderes públicos que no cumplen la ley ni la Constitución, sin honestidad ni transparencia y al servicio de los empresarios y funcionarios y no del pueblo que los elige.
El pueblo debe tener derecho a tomar decisiones vinculantes vía el referendo y el plebiscito para modificar la Constitución y así quitar mediante el voto a los funcionarios electos y poder censurar a los designados que a la mitad de su mandato no han cumplido sus funciones así como eliminar leyes, decretos y reglamentos que perjudiquen a la mayoría.
No podemos seguir con la Iglesia, los gringos, los empresarios y los medios beneficiándose del Estado. Pero tampoco seguir usando las instituciones como si fuera un botín. La base fundamental de la democracia debe ser no el dinero sino el ser humano.
JPM

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