Crítica de cine: “Snowden”

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Hoy en día todos conocen la figura de Edward Snowden, pero hace un par de años atrás no lo conocían ni en su casa porque era solo un profesional de la computación, oscurecido por la sombra siniestra de los servicios de inteligencia para los que trabajaba. Lo que hizo este turpén de la informática antes de convertirse en el nuevo patriota cibernético fue revelar miles de documentos clasificados sobre la violación de la privacidad cometida por el gobierno estadounidense en todas las partes del mundo.
Snowden es, prácticamente, la razón por la que desde entonces se ha formado una discusión sobre los derechos de la privacidad y de la vigilancia masiva en una sociedad de ‘selfies’ controlada por los medios digitales y por la tecnología. Algunos lo llaman héroe, otros lo llaman traidor. Pero lo que no se puede ignorar es que la influencia política ocasionada por sus actos ha cambiado el tema de la libertad de expresión en el siglo XXI.

EL AUTOR es critico de cine. Reside en Santo Domingo.

Lo que sabíamos era que, debido al gran impacto desatado por la polémica, algún día veríamos una película biográfica, ¿y quién mejor para dirigirla que Oliver Stone? Stone, quien es conocido por dirigir películas de la controvertida existencia política de los Estados Unidos, consigue un thriller biográfico muy eficaz que nos pone cuestionar en todo momento las acciones de Edward Snowden con la historia de un joven conservador, con amplio sentido de la justicia y con una habilidad prodigiosa para usar las computadoras, que se ve perseguido por el gobierno al llevar a luz pública un secreto aterrador.
El protagonista, Edward Snowden, estupendamente interpretado por Joseph Gordon-Levitt, le cuenta detalladamente la situación en la que se ha involucrado a la cineasta Laura Poitras (Melissa Leo) y al periodista Glenn Greenwald (Zachary Quinto) desde el instante en que estuvo en la milicia hasta sus días como analista de inteligencia en los cuarteles de la CIA y de la NSA. Sabe que no tiene mucho tiempo para narrar el acaecimiento porque los agentes del régimen le van a caer encima.
La idea de Stone es presentar a Snowden como una efigie patriótica y como un alertador que se halla encerrado en las dudas de la responsabilidad ética. Utiliza una narración que avanza con presteza para que en cada escena en la que aparece Snowden se despierte un sentido de paranoia engendrado por el espionaje telefónico y computacional perpetrado por la NSA.
La lucha que Snowden mantiene en el exilio para proteger a su país va más allá de su vida cotidiana y de las cuestionables leyes norteamericanas. Su misión es la de concientizar a los ciudadanos de todo el globo con los temas de la invasión de la privacidad, de la información individual y de la vigilancia global, algo que está sucediendo ahora mismo en nuestras narices.
Lo interesante es que Snowden nos pone a pensar en el acontecimiento cubriendo varios años de la vida de Snowden. Y es algo que la prensa nunca pudo ofrecernos. Aunque Laura Poitras dirigió “Citizenfour”, el aclamado documental de Snowden, Stone es el primero que ofrece un drama político, con el suspenso mesurado y con los ecos de documental por los que es reconocido, que retrata el acontecimiento más relevante de las últimas décadas; por supuesto, a través de una narrativa escueta que nos dice que la intimidad de las personas se encuentra desvestida ante la mirada del ‘establishment’.
Ficha técnica
Año: 2016
Duración: 2 hr. 14 min.
País: Estados Unidos
Director: Oliver Stone
Guion: Oliver Stone, Kieran Fitzgerald
Música: Craig Armstrong, Adam Peters
Fotografía: Anthony Dod Mantle
Reparto: Joseph Gordon-Levitt, Shailene Woodley, Melissa Leo, Zachary Quinto
Calificación: 7/10
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