Con irracionalidades no llegaremos a ninguna parte

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EL AUTOR es periodista. Reside en Barahona.

Reaccionar indignados, molestos, ligeros al responder una crítica, descalificar puntos de vista, no nos conducirá a ningún  lado, por el contrario nos identificará como miopes, fanatizados, sordos y ciegos e irracionales.

Si cada vez que un ciudadano hable de la corrupción en alguna dependencia del Estado, si cada vez que se identifique a un funcionario como corrupto y nuestra reacción sea devolver la bola argumentando corrupción en  otros estamentos, estaremos aceptando nuestra falta de moral para denunciar.

Los casos y ejemplos son muchos. Hay corrupción por doquiera, pocas personas e instituciones escapan al cáncer de la corrupción. Periodistas corruptos, médicos corruptos, profesores corruptos, policías corruptos, políticos corruptos, ingenieros corruptos, religiosos corruptos y hasta paternidades corruptas.

Si somos sinceros, aceptaríamos que todos los estamentos del Estados andan en asuntos de corrupción, que en el sector privado también hay corrupción, que somos una sociedad que debe ser reinventada porque anda mal.

Pero de ahí a que alguien salga con el fusil en las manos, el cuchillo en la boca y la navaja en los pies defendiendo Instituciones, nos dice que andamos muy mal porque hasta irracionales somos.

En la recién celebrada marcha contra la corrupción y la impunidad, quedó evidenciado hasta donde hemos llegado en la defensa de lo indefendible.

Muchas voces salieron a descalificar un ejercicio establecido por nuestra Carta Magna, la Constitución que nos da la prerrogativa a protestar por malas acciones.

Es posible que muchos de los que estuvieron en esa marcha no sean los mejores moralistas del país, pero si por un momento decidimos ser honestos, debemos estar de acuerdo que muchos nos levantamos en protesta por lo que no está bien.

Andamos mal, pero andamos peor cuando leo un comentario en las redes de una persona de la UASD que se queja de que se critique a esa casa de estudios si el país es una cueva de ladrones.

Como si esa academia estuviera por encima del bien y el mal. Nuestra Sociedad anda mal, nuestros estamentos están corrompidos, y con ellos esa casa de estudios.

Y me causa preocupación que desde esa casa del saber salgan voces irracionales descalificando a quienes identifican actos y acciones corruptas, cuando lo real y más sincero seria que desde allí salgan voces preocupadas por enderezar nuestra sociedad.

Andamos mal, pero nuestro mayor problema es nuestra irracionalidad, en no admitir que la corrupción es nuestro peor mal en esta sociedad donde robarse el dinero del pueblo es osadía y las posturas a lo Juan Pablo Duarte es ser pendejo. Andamos mal

jpm

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