Colombia:  Satanás como candidato presidencial

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El AUTOR es escritor. Reside en Nueva York.
Si hay una ciencia social que es apasionante, induce al fanatismo en muchos casos y ha sido inherente a la naturaleza del ser humano, sin lugar a dudas lo es la Política. Ha sido para mí desde los años de mi adolescencia, algo que me ha cautivado y a la cual siempre le he dedicado atención y  dado seguimiento a sus principales actores, sobre todo,  en el escenario  mundial.
   La misma la podríamos definir como: “La manera ideológica que concentra el poder en un reducido número de personas que velan y lideran por las garantías en sentido general de una población. Es tan antigua su acepción, que se remonta hacia el siglo V antes de Cristo y podemos afirmar que, su principal promotor en darla a conocer lo  fue el filósofo griego Aristóteles cuando tituló a una de sus obras escritas “Política”, en la cual sentó los principios que son hoy en días los pilares en los cuales se sostiene la administración del poder.
   A partir del 25 de octubre del 1917, cuando Vladmir Ilyich Ulyanov (Lenín) toma el poder en Rusia y desplaza del mismo a la dinastía Zarista, la política se dividió  en el mundo en dos bloques: el de la derecha y el de la izquierda comenzando a sucumbir éste último,  primero con la caída del Muro de Berlín entre el 9-10 de noviembre de 1989  y, posteriormente, con el desmoronamiento de  la ex Unión de las Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) el 25 de diciembre de 1991.
   Desde entonces hasta nuestros días, todavía existen  organizaciones, algunos líderes dinosaurios y gobiernos totalitarios,  que persisten en mantener la utopía del socialismo totalitario como ente de salvación socio-económico para los pueblos, fraguándose así una eterna discusión por demostrar quién maneja mejor los intereses de los pueblos gobernados bajo la óptica de las ideas capitalistas, socialistas, democráticas o izquierdistas.
   En mi humilde opinión, el período estelar de la política correspondiente a la Edad Contemporánea tiene su epicentro en la Declaración de la Independencia de los Estados Unidos, pasando por la Revolución Francesa y culminando con la caída del Muro de Berlín  (1989) y el imperialismo ruso (1991) lo que modernamente se conoció como el fin de la “Guerra Fría”. Esto era verdadera geopolítica, líderes de nombradías, acontecimientos impactantes y maniobras ideológicas de altura que causaban un gran deleite en las personas que seguíamos los hechos con atención o leíamos con avidez los acontecimientos ya ocurridos  muchos años antes de haber nacido.
   Hoy en día, a diferencia de los sucesos que someramente he señalado más arriba, la política y el liderazgo que se ejerce en la actualidad, da pena y tristeza ajena. !Cuánta chabacanería, charlatanes, rufianes, asesinos, analfabetas, pandilleros, corruptos y energúmenos sin capacidad  y sin brillo alguno, tratando de tomar el control absoluto de los pueblos, no para su bienestar, sino para su satisfacción propia!. Luchan por sentarse en el solio del poder absoluto para implantar regímenes de terror y en donde la voluntad de los seres humanos son totalmente aniquiladas a sangre y fuego.
   Las consideraciones anteriores las formulo, en virtud de que recientemente ha salido a la palestra pública que el excomandante guerrillero de las Fuerzas Armadas de Liberación de Colombia (FARC) Rodrigo Londoño Echeverri (a) “Timochenko”, se va a presentar como “candidato” para las elecciones presidenciales de Colombia en el 2018, postulado por el nuevo partido Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (FARC).  !Más descaro, insensatez e inmoralidad no puede haber!.  Pero, inexplicablemente, es el tipo de política que hoy de forma inaudita y asquerosa estamos viviendo. Hagamos un breve recuento de los hechos y veamos la manera indigna en que han llevado a Colombia  a esta bajeza política.
Sinopsis de un engaño y una burla
 
    Como bien recordamos, el pasado 2 de octubre del 2016 y a instancia del presidente de Colombia Juan Manuel Santos Calderón, se llevó a cabo un “Plebiscito por la paz” el cual fue rechazado por el pueblo colombiano de manera libérrima por entender que el referido acuerdo para poner fin a cincuenta años de luchas, era muy nocivo para la institucionalidad de Colombia y cuasi una gratificación sin castigo a todas las tropelías, secuestros y crímenes ocasionados por las guerrillas de la FARC. Como era de esperarse y como siempre he manifestado: nada político que salga de la isla de Cuba, la cual está secuestrada por la tiranía castrista desde hace medio siglo, puede ser optimo o saludable para nadie.
   No obstante ese triunfo del “NO”, el presidente Santos Calderón a quien yo considero un traidor y un coludido con el castrismo y el chavismo, no estaba decidido ha aceptar la voluntad expresa por el pueblo y en un tiempo de 40 días, logró que el Congreso de Colombia, favorable a su gestión, aprobara un nuevo acuerdo de paz que eliminó algunas de las barbaridades favorables a la FARC, pero dejando casi intacto un sinnúmero de concesión a las guerrillas que hacen lacerar el alma de la Patria y de la dignidad de todos los colombianos. En otras palabras: se burló de la decisión de sus gobernados para favorecer a una guerrilla asesina, narcotraficante y terrorista.
   El pueblo colombiano nunca se ha opuesto a un acuerdo de paz, sino todo lo contrario. El problema no estriba en objetivo per se, sino más bien, en la forma en que se ha  alcanzado y en la manera descarada que se ha premiado con total impunidad a una organización criminal que se ha lucrado con el dolor y el llanto de toda una nación. Ese ha sido el meollo de la actitud asumida por los colombianos al rechazar el pasado plebiscito y en ser desconocida su voluntad  posteriormente por el presidente.
Timochenko: prontuario de un candidato
 
   En muchas ocasiones y a la par que se suscitan los acontecimientos políticos alrededor del mundo, me pregunto: será que se habrá perdido la sensibilidad en gran parte de los seres humanos hoy en día? Carecerán de moral o criterios los líderes que hoy en día rigen las naciones? Se habrán desaparecidos los principios, la ética, el pudor y la dignidad en la manera de cómo debemos actuar frente a lo indigno y lo perverso?
   Las anteriores interrogante me las formulo, en vista de ver cómo se ha dado como un hecho normal y aceptable, que un degenerado, delincuente, abusador, criminal, terrorista, asesino y secuestrador de niños,  se enrole como si nada hubiese pasado en un proceso electoral para  tratar de llegar a convertirse en presidente de una nación a la cual él y sus acólitos han desangrado y causado tanto dolor y lágrimas. Para que el lector tenga una idea del “hermoso” prontuario que adorna al candidato de la FARC, Rodrígo Londoño Echeverry (a) “Timochenko”, les describo su legajo delictivo frente a la Justicia de Colombia.
   Tiene en su haber una 117 órdenes de captura y denunciado por sus crímenes ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y acumula en su historial unas 12 condenas de Tribunales colombianos por sus actos delictivos. Veamos parte de ellos.
   Fue condenado en Valledupar (Depto. del César) a 38 años de prisión por el secuestro y muerte de la exministra Consuelo Araujo Noruega y sentenciado en el Depto. del Meta a 31 años  por la muerte de 4 personas y 30 heridos por una bomba en una embarcación. En Bogotá  a 40 años por matar a 4 policías, a una mujer y su criatura con una bicicleta-bomba y de igual manera por el Tribunal de Neiva a 34 años por haber entrado al pueblo con sus hombres disparando indiscriminadamente matando a varios civiles.
   En Huila,  a 27 años por el secuestro de la excongresista  Consuelo González de Perdomo sumándose a todo lo anterior, 40 años por la masacre cometida en Tierralta (Córdova) cuando asesinó a 22 personas y de igual forma, a 40 años por el secuestro y muerte del exgobernador de Antioquia Guillermo Gaviria y del exministro Gilberto Echeverri y ochos militares. En total, sus penas de prisión suman la cantidad de 448 años de cárcel por sus crímenes cometidos, basados en 182 procesos judiciales abiertos en los Tribunales de los cuales 106 son por homicidios. Lo triste  e inconcebible de todo esto, es que esta historia de horror y crímenes será sepultada sin castigo. !Una verdadera joya moral de candidato!
Una paz inmoral y pírrica
 
   Cuando califico de inmoral la paz lograda, lo hago basado en los privilegios irritantes y la impunidad que estos asesinos, narcotraficantes y mercaderes de la política como es la FARC, obtuvieron en una trama creada por una dictadura sin escrúpulos algunos  como lo es la de Cuba y auspiciada como un trofeo  personal para un presidente traidor como lo es Juan Ml. Santos Calderón amigo del chavismo y admirador de la tiranía castrista.
   Y es pírrica, porque lo obtenido nos hace recordar la historia del Rey Pirro de Epiro, un valiente y vencedor  general que se convirtió en rey de Epiro y enfrentó a la naciente Roma en dos batallas épicas y costosas como lo fueron la de Heráclea y Asculo (con acento en la A). En esta última batalla, Pirro pudo ver como miles de sus aguerridos soldados yacían muertos, igual muchos de sus excelentes  generales y   de la misma forma, sus famosos y destructivos elefantes en el campo de batalla. Al contemplar el panorama desolador y no obstante haber vencido, dijo la frase que se quedó plasmada para la posteridad: “Otra victoria como ésta y volveré solo a Epiro”.
   A partir de entonces, se conoce como una victoria pírrica todo aquello que se  obtiene con un costo muy alto. Eso justamente va apagar el pueblo colombiano con esta “paz” impuesta en contra de su voluntad, al dejar en la impunidad a todos estos criminales y terroristas que sembraron de luto, dolor y sangre la tierra de Antonio Amador  José de Nariño y Alvarez del Casal.
JPM

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