Caso Facebook: un problema de responsabilidad social empresarial

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JUANA DIAZ MORDAN

Por: JUANA DIAZ MORDAN

“Lo siento, es mi culpa”, ha dicho Mark Zuckerberg, fundador y accionista mayoritario de la plataforma Facebook, ante la prensa y en su discurso para el Congreso norteamericano, por los escándalos de robo de información confidencial de millones de usuarios de esa red social.

Con rostro sonriente y la actitud positiva que suelen mostrar los emprendedores, Zuckerberg ha pretendido manejar con suavidad y calma escándalos como el de la empresa Cambridge Analytica, que ha sacado a la luz la permisividad de Facebook ante el robo de información de sus usuarios, difusión de noticias falsas e injerencia de los rusos en asuntos estadounidenses.

Aunque la cifra ha variado, son más de 85 millones los usuarios de Facebook cuyos datos privados fueron robados por la citada empresa, dedicada a influenciar la percepción ciudadana. Esto constituye una violación  a la política de privacidad anunciada a los más de 200 millones de usuarios que abrieron cuentas en la afamada red.

No es un secreto que Facebook ha sido uno de esos “nuevos negocios” que en muy poco tiempo logró sumas millonarias en los mercados bursátiles por la venta de sus acciones. También se posicionó entre las más poderosas redes sociales. 

Esto sin duda, pudo haber despertado interés de terceros cuyo negocio se lucra de influenciar el comportamiento de las personas, sobre todo en aceptación o rechazo masificado de candidatos o decisiones políticas relevantes.

El modelo de negocio de Facebook tiene una particularidad. Su servicio es gratuito, solo puede sostenerse capitalizando a sus clientes: los usuarios. Lo hace a través del bombardeo publicitario. También con juegos y tests de intereses y personalidad. 

Sus usuarios sufrimos ese bombardeo a diario. Sin embargo, el robo de nuestros datos confidenciales con fines manipulativos es otra cosa. Es delito criminal de alta tecnología. Facebook no puede ceder nuestros datos a ningún cliente o socio suyo que “viva de manipular a la gente”.

Ahora bien, el asunto es más serio de lo que pensamos. No bastan las disculpas públicas por el supuesto error. Las consecuencias ya empezaron a sentirse. Ha sido notorio el desplome de las acciones de Facebook en la bolsa de valores. El rastreo de otros anunciantes o empresas que pueden estar vinculadas al robo de información tiene un alto costo. La cuantiosa inversión en medidas de seguridad y protección de data electrónica y la atención a posibles demandas de usuarios.

Por último, destaco una característica fundamental de las empresas cuya plataforma de negocio es la Internet, sobre todo las redes sociales. Su sostenibilidad depende de la confianza que generen en sus usuarios, cada vez más interconectados, los cuales traducen su vida a la información compartida. Por tanto, ameritan protección especial, un blindaje de mayor nivel.

Así que, en las empresas de redes sociales, más que en las de otra naturaleza, está en juego la confianza de usuarios, socios e inversionistas. Una vez que ésta se ha perdido es poco probable recuperarla. Para lograrlo se requieren grandes cantidades de recursos agotables: tiempo y dinero.

juanadiazpsi@gmail.com

jpm

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