Aspectos a reforzar por la RD

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El autor es antropólogo. Reside en Santo Domingo

 

POR RAFAEL PUELLO NINA

Ahora que se desarrollan los aprestos para reforzar la vigilancia en la frontera a lo largo de 388 kms . Cuáles otros aspectos debemos reforzar?

Siempre he creído y sostenido que el recurso humano local es el principal aspecto a tomar en cuenta para garantizar la seguridad, permanencia y la estabilidad de las comunidades.

Si observamos las estadísticas oficiales veremos que la distribución de los recursos  (a través de la ley de Presupuesto y gasto público) llega principalmente a la Capital del país y a las capitales de provincias, marginando  a las comunidades rurales y aún más a las fronterizas.

Desde el 1960 el  movimiento migratorio del campo a la ciudad ha sido constante, formándose los llamados barrios marginados. La acción de emigrar y regresar de visita (efecto demostración) a su comunidad ya de por si se convierte en un referente  para estimular la emigración.

En los últimos 50 años el impacto de la emigración rural no ha sido cualificado ni cuantificado proyectivamente para fines de sostenibilidad. Según los censos entre 1960 al 2010, para el primero la población rural era de un 69%  y para el 2010 de un 26% según datos de la ONE. Un habitante rural una vez emigra difícilmente regresa y sus hijos siguen a sus padres, el retorno se convierte en una quimera.

En la frontera la emigración es mayor, debido a que allí se presentan los niveles de pobreza más acentuados, siendo el Índice de Calidad de Vida (ICV) más bajo, oscilando entre un 16 y un 29% en las mayorías de las comunidades, sobre todo aquellas que están más cercanas a la línea fronteriza. Este índice se traduce en pobreza extrema (hambre, hambre oculta, desnutrición, malnutrición, insalubridad, promiscuidad, analfabetismo, carencia de los servicios básicos, entre otros).

Proteger  la frontera es sobre todo   proteger a sus habitantes, hacerles partícipes y convertirlos en ciudadanos de primera  a través de programas  que contemplen reducir la emigración de estos ciudadanos. La autoestima y el amor a su espacio se constituyen en la principal arma si se toman las medidas pertinentes para parar y evitar la emigración. En algunas  de estas comunidades determinamos  entre un 59 y un 79% de emigración (Puello: 2015). La despoblación es tal que según el Censo  del 2002 la cantidad de vivienda en cinco comunidades limítrofes con Haití era apenas de 208, siendo los ocupantes familias en más de un 80% portadores de pobreza extrema.

En contraposición a este despoblamiento a lo largo de la frontera, Haití supera 6 veces más la población. Según datos estadísticos presentado en el 2002, la relación de las poblaciones de la franja fronterizas de ambas naciones eran de 2,199, 084 para Haití y de 308,979 para la República Dominicana (Canales: 2009). Por cada 7 habitantes fronterizo haitiano hay un dominicano.

Este dato, además de lo anterior nos conmina a la realización de programas a corto, mediano y largo plazo que convine el estímulo a los pobladores fronterizos, con las medidas de reforzamiento de la vigilancia en la frontera.

Aunque hay en las fronteras programas dirigidos por ONg, organismos gubernamentales, castrenses, países donadores, iglesias las mismas no han logrado reducir la pobreza significativamente, sobre todo porque muchas de ellas no integran a la población en los procesos productivos; son asistencialistas, fomentalistas y no benefician a las comunidades. Puello: 2015, Dilla: 2008, 2010.

La frontera a diferencia de otro espacio geográfico debe ser tratada  de manera especial debido a que existe una cultura fronteriza con características diferenciadas y que engloba elementos propios. Deben en ese sentido los programas de desarrollo fronterizo ser dirigido por un equipo multidisciplinario e interinstitucional en donde las universidades conjuntamente con los especialistas en tema sobre la frontera deban jugar un papel protagónico.

JPM

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