Santo Domingo. Rep. Dom. - 01 de Agosto 2014
Opinión
26 Agosto 2013, 04:07 PM, 3 Comentarios
La otra historia: pan y azúcar
Por FERNANDO A. DE LEON

 Tengo la certeza de que muy a pesar de la consecución del  4% para el sector educativo, la historia de los jóvenes estudiantes dominicanos es una que continuará reflejando  las exclusiones e inequidades sociales. En República Dominicana, donde las adversidades políticas son extremas, debería obrar una fuerza cuántica que nos depare las mismas condiciones existenciales, a contrapelo de las diferencias ideológicas y de status sociales.

Este introito obedece a que he leído con avidez y embeleso, una serie de artículos del sociólogo José Del Castillo,publicado en este diario digital Almomento.net, en los que  narra sobre el entorno que le dispensó una adolescencia privilegiada y feliz, en el que ocupa un lugar importante el aspecto culinario.

No tengo la donosura ni la brillantez y mucho menos la experiencia de lo que fue la otrora vida de Del Castillo, pero entiendo que alguien debe tocar el reverso de aquel pasado,  tal vez todavia presente en muchos humildes hogares dominicanos.  Mientras él habla satisfactoriamente de pan y chocolate, en otra historia, la de mi adolescencia, no se pueden contar las veces en la que hube de ver otro día luego de haber dormido con la única ingesta de pan mojado en un jarro, o cualquier otro recipiente, con agua de azúcar.

Claro está que un jovencito  pobre de solemnidad de aquella época, no podía degustar las exquisiteces y manjares que disfrutaba el  personaje de marras, residente en aquella época en el sector de Gascue y circunvecinos lugares  exclusivos, perteneciente, si no a una clase alta, a una media altísima.

Debo aclarar que me gustan los artículos del  sociólogo  Del Castillo y que, por principio, entiendo que cuando todos los de su estirpe, periodistas y otros comunicadores dispongan de su intelecto para de alguna  manera desnudarse, contando sus anécdotas y  odiseas sin ocultar nada, tendremos una República Dominicana de futuras generaciones paradigmáticas; una sociedad menos cínica y taimada, y en consecuencia, menos corrupta.

  LA GRAVILLA

Como la gente pobre vive mudándose, aunque sea de un barrio a otro cercano, luego de salir de Borojol, lugar que nunca he abandonado, mi madre, mi único hermano por vía materna mucho mayor que yo(muchos pensaban que era hijo unigénito), nos mudamos a la calle Barahona, en lo que todavía mucha gente no sabe que se  llama el Ensanche Márgara. En realidad era una accidentada  callejuela  perpendicular  a la calle  Manzana De Oro, (hoy Yolanda Guzmán) llamada así  por una frondosa mata  de ese fruto, ubicada frente a la casona de don Arquímedes Gutiérrez, padre de Gladys Gutiérrez de Segarra.

Viviendo en esa barriada, mi hermano mucho mayor que yo, Luis Alfredo De León (Makikí), canillita, maestro de carpintería y  beisbolista amateur, casóse con una humilde y honesta muchacha del barrio y se dedicó a su familia. Al margen de la falta de oportunidades laborales, la situación se complicó, porque Makikí, un negrlto jetón, pero honrado y que a todo el mundo caía bien- aunque era peleador-, tuvo que dedicarse a su familia y eran más exiguos los recursos económicos de aquel hogar materno.

Mi madre, muy respetada por su finos modales, inteligencia y locuacidad al hablar; se defendía como rifera, en ese tiempo se le llamaba “aguantera”. En aquella época de los 60s, sí que pasamos hambre.

Muchas veces, luego de estar rendido, no sé si por el cansancio de jovencito travieso o por el hambre, mi madre, doña Nana,(apodo de Juana) como le decían; solía  sacudirme y despertarme,y yo adormilado, masticaba  con los ojos cerrados, luego de no haber probado nada sustancioso en el día.

Mi progenitora al igual que otras personas y adolescentes del  patio ubicado en la casa número 18 de la calle Barahona, me alimentaba con la comida que traía una buena señora llamada doña Asunción, quien laboraba como doméstica  en un hogar de un señor sólo nombrado entre nosotros como el doctor Damirón, quien vivía, si mal no recuerdo, en la avenida Independencia.  Tal vez José Del Castillo lo conoció.

A medida que fui creciendo, me  sumé al grupo de adolescentes que esperaba al filo de la dos de la mañana a doña Asunción. Los mozalbetes y algunos adultos, se mantenían atentos a que emergiera en la esquina formada por la  calle Barahona y Manzana de Oro, la figura pesada y ladeante de la dama que venía con una gigantesca bolsa repleta de alimentos, porque no decirlo, tal vez con sobrantes de la comida elaborada en residencia del doctor Damirón. Irónicamentre en sus ocurrencias de adolescentes, los muchachos le llamaban “gravilla”; insensatez de una juventud, para  ese  entonces inconsciente.

Entre los que subían presurosos  la empedrada y escarpada pendiente de aquel tramo, se encontraban cuatro hermosas jovencitas: María, Germania , Luchi y Dinorah, todas descendientes de una familia de Puerto Plata, de apellidos Lantigua, Vázquez y Arango.

  SACRIFICIO DE UNA MADRE

Aún ingresando a la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), todavía éramos flagelados por el hambre orgánica  y  mi madre, como para estimularme, me contaba historias de profesionales que habían estudiado atravesando todo tipo de estrecheces.

En  la UASD tuve dos trascendentales experiencias: algunos profesores eran antipáticos y si no coincidían con los ideales que uno profesaba, más que educadores se convertían en rivales. Sin intenciones de politizar esta historia, debo decir que algunos de éstos, hoy son miembros prominentes del Partido de la Liberación Dominicana(PLD).

De otro lado, rebasé ciertos prejuicios. Participando en actividades con el grupo FRAGUA, conocí  a varios jóvenes compañeros de aula, del Ensanche Ozama. En ese entonces los potenciales izquierdistas entendíamos que ese sector ubicado en la parte oriental,estaba totalmente poblado por oficiales de los cuerpos castrenses, cuyos descendientes, en consecuencia, no soportaban a los estudiantes  que se oponían al régimen encabezado por Joaquín Balaguer.

Sin embargo, y para mi sorpresa, éstos, percatándose de mis limitaciones, me invitaban a desayunar y a almorzar y no fueron pocas las veces en que me daban dinero para el pasaje cuando se precisaba  abandonar el campus universitario, debido a los enfrentamientos con tropas policiales. Lamentablemente me tocó observar cuando cayó abatida la joven Sagrario Ercira Díaz.

El univesitario fue un periodo  angustiante; sostuve algunas discusiones con mi madre porque la solía verla, temprano en la mañana, cargando latones de agua para algunos vecinos. ¡Vaya torpeza la mía!;  mi pobre madre hacía esos favores, porque con ello garantizaba que su hijo, al regresar de los estudios, por lo menos, encontrara un bocado que comer.

A veces su empecinada actitud me confundía  y fue pasado el tiempo que, realmente  valoré esas acciones. En tiempos tan relativamente lejanos como la década de los años 70s. solía  decir que no hacía filas para tomar la fundita que daba Cruzada de Amor de la época balaguerista, porque aquello era una “humillación para la mujer dominicana”  Es decir, que doña Nana prefería  agenciarse un bocado de comida haciéndoles favores a los vecinos, antes que sucumbir ante sus convicciones, y más que a sus condiciones de mujer revolucionaria, a su dignidad como ser humano que se valora.

De ella heredé la actitud de no desairar mis principios, aunque me acicatearan algunas  necesidades. En fin, se pensará que esta historia no se relaciona con los relatos publicados por el sociólogo José Del Castillo porque involucra varios aspectos de aquella atareada cotidianidad; pero mi propósito, al margen de mis avatares, es dejar testimonio de las penurias  por las que tal vez han atravesado otros.

Entiendo que, para compensarnos, sólo basta con exponer y difundir estos tropiezos, y ser recelosos con un  agradecimiento generacional. Ojalá y así,de una vez por todas, construyamos una equitativa y mejor sociedad.

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Comentarios

Enviado el 26 de Agosto 2013  |  #92610

leo mequita


La vida te da muchas lecciones no son pocos los jovenes de los barrios de la ciudad de santo domingo que atravesaron por esa misma
experiencias;hoy a diferencia de ayer se la buscan haciendo de mulas observando bajo la orden de un vendedor de estupefacientes;cosas de la vida hoy hay muchos millonarios de esos que en el pasado pasaron muchos trabajo y hambre.........................

Enviado el 27 de Agosto 2013  |  #92892

Invitado


Ese desorden organizado que es la UASD y sus descendientes las universidades privadas, la politiquería (corrupta y no corrupta), y la emigración, han sido los principales mecanismos de movilidad social de este país en los últimos 50 años. El narco mueve mucho dinero, pero como las dádivas y la especulación, no crean sino burbujas efímeras y delicadas.

Enviado el 27 de Agosto 2013  |  #93132

Pedro reyes


Fernando este articulo nos representa en gran medida, no fueron pocas las familias que pasamos por esta experiencia, te puedo decir que hoy dia continua esta practica la cual nos brindan estos gobiernos sin alma que nos han representados hasta hoy dia. No se cuando sera pero si puedo decirte que mas tarde que nunca esta practica tendra que cambiar, te lo juro.
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