Santo Domingo. Rep. Dom. - 18 de Abril 2014
Salud
20 Agosto 2013, 06:12 AM, 0 Comentarios
Graves problemas en el sector médico
Por DOMINGO PEÑA NINA.

El día del médico pasó sin gloria, pero con pena. Sin gloria, porque nada se hizo para resaltar la labor abnegada y silenciosa que día a día realizan los profesionales de la salud en los centros hospitalarios públicos, descentralizados y privados.

Antes, al menos para crear noticia y dar la impresión de que a los médicos se le tomaba en cuenta, lo cual no era real, se reconocían con medallas al mérito a uno que otro, o bien se otorgaba jubilación privilegiada a dos o tres y se prometía tomar en cuenta la clase para los planes de vivienda y otras promesas vacías por el estilo. 

Esta vez, no hubo reconocimientos ni promesas, apenas vi una que otra felicitación en los periódicos. Y para ser sincero, por su desactualización, me quedé con la impresión de que fueron ordenadas a última hora, con la recomendación de que buscaran alguna publicación de años anteriores y simplemente la copiaran.

Pasó con pena, porque a pesar de los avances de la ciencia médica, nunca antes el médico dominicano había ejercido su profesión en condiciones tan adversas. Tiene que soportar presiones y amenazas de todos lados. 

Si trabaja en un hospital, debe resolver los problemas con lo que haya, pero sin atreverse a consignar en el expediente clínico que en el hospital se carecía de sangre, de algún material de sutura, de antibióticos o de sábanas limpias. De esa forma la responsabilidad ante un resultado adverso tendrá el carácter personal y de ningún modo institucional o gubernamental.

Si desempeña sus labores dentro del seguro social no hay mayor diferencia. En cualquiera de los casos, violar esa norma no escrita implica tener como adversario directo al Director del Hospital o Centro de Salud, quien se mantendrá con una lupa en la mano buscando minucias hasta encontrar una en la cual basar la recomendación de la cancelación del médico osado o, al menos, su traslado a otro centro en condiciones que le resulten desfavorables por la distancia del lugar de su residencia o las condiciones propias del medio.

Si la profesión se ejerce a nivel privado, la situación es más que difícil. Para empezar ya no hay pacientes privados. El médico trabaja con clientes asegurados, que entienden que tienen más derechos de los que tenía antes un paciente privado. Y basta con que se sienta inconforme con la atención recibida para que amenace al médico con demandarlo, o de hecho lo intente. Por lo menos se queja en su seguro y pide que le suspendan a ese médico el derecho a trabajar con clientes de dicho seguro médico.

Pero ignoran estos demandantes de los servicios médicos, que ya el profesional de la salud no puede ejercer su profesión libremente. Ya no hay forma de que impere su criterio clínico o su experiencia. Nada de eso vale. El médico, sencillamente, se ve obligado a utilizar tales o cuales medicamentos, entre los cuales nunca se incluyen los de mayor calidad y debe respetar los límites establecidos por los seguros médicos para los internamientos tanto para casos quirúrgicos como clínicos. No puede individualizar. Todo está escrito.

Para una amigdalectomía se autoriza como máximo un día de internamiento, para un parto un día, para un legrado unas horas, para una cesárea dos días, para una apendicectomía uno y así por el estilo. No son válidos los alegatos de que un paciente sentía aun mucho dolor o de que tenía un poco de fiebre o de que no se sentía en condiciones de irse a su casa. Violar esto equivale a que al médico se le descuente de lo que está estipulado en la tarifa como pago por sus servicios, lo que el seguro médico entiende que le debió economizar. Y ya las cosas se han pasado de la raya.

Hace apenas 3 días recibí en mi oficina a un médico intensivista que me consultó como abogado lo que debía hacer ante una comunicación de la dirección del centro de salud en que labora, en la que se le exigía el pago de RD$130,000.00, en razón de que la ARS de un paciente al que estuvo atendiendo en la Unidad de Cuidados Intensivos glosó por completo el expediente del enfermo cuya hospitalización había autorizado y le señaló al Centro Médico Privado que no iba a pagar ni un centavo de esa cuenta.

 El Centro Médico que es un negocio, claro está, no puede darse el lujo de perder esa cantidad de dinero y por ello exige el pago al médico tratante del enfermo. Fui franco con él. No hay muchas alternativas, le dije. Si demanda la ARS le quitará el código, prohibiéndole atender a sus clientes. Y si se niega a pagar al Centro Médico, terminarán expulsándolo del mismo. Así de sencillo.

De modo que, a fin de cuentas, el médico terminará sin cobrar sus servicios y teniendo que pagar los gastos del enfermo que atendió por varios días en la Unidad de Cuidados Intensivos. Y lo peor del caso es que dicha suma equivale a más de lo que percibe en el hospital como salario en más de tres meses.

A qué galeno se le iba a ocurrir estar celebrando Día del Médico ante una situación así.

No se sabe en qué parará la cosa. Si hay reacciones naturales ante el abuso, después protestan y dicen que el médico es insensible e interesado, olvidando que también tiene familia y necesidades.

El Colegio Médico tendrá que buscar soluciones a estos problemas, ya sea dialogando o lanzando a las calles a los médicos. A fin de cuentas, ya al médico no le queda mucho por perder.

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