Santo Domingo. Rep. Dom. - 23 de Octubre 2014
Opinión
18 Marzo 2013, 07:47 AM, Comentarios
Las rodillas de Grimaldi & la masacre de Palma Sola

En la novela “El coronel no tiene quien le escriba”,el coronel Aureliano Buendía vivía junto a su sobrina de una pensión que recibía como veterano de guerra y un día supo que el correo no llegaría; y la sobrina le preguntó: ¿tío qué vamos a comer hoy?; él respondió “mierda”. De modo parecido, a Juan Bosch, desde de la década de los años setenta dos tragedias le entorpecieron la creación artística: decidió sacarle las garrapatas al buey; luego, con los más ágiles de esos ácaros, funda la pesadilla que hoy gobierna a la nación dominicana.

Por su parte, García Márquez enaltece a la palabra “mierda” como una deslumbrante metáfora; y Bosch hace de las “garrapatas” sus eternos fantasmas. No obstante, haber creado el Partido de la Liberación Dominicana, su ingenuidad no se detuvo en los acantilados de Güibia: Bosch agrega a esa misma pesadilla una fulgurante estrella surcada por ese color pecaminoso que adquiere la berenjena. Y obnibulado por aquel destello de luces tiznado de morado, el mismo Bosch construye nuestra guillotina: “¡Servir al partido para servir al pueblo!”.

Irónicamente, el buey sigue infectado de los mismos ácaros; y la berenjena moralmente afectada por esos gusanos que devoran la nación. Ahora dos fantasmas merodean la tumba de Bosch: un semillero de garrapatas blancas y un selecto club de gusanos morados.

A sabiendas de que todo preámbulo acepta un paréntesis: Bosch usó el término “garrapatas” para señalar a esos dirigentes de izquierda que formaban parte de la membresía del Partido Revolucionario Dominicano. De ahí surgió aquel peligroso señalamient “Bosch los denuncia y Balaguer los mata”.

Y como si a esa ágil y astuta asociación de gusanos morados, Bosch la hubiese adiestrado para apoderarse, unas del patrimonio del pueblo; otras, amparadas en credenciales diplomáticas que sin el menor recato exhiben lo más degradante de un servidor públic postrarse de rodillas en los pecaminosos salones de El Vaticano.

Yo fui testigo cómo fue elegida esa membresía pequeño burguesa del PLD que hoy hace de las pesadillas de Bosch, el más deshonesto negocio corporativo de la política dominicana.

 Exhibían aquellos jóvenes pequeños burgueses de entonces; un arreglo personal, que los definía como “ordenados” y “disciplinados”. Se perfilaron como los feligreses de un negocio del que su guía jamás tuvo la menor noción de que ponía al país a mereced de gusanos hambrientos. Como si todo esto viniese a corroborar que Bosch lejos de ser un revolucionario militante, era un liberal que a última hora se agenció un sillón en un auditorio ya repleto de Marxismo.

Desgraciadamente, la memoria de los pueblos es tan frágil como el cristal. Ya nadie recuerda que esos asociados, formados bajo la sombra de Bosch, jamás conocieron cómo se labra la tierra; nunca supieron cómo ordeñar la ubre a una vaca, tampoco llegaron a derramar sudor en una fábrica. Aunque con todas las limitaciones que los humildes dicen presente, obtuvieron algún título universitario; muchos cuestionados por plagio. Literalmente, los archivos de la nación no registran herencias de significativos patrimonio de familia; pero Bosch, ¡jamás imaginó que esos gusanos morados harían semejante escena ante esa Iglesia Católica! ¡Esa que él mismo en persona, severamente criticó!; la misma iglesia que se opuso a su gobierno y, que hoy es cuestionada por sus dudosas finanzas. Esa misma iglesia, ya ahogada en sonados escándalos de pederastias; sí, la misma Iglesia Católica, cómplice de la mantaza de Palma Sola. En esa misma iglesia sus jerarcas junto al renunciante Papa Benedicto XVI, todavía festejan aquellas rodillas, lastimosamente inclinadas, del embajador Víctor Grimaldi, cuya actitud nos impulsa a exaltar la dignidad de aquellos mártires aún presentes en la conciencia dominicana.

Aún desconozco qué opinión daría Cervantes del emblemático vocablo “mierda”; aunque es posible que él mismo en persona haya recibidolas credenciales consulares de esas “garrapatas” en algún castillo de Alcalá de Henares. A pesar de todo esto, la sociedad dominicana, los lectores de la Revista es y, por supuesto; yo mismo, tenemos presente aquella deshonrosa imagen del embajador Grimaldi, que desde El Vaticano se extiende al Sur de la nación dominicana removiendo las cenizas de Palma Sola.

  • Compartir en:

Comentarios

Para usted publicar un comentario simplemente escríbalo y presione el botón ENVIAR COMENTARIO. Inmediatamente lo verán miles de personas en más de 120 países que regularmente visitan este periódico. ALMOMENTO.NET no revisa la ortografía ni el texto de los comentarios que escriben sus lectores, por lo que no se hace responsable de los conceptos emitidos en los mismos. En caso de violación a las leyes, suministrará al agraviado o a las autoridades el IP de la computadora desde donde fue escrito el comentario en cuestión. Rogamos a nuestros lectores dar buen uso a esta facilidad de libre expresión que ponemos en sus manos.

 
Refrescar Imagen
Escriba la palabra: