Quisiera adornar este artículo con este mensaje bíblico escrito por el profeta Isaías: “¡ay! De los que juntan casa a casa y añaden propiedad a propiedad hasta ocuparlo todo. ¿Habitarán solo en la tierra?” Isaías capitulo 5 versículo 8.
Esta descripción de ese antiguo profeta de Dios aún persiste hoy con mucha gente que ha venido adueñándose de los bienes que nos corresponden a todos a través del tráfico de influencias.
Políticos, militares, empresarios y religiosos se han valido de sus buenas relaciones con los gobiernos para obtener viviendas, parcelas y otras propiedades en detrimento de quienes no tienen nada.
En el caso de Bahía de las Águilas se dice que allí se distribuyeron miles de tareas a personas que nunca han tomado un pico y una pala en sus manos, y que además fueron beneficiadas en otros asentamientos agrarios.
El presidente Danilo Medina está en su mejor momento para aplicar una buena justicia buscando enderezar ese entuerto ordenando una profunda investigación para dar con la verdad de lo denunciado.
Realmente no se puede premiar a unos pocos haciéndolos millonarios a costa de bienes que nos corresponden a todos los dominicanos con las asignaciones fraudulentas de parcelas en Bahía de las Águilas.
El sur necesita desarrollarse, pero no en base al fraude y al saqueo de unos cuantos que serán premiados con la compra de esos terrenos por parte del Estado para dedicarlos a proyectos turísticos.
Y quienes se oponen a usar una parte de esa hermosa zona para estos fines, déjenme decirle que se debe indagar primero si esos proyectos son factibles y no dañan el entorno del medio ambiente con su ejecución.
Esa deprimente zona del país merece mejor suerte, y si ya la suerte ya le llegó con un presidente de la región, que le duele y siente en su corazón la miseria de sus pobladores, no debemos llevarlo a una trampa regalando esas tierras a quienes no se la merecen.
Insisto, presidente Danilo Medina usted está en su mejor momento para aclarar todo en Bahía de las Águilas; hunda la espada de la verdad en la carne, los huesos y los tuétanos, para que aplique una saludable justicia.
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