Aunque contrasta con los edificios y residencias modernas que abundan en muchas ciudades, en la República Dominicana hay miles de familias que viven en casas con pisos de tierra, lo que representa un riesgo para la salud.
Una vivienda con piso de tierra es la expresión de la pobreza extrema que caracteriza a la mayoría de países de Latinoamérica. Según la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE) el 2.7 por ciento de las viviendas en el país tienen pisos de tierra, porcentaje que se eleva en algunas provincias, como Elías Piña.
El programa Cambio de Pisos de Tierra por Pisos Cemento que ejecuta el Instituto Nacional de la Vivienda (INVI), dirigido por la arquitecta Alma Fernández, en coordinación con otras entidades sociales, es una acción trascendente que beneficias a familias situadas en la pobreza extrema.
De acuerdo a informes del Programa de las Naciones para el Desarrollo (PNUD) se ha avanzado mucho. En los últimos ocho años a más de 56,097 viviendas se les cambió el piso, a lo que se suman otras 108 mil que fueron reconstruidas o mejoradas.
En este eficaz programa del INVI ha sido importante la participación de distintos Ayuntamientos, líderes de iglesias, instancias provinciales y organizaciones de la sociedad civil. Es uno de los aportes más importantes a la lucha contra la pobreza, eje del plan de gobierno del presidente Danilo Medina.
El Estado y la sociedad en general deben ofrecer el apoyo necesario para ampliar y fortalecer acciones que como esta transforman y mejoran significativamente la calidad de vida para los más pobres. Mano a la obra en hora buena.
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